- La calidez de sus pinturas lo ubican como un pintor que busca recrear paisajes idílicos, floras exuberantes de intensos tonos que nos llevan a un ambiente sin contaminación e invadido por la belleza
Pintura paisajista o arte del paisaje, en esta categoría podría clasificar el arte de Mario Agüero. A inicios de los años ochenta, el muralista y pintor salvadoreño Camilo Minero dijo estar sorprendido con su flora silvestre. Y agregó en un catalogo: Es un precioso paisaje rebosante de belleza artística. Es un panorama imaginario, lleno de vida. El primer término es una maravilla de detalles en contraste con el paisaje del fondo. En aquel entonces, Agüero exponía junto a Yelba Ubau, Elena Pineda y Armando Mejía, en la galería Praxis.
Pero su historial como pintor inició antes de los ochenta, el primero que lo descubrió y lo dio a conocer fue el poeta Félix Navarrete un 19 de marzo de 1981, en el artículo: Agüero Aguilar o el Neo-primitivismo, donde expresa lo siguiente: Como todas las pinturas primitivistas, las de Agüero son coloridas. Impresionan por el manejo de las figuras, tienen vida propia, movimiento, al inverso de otros cuadros primitivistas (…) por lo que Agüero Aguilar es Primitivo Moderno. Esto hace que las pinturas vayan adquiriendo un lugar prominente en la pintura de Nicaragua.
Los paisajes en plumilla
Un año después, en abril de 1982, el suplemento cultural Ventana, le publicó en portada una de sus obras, Vigilancia Revolucionaria. Este era un nocturno en la técnica de plumilla en sepia sobre cartón, la que trabajó en una serie de cuadros, siempre paisajistas.
Los altorrelieves
En octubre de 1998, en el Museo Galería Josefina, participa en la exposición Homenaje a Granada, junto a Luis Alvarado y Gloria Elena Espinosa, esta última revela en el catálogo que una de las características principales de Agüero es la limpieza tonal, la vibración de su luz que acaricia las superficies de los techos y las texturas de las paredes definiendo una atmósfera evocadora. Y sostiene que en forma atrevida y con mucho acierto, utiliza la técnica mixta del altorrelieve, resultando una agradable sorpresa. Su arte está buscando nuevas técnicas de expresión, una nueva sensibilidad a la que ya no tiene miedo de comunicar porque se siente seguro del manejo de su pincel, el óleo, los colores y la textura, así como en la elaboración de su temática.
Al respecto, Minero complementa en el artículo En Lienzo y Altorrelieve: No debían verse sólo en su fase de pintura primitivista, que él ha desarrollado en algunos momentos sino como una simbología de la existencia del hombre, donde cabe la emoción poética y filosófica, interpretando la vida, la salud, la alegría de vivir, la que por igual ha sido llevada a planos tridimensionales, más reales, y escultóricos.
Para el maestro salvadoreño, estas pinturas en altorrelieve, son escultopictóricas, policromadas, con cierta corporeidad tridimensional. Y su unidad técnica escultórica del color y la perspectiva producen un efecto estético bucólico muy interesante para el espectador.
Cinco años después, en febrero del 2003, expone en Epikentro Gallery junto a Abel Vargas, en la muestra Paisajes Nicaragüenses Postprimitivistas. Sobre las pinturas y altorrelieves expuestos, el poeta y crítico de arte Álvaro Urtecho, destaca que las obras de Agüero en la actualidad tienen una fórmula híbrida (ecléctica), que va más allá de estos conceptos señalados anteriormente. Y añade que el concepto de arte postprimitivista, se diferencia sustancialmente dada su evolución y experimentación, diversidad, volumen, elasticidad del color o degradación de luces y perspectivas de los parámetros con que se clasificaron unos 37 pintores primitivistas nicaragüenses que aparecen en la Word Encyclopedia of Art Naive (Enciclopedia Mundial de Arte Ingenuo), del yugoslavo Oto Bihalji-Merin.
Y reafirma que Agüero logra elaborar imágenes de la flora y la fauna nicaragüenses sobre superficies brillantes y diáfanas con colores y formas cualitativamente definidas. Paisajes de gran claridad y transparencia logrados con técnicas diversas y complejas como el óleo sobre altorrelieve metálico o en madera, un aporte innovador en la historia de nuestra pintura con una preparación químico-plástica muy personal. Y resalta que sus paisajes tienen un toque festivo y plácido (caballos retozones, avecillas, riveras, malinches, todo es una depurada plasticidad inconfundible con predominancia de tonos encendidos), introduce también elementos románticos y neorrománticos que inducen a la introspección como en el cuadro Grieta Lacustre, en donde se abre la perspectiva de un transmundo.
Este pintor paisajista y escultor jinotegano es considerado por la críticas como un pintor de paisajes eclécticos, preciosistas, naturalistas y detallistas en óleo sobre tela, plumilla, y sobre altorrelieve, en permanente evolución y búsquedas de estilos profesionales y creativos que conjugar, como el Primitivismo, Realismo, Surrealismo, Impresionismo, por lo que se hace difícil ubicarlo en una escuela.