El habla de los nicaragüenses

Reúne las palabras más usadas en el léxico nicaragüense. Será presentado en la Biblioteca del Banco Central de Nicaragua, el próximo 11 de julio, a las 7:00 p.m. Este gran Diccionario del Español de Nicaragua, DEN, obra del Académico D. Francisco Arellano Oviedo, es libro de inmensidades y de tiempos; edades de la palabra, del […]

  • Reúne las palabras más usadas en el léxico nicaragüense. Será presentado en la Biblioteca del Banco Central de Nicaragua, el próximo 11 de julio, a las 7:00 p.m.

Este gran Diccionario del Español de Nicaragua, DEN, obra del Académico D. Francisco Arellano Oviedo, es libro de inmensidades y de tiempos; edades de la palabra, del habla y de la Lengua Española, que vive y vivirá naciendo y creciendo en la ciudad y el orbe (Urbi et Orbis): Managua, Nicaragua, Centroamérica, América, España, y más… Espacio y Tiempo de la Lengua Española, en Nicaragua. El espacio lingüístico que no sólo se adensa y crece sino que dura, lleno de tiempos y de eternidades, de acabamientos y de auroras; de resurrecciones y vidas y regresos… Habla, lengua siempre naciente, naciendo y renaciendo desde sí misma, hasta hacerse identidad y destino.

El DEN es el lugar de la palabra renacida y crecida en Nicaragua, desde infinitas fuentes, pero ya fontana y río y mar océano de Nicaragua. Diccionario de clarísimas aguas… Pero aguas no encerradas ni inmóviles. No detenidas… es agua viva de la palabra. Historia y lugar de la palabra, que se hace extensión, hondura y cumbre, pero siempre altura natal. Tierra, tiempo, agua, vida y cielo de la palabra. Aurora y llama perdurable, que llama y que reúne desde las edades, los años y las horas de la palabra, y es historia, centro y ciudad; agua encendida. Y se hace lago (Grande de Nicaragua), ríos (Prinzapolka, San Juan, y más) y mar océano. Es el lugar del árbol (El Oluma, y el Jenízaro de Pablo Antonio). Novísima piedra ancestral de la palabra. (Es piedra de moler y mollejón iluminado). Tinaja dulce… Pequeñísimo lugar de inmensidades: “Tinaja manantial: barro y fontana. /Tinaja de la luz: luna de agua. /Azufre pedernal: piedra del agua. /Tinaja manantial: rural agua del agua” (de mi libro Lugares y Criaturas, 1980; y este pequeñísimo lugar, el poema Tinaja). Tinaja del agua-luz de la palabra encendida de vidas y de tiempos. Infinitas herencias y las humanas memorias… Diccionario, centro de luz, ciudad de la palabra del hombre nicaragüense. Centro y esfera. Sierpe y jaguar, espada y cerbatana, caldero y comal, recolectores del alba y navegantes oceánicos. Y todo se hace y se hizo uno en el tiempo y la vida, en el Ser.

Y al leer este gran libro y su Prólogo, estoy leyendo a Nicaragua. Hablas y voces, y Ser de Nicaragua, en diminuto espacio de inmensidades, para siempre. Es el diminuto cielo de intensidades de D. Alfonso Cortés, el bueno: “Porque un trozo de azul tiene mayor intensidad”… Y el extendido Azul de Darío. Es el Alma de Nicaragua. Identidad, herencias, nacimientos, hablas… Alba de América, como un incendio, como un libro iluminado. Y arderá sin consumirse; para siempre durando. Vivirá. Porque vivir es vivir naciendo cada día; inmensamente, intensamente.

La Prensa Literaria

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