Pinturas de Leopoldo Navarro.LA PRENSA/M. Matute

Entre paisajes y desnudos

[doap_box title=»Exposición» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La muestra está expuesta en Añil: Galería de Artes Visuales a partir del próximo 10 de mayo. [/doap_box] Sin mayores ni grandes pretensiones Leopoldo Navarro inició sus incursiones en la pintura, a través de los talleres de artes plásticas de la Galería Praxis, allí conoció a su guía y maestro Mauricio […]

[doap_box title=»Exposición» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

La muestra está expuesta en Añil: Galería de Artes Visuales a partir del próximo 10 de mayo.

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Sin mayores ni grandes pretensiones Leopoldo Navarro inició sus incursiones en la pintura, a través de los talleres de artes plásticas de la Galería Praxis, allí conoció a su guía y maestro Mauricio Solís. En sus inicios, su primera muestra en Galería Códice, se observó cierta timidez en el abordamiento que hacía con los materiales, el dibujo, el color, las formas; timidez y austeridad, pequeños paisajes, pequeños formatos, propuestas y vivencias esenciales, primarias y escolásticas. Pero siguió en serio, como dice Kandisky: el arte de vida o muerte, sus pasos estaban dirigidos hacia un camino sin retorno, se introdujo en el mundo del arte para no salir de él. Se vio atrapado, pero al mismo tiempo liberado. De alguna manera, la actividad plástica, mental y manual que surgió como terapia a otros problemas existenciales, se transformó en él, el médico y aficionado a la pesca, en una actividad esencial de vida.

Con mucha honestidad, sin pretensiones intelectuales, sin poses, ni ademanes, ha venido abordando lentamente, y ahora cautelosamente (ya no tímidamente), su manera de expresarse en las artes pláticas, el estado de inquietud está tocándole, ahora se propone sanamente sin aspavientos un proyecto expositivo al año, ha trabajado ya varias muestras en estos años: en Galería Códice, Tierra Siena, Epikentro Gallery y ahora los azules corredores de Añil: Galería de Artes Visuales hospedarán sus trabajos más recientes.

Se distinguen en su trayectoria —sin desvíos— la pasión por lo académico, Paisajes y Desnudos. Cuando el ojo, la mente y las manos descubren este amplio campo visual, de los temas académicos, el corazón da saltos con cada logro alcanzado, con cada trazo idealizado y realizado, solamente aquel que ha experimentado en vida propia esta experiencia, comprenderá plenamente aquel gozo interno al cual me refiero.

Ahora, en la muestra actual, de alguna manera en la memoria del pintor va quedando ese eje y trato compositivo, veremos recuadros, cuadros, seccionamientos que complementan a las figuras femeninas, a las desnudas, en diferentes posiciones y gestos. Si la inspiración está en el cuerpo “al natural”, el resultado inequívocamente está rodando la ingenuidad del dibujo, fragmentos, acercamientos, detalles, enlazados con el color ocre, tierras, sienas, sombras tostadas… grafito delineando las sensuales formas, volúmenes y gestos, en algunos casos asoma un sesgo impresionista y monocromático muy a lo Reverón (Armando Reverón, Venezuela 1889-1954), sin que la conexión que yo observo haya sido ni estudiada, ni premeditada por el pintor. Pues su pasión es totalmente manual, su meta es lograr atrapar la imagen del natural, en ningún momento se ha planteado teorizar, ni estudiar historias ni movimientos.

La obra más trabajada, más elaborada, nos reafirma el camino de lo surreal que empieza a nadar L. Navarro, se trata de una composición titulada Nefertiti, la cual está abordada en tonos verdes, esmeraldas, azules, turquesas y donde la composición se muestra atrevida para los usuales y simples planteamientos del pintor, aquí de alguna manera me recuerda la intencionalidad mental de las pinturas surrealistas de Remedios Varo y Leonora Carrington. En su composición a través del triángulo, el ojo humano y la luna, decodifica la figura y el fragmento para entregarnos una propuesta propia.

Si en la mayoría de sus pinturas recientes se aplica la regla de los cuadros y recuadros, en todas ellas ha trabajado con colorido mesurado, dibujo impresionista, pero sobre todo, con la honestidad de los ojos puros, sin las influencias y resultados de la teoría, como un auténtico primitivo —naive— ingenuo, sin que estos términos disminuyan su trabajo sino que más bien complementan nuestra visión de un nuevo pintor, es un estado nuevo de ver las cosas, no poseyendo referencias pictóricas teóricas, no influenciado por escuelas, ni movimientos foráneos, ni modas sino pintor de la memoria, la mente, las manos y el corazón.

La Prensa Literaria

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