Vuelvo a decirte de un fauno a otra
El asunto es buscar adonde se interceptan las palabras.
Por más que uno quiera cuando caminan,
van andando, pero a su ritmo.
No al deseado de métrica apretado,
sino al mantenido.
Es como si de pronto las frases quedaran mudas. La orquesta, o
sordo el bailarín,
sin saber en qué antes estábamos
y todo ese párrafo recién leído cayera chocoplós en el abismo.
Tampoco averiguamos qué querían decirnos, o
si era a nosotros a quienes les decían nada;
y es que uno espera que con el tiempo,
en la noche, qué se yo;
al ir volteando página tras página,
en la siguiente combinación de letras,
asome una pista,
algo que entender, si
es sobre la Matilde, la Julia o el gato
Y allí, al final, quizás haya algo.
Aunque a veces no, o estaba y lo perdimos,
quedando sólo el montón de imágenes, metáforas, retruécanos,
alguna descripción rayando en lo sexual.
Fantasías del lector mas que de autor,
que todo lo interpreta desde ese ángulo genital, o
simplemente juega con nuestras mentes castas,
poniendo un punto cada vez que aspira el cigarrillo,
cuando empieza a fallar la pluma,
cuando se cansa;
y allí no mas acaba.
Sto. Domingo, 2007