En nombre de la Academia Peruana de la Lengua, con verdadero alborozo, por su intermedio, saludo a la Academia Nicaragüense, a la Junta Directiva encabezada por don Eduardo Arellano y a todos sus miembros, felicitándolos por el Diccionario del Español de Nicaragua que ha publicado don Francisco Arellano Oviedo.
En distintas ocasiones, en Madrid, en México, en Medellín, he tenido la fortuna de alternar con Francisco Arellano y conozco, puede decirse que de cerca, su incansable actividad como poeta y como lexicógrafo. Por eso, no me ha causado asombro como a otros el hecho de que de una sola pluma, de un solo magín, haya surgido esta obra de decisiva importancia para el español de Nicaragua, de América Central y de todo el orbe hispánico. Es cierto que existen diccionarios del español de numerosos países de América, pero en otros la tarea está a medio camino y el trabajo de Arellano Oviedo será una fuente de estímulo para emprender esa labor.
La escritora peruana Giovanna Pollarolo ha escrito un poema donde dice: ¿Donde estuviste todos estos años? /Limpiando mi casa y todavía no termino. Así es la tarea de los lexicógrafos, interminable. Les lleva toda la vida. Siempre hay una palabra que reclama ser incorporada y otra que pide ser utilizada para salir de las páginas del diccionario donde a veces está olvidada, porque quiere andar de boca en boca como en otro tiempo. Y así es la vida de Francisco Arellano, la de un trabajador incansable con el lenguaje, como fue la vida de Rubén Darío que aunque alejado por propia voluntad de las Academias, buscó siempre la palabra justa para expresarse, con tanta finura y precisión que es uno de los más preclaros escritores de la lengua española a lo largo de todos los siglos de existencia de nuestro idioma.
Sin duda alguna el DEN, Diccionario del Español de Nicaragua, servirá tanto a los nicaragüenses que se reconocerán en sus páginas, como a los usuarios de otros países que descubrirán cuánto de parecido y cuánto de diferente hay en sus usos del español con los compatriotas de Francisco Arellano Oviedo. En la elaboración del Diccionario de Americanismos que la Asociación de Academias empieza a realizar, el DEN de Francisco Arellano Oviedo tendrá un lugar de privilegio como fuente indispensable de consulta.
Los diccionarios no se acaban nunca, siempre piden nuevas revisiones. Imaginamos desde lejos a Francisco Arellano Oviedo, inclinado sobre sus papeles, precisando definiciones nuevas, o en las calles de Managua, conversando con vecinos y desconocidos, buscando el oro que encierran las palabras.
Lima 30 de junio de 2007.