- Reagan, quien gobernó Estados Unidos entre 1981 y 1989, escribió sus diarios compilados en un libro de 700 páginas, y una de éstas describe a Daniel Ortega como “un dictador con lentes de diseñador”
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Especial para LA PRENSA
Ronald Reagan (ex presidente de Estados, ya fallecido) no tuvo durante su administración, planes de una intervención militar directa en Nicaragua, pero estaba profundamente comprometido con la ayuda a los contras, para detener los envíos de armas que hacía el régimen sandinista a la guerrilla salvadoreña.
Éstas y otras son parte de las revelaciones que hizo el gobernante estadounidense en sus diarios, publicados a finales de mayo pasado en Estados Unidos.
Reagan, quien gobernó Estados Unidos entre 1981 y 1989, escribió sus diarios, compilados en un libro de 700 páginas, en las que en más de 60 ocasiones menciona a Nicaragua, los sandinistas, los contras y a Daniel Ortega, a quien describe como “un dictador con lentes de diseñador”.
ARMAS A LA GUERRILLA SALVADOREÑA
La primera mención que Reagan hace de Nicaragua está en la página 2 y se refiere a que han recibido pruebas de que los sandinistas envían armas a la guerrilla salvadoreña, un hecho largamente probado y admitido posteriormente por los protagonistas.
Y aunque Reagan sostiene reuniones periódicas con su Consejo Nacional de Seguridad y otros asesores, sobre Nicaragua y El Salvador, se queja sobremanera de que “estoy asustado que poca gente sabe dónde están” esos países.
El mandatario estadounidense se muestra como un buen conocedor de la realidad nicaragüense y parece estar informado diariamente de los hechos.
EDÉN PATORA, EL DESERTOR
Así, en su libro menciona hechos como la deserción de Edén Pastora “un ex líder rebelde nicaragüense que ha dejado el Gobierno y ahora quiere encabezar la contrarrevolución”, escribió en la página 77, con fecha 5 de abril de 1982.
Nicaragua también es tema recurrente de conversación con líderes mundiales, según menciona Reagan: Miguel de la Madrid de México, Robert Mugabe de Zimbabue, Raúl Alfonsín de Argentina, el rey Fahd de Arabia, los presidentes costarricenses Luis Alberto Monge y Óscar Arias, el alemán Helmut Kohl, el rey Juan Carlos de España y con el guatemalteco Vinicio Cerezo y el salvadoreño José Napoleón Duarte.
El tema nicaragüense llega a comentarse hasta con el mismo Papa Juan Pablo II, en un encuentro entre ambos en el Vaticano el 6 de junio de 1987.
PROMESA DE REAGAN
En uno de esos encuentros, con Alfonsín el 19 de marzo de 1985, Reagan relata: “Le aseguré insistentemente que nosotros no estamos planeando ninguna intervención militar en Nicaragua”, un temor recurrente en la propaganda oficial sandinista de los años 80.
Reagan relata también quejas soviéticas sobre la voladura de un tanque sandinista por una mina de los contras, y que el rey Fahd de Arabia daba secretamente dinero a los contras.
El Presidente estadounidense estaba convencido de que los sandinistas habían convertido a Nicaragua en “otra Cuba” y describe al régimen nicaragüense como “el verdadero villano”. Reagan se refiere con frecuencia, de manera despectiva a Daniel Ortega y asegura que el 23 de octubre de 1985, el líder sandinista le pidió una reunión durante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, “pero le dije no”.
MARCOS DE ANTEOJOS CARÍSIMOS
Además, Reagan recuerda que Ortega y su esposa, Rosario Murillo, gastaron en esa visita a Nueva York, $3,500 en marcos de anteojos, por lo que describe a éste como “un dictador con lentes de diseñador”.
Durante todo su libro, Reagan describe su permanente lucha por encontrar apoyo entre congresistas y senadores para conseguir apoyo financiero a los contras a los que se refiere como “luchadores de la libertad”.
No oculta su frustración cuando una encuesta de marzo de 1986 le demuestra que “nuestro pueblo no apoya lo que estamos haciendo en Nicaragua”.
Una de las menciones que hace Reagan en su libro es sobre el cierre del Diario LA PRENSA, ordenado por Ortega en 1986 y describe su encuentro con el entonces subdirector del Diario, Pedro Joaquín Chamorro Barrios, el 11 de agosto de 1986.