El presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan durante un día de trabajo en la Oficina Oval, el despacho presidencial en la Casa Blanca. (LA PRENSA/AP)

Nicaragua en las memorias de Ronald Reagan

Reagan, quien gobernó Estados Unidos entre 1981 y 1989, escribió sus diarios compilados en un libro de 700 páginas, y una de éstas describe a Daniel Ortega como “un dictador con lentes de diseñador” [doap_box title=»El Plan de Paz» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El ex presidente Ronald Reagan hace varias referencias al Plan de Paz de Esquipulas, […]

  • Reagan, quien gobernó Estados Unidos entre 1981 y 1989, escribió sus diarios compilados en un libro de 700 páginas, y una de éstas describe a Daniel Ortega como “un dictador con lentes de diseñador”
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El ex presidente Ronald Reagan hace varias referencias al Plan de Paz de Esquipulas, aunque no lo menciona por ese nombre, y revela sus encuentros con Óscar Arias y Vinicio Cerezo, los presidentes de Costa Rica y Guatemala de la época.

“Me reuní con Óscar Arias, es el líder más elocuente en Latinoamérica contra el Gobierno comunista de Nicaragua”, dice en la página 456 de su libro.

Con Cerezo relata su encuentro del 13 de mayo de 1987, en el que advierte que al guatemalteco le gusta “jugar juegos” y asegura que sus consejeros le han recomendado que lo ponga en línea junto a El Salvador y Honduras, contra los sandinistas.

Sobre el Plan de Paz asegura que “no es mío, pero lo voy a apoyar”.

En algún momento hace referencias que aunque Daniel Ortega ha firmado el acuerdo de paz, su hermano Humberto (“el general”, dice) insiste en fortalecer al Ejército.

“Pero (el Presidente soviético Mijail) Gorbachov me ha asegurado que va a detener el envío de más armas, para apoyar el proceso de paz”, relata.

La última referencia que Reagan hace sobre Nicaragua está en las páginas 629 y 630, de julio de 1988, cuando describe la expulsión del embajador estadounidense y otros siete diplomáticos por parte del régimen de Managua, y la correspondiente expulsión del embajador nicaragüense Carlos Tünnermann de Washington.

Mejoran las cosas

En septiembre de 1983, Ronald Reagan escribe en su diario que “las cosas van mejorando en El Salvador” y reflexiona que tal vez por esa razón ya no hay tantas noticias en la televisión o en las primeras planas de los diarios norteamericanos.
“Hemos entrenado más unidades y su Ejército (salvadoreño) ya no está en las barracas, está en el campo. Nicaragua también está sintiendo el apretón”, escribe el 23 de ese mes.

Actor, Gobernador y Presidente

El libro The Reagan Diaries (Los diarios de Reagan) fue editado por Douglas Brinkley, profesor de Historia de la Universidad de Tulane.

El libro proviene de los manuscritos del ex mandatario. En ellos se recogen sus pensamientos más íntimos y observaciones de los hechos extraordinarios, históricos y la rutina diaria de la Presidencia de ocho años de Reagan.

Un actor, Gobernador y Presidente. Fue el 40° Presidente de Estados Unidos y el 33° Gobernador de California. Fue el Presidente de mayor edad que gobernó EE.UU.

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Especial para LA PRENSA

Excelente orador. Antes de entrar en la política, Reagan trabajó como locutor deportivo y columnista, actor en varias series televisivas y películas. Por su excelente oratoria, la prensa le apodó “El Gran Comunicador”, debido a sus convincentes discursos.

Víctima de un fallido intento de asesinato el 30 de marzo de 1981, Ronald Reagan ha sido el único Presidente de Estados Unidos alcanzado por una bala mientras ejercía su cargo y que haya sobrevivido.

Reagan reactivó la economía estadounidense. En su campaña dijo una de las tantas frases que por lo hicieron famoso: “Una recesión es cuando tu vecino pierde su empleo. Una depresión es cuando tú pierdes el tuyo. Y recuperación es cuando Jimmy Carter pierde el suyo”.

El 12 de junio de 1987, Reagan, desde la Puerta de Brandemburgo del Muro de Berlín, pidió el derribo del muro con estas palabras: “Señor Gorbachov, ¡Venga a este muro! ¡Señor Gorbachov (secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética), derribe este muro!”

Preocupaciones

“Tenemos problemas con El Salvador, los rebeldes (guerrilla) parecen estar ganando; Guatemala podría irse cualquier día y, por supuesto, Nicaragua es otra Cuba”, escribió el mandatario una fría mañana del 4 de febrero de 1982, en medio de una de las ofensivas del FMLN.

Ronald Reagan (ex presidente de Estados, ya fallecido) no tuvo durante su administración, planes de una intervención militar directa en Nicaragua, pero estaba profundamente comprometido con la ayuda a los contras, para detener los envíos de armas que hacía el régimen sandinista a la guerrilla salvadoreña.

Éstas y otras son parte de las revelaciones que hizo el gobernante estadounidense en sus diarios, publicados a finales de mayo pasado en Estados Unidos.

Reagan, quien gobernó Estados Unidos entre 1981 y 1989, escribió sus diarios, compilados en un libro de 700 páginas, en las que en más de 60 ocasiones menciona a Nicaragua, los sandinistas, los contras y a Daniel Ortega, a quien describe como “un dictador con lentes de diseñador”.

ARMAS A LA GUERRILLA SALVADOREÑA

La primera mención que Reagan hace de Nicaragua está en la página 2 y se refiere a que han recibido pruebas de que los sandinistas envían armas a la guerrilla salvadoreña, un hecho largamente probado y admitido posteriormente por los protagonistas.

Y aunque Reagan sostiene reuniones periódicas con su Consejo Nacional de Seguridad y otros asesores, sobre Nicaragua y El Salvador, se queja sobremanera de que “estoy asustado que poca gente sabe dónde están” esos países.

El mandatario estadounidense se muestra como un buen conocedor de la realidad nicaragüense y parece estar informado diariamente de los hechos.

EDÉN PATORA, EL DESERTOR

Así, en su libro menciona hechos como la deserción de Edén Pastora “un ex líder rebelde nicaragüense que ha dejado el Gobierno y ahora quiere encabezar la contrarrevolución”, escribió en la página 77, con fecha 5 de abril de 1982.

Nicaragua también es tema recurrente de conversación con líderes mundiales, según menciona Reagan: Miguel de la Madrid de México, Robert Mugabe de Zimbabue, Raúl Alfonsín de Argentina, el rey Fahd de Arabia, los presidentes costarricenses Luis Alberto Monge y Óscar Arias, el alemán Helmut Kohl, el rey Juan Carlos de España y con el guatemalteco Vinicio Cerezo y el salvadoreño José Napoleón Duarte.

El tema nicaragüense llega a comentarse hasta con el mismo Papa Juan Pablo II, en un encuentro entre ambos en el Vaticano el 6 de junio de 1987.

PROMESA DE REAGAN

En uno de esos encuentros, con Alfonsín el 19 de marzo de 1985, Reagan relata: “Le aseguré insistentemente que nosotros no estamos planeando ninguna intervención militar en Nicaragua”, un temor recurrente en la propaganda oficial sandinista de los años 80.

Reagan relata también quejas soviéticas sobre la voladura de un tanque sandinista por una mina de los contras, y que el rey Fahd de Arabia daba secretamente dinero a los contras.

El Presidente estadounidense estaba convencido de que los sandinistas habían convertido a Nicaragua en “otra Cuba” y describe al régimen nicaragüense como “el verdadero villano”. Reagan se refiere con frecuencia, de manera despectiva a Daniel Ortega y asegura que el 23 de octubre de 1985, el líder sandinista le pidió una reunión durante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, “pero le dije no”.

MARCOS DE ANTEOJOS CARÍSIMOS

Además, Reagan recuerda que Ortega y su esposa, Rosario Murillo, gastaron en esa visita a Nueva York, $3,500 en marcos de anteojos, por lo que describe a éste como “un dictador con lentes de diseñador”.

Durante todo su libro, Reagan describe su permanente lucha por encontrar apoyo entre congresistas y senadores para conseguir apoyo financiero a los contras a los que se refiere como “luchadores de la libertad”.

No oculta su frustración cuando una encuesta de marzo de 1986 le demuestra que “nuestro pueblo no apoya lo que estamos haciendo en Nicaragua”.

Una de las menciones que hace Reagan en su libro es sobre el cierre del Diario LA PRENSA, ordenado por Ortega en 1986 y describe su encuentro con el entonces subdirector del Diario, Pedro Joaquín Chamorro Barrios, el 11 de agosto de 1986.

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