- Un vistazo a Equívoco, un filme de Rossana Lacayo que nos muestra los problemas del tiempo moderno
El cine es básicamente, el manejo, la manipulación del tiempo. Es el juego del tiempo con medida o desmedida y dentro de ese juego einsteiniano, el cineasta curva el espacio y convierte la realidad en relatividad y esa relatividad la hace parecer real. De esta manera funciona el corto impecable de Rossana Lacayo al narrarnos los últimos 15 minutos terminales en la vida de Isabel Fernández, interpretada por Elena del Sujo.
Equívoco también puede llamarse Quince Minutos, puesto que es el tiempo en que se desarrolla la acción de este filme, que es una contraposición de la vida con la muerte. Isabel Fernández recibe los resultados de su laboratorio como portadora de algún mal de esos terminales, muy de moda en este siglo XXI.
Lacayo acertadamente marca el tiempo con el uso del mismo reloj de la casa de Isabel, después que ésta entra y ve su desgajado rostro en el espejo, se enfrenta al reloj, que marca quince para las ocho pero que para Isabel significa algo más, unos minutos que se esfuman de su vida marcada por el laboratorio. Es decir, el reloj marca un cuarto de hora antes de las ocho, anunciando, subrayando, marcando, determinando como espada de Damocles el fin de una vida marcada por un virus virtual, que al final no existe.
En ese momento se establece una relación de complicidad entre el reloj e Isabel como entre verdugo y víctima. El reloj como que da la sentencia de muerte a la afligida mujer, que de alguna forma acepta su destino entre unas copas de wiskey y un paquete de cigarrillos. Y la fragilidad de su carácter no le permite soportar esta situación, llevándola a tomar una decisión fatal; sin embargo, no hay una certeza completa al tomar el revólver, hay una cierta lejanía que alarga el momento de la decisión. Pero el destino se impone y lo que va a suceder va a suceder.
Todo el filme es un juego del tiempo en que se deslizan la vida y la muerte a un desenlace marcado de antemano, determinado por los astros por medio de una equivocación. El examen no era de ella, situación que puede suceder casi en cualquier parte del mundo.
Elena, bien dirigida por Lacayo, mantiene una actuación sobria, que por corta no desmerece la madurez lograda y que prudentemente la realizadora mantiene en niveles coherentes, sin que parezca sobreactuada o caiga en lo mismo, lamentable sello de algunos filmes del cine nacional. Nos da una impresión de maduración tanto de la actriz como de Lacayo.
El destino se cumple y el personaje se suicida en medio de un silencio que devora las entrañas del espectador, como Kronos, devora a su presa con el disparo.
Quince minutos después que ella entra, todo está consumado y la sangre chorrea; sangre equívoca en el peor momento de la confabulación de los astros, mientras escuchamos en el teléfono, grabando, el equívoco del examen, el cual es negativo y en la buena comprensión del tiempo, todo resulta impecable.
Se quiera o no, este pequeño corto por su calidad de la imagen, la edición de Katy Sevilla y la actuación de Elena de Sojo, de la mano de Rossana Lacayo, conforma un hito en el cine nacional.