- En esta esquina, reclamos y regaños: A Honduras por sus aviones y el juicio internacional; a Costa Rica por su Nobel de la Paz y su victoria ante la CIDH; a George Bush por la guerra de Irak y el etanol; a Colombia por el juicio en La Haya y el Plan Puebla Panamá. En esta otra esquina, el otro Ortega: loas apasionadas a los desmanes de Chávez, mimos a la Cuba del dictador Castro y abrazos al nuclear Irán
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¿Oyen ahora aquel ritmo pegajoso de la canción de campaña del Frente Sandinista de Liberación Nacional que hablaba de paz y reconciliación ?
Al menos allá en lo alto, donde se ven las cosas de las relaciones exteriores de Nicaragua, el gobierno del presidente Daniel Ortega sólo parece cantar su himno al mandatario venezolano Hugo Chávez, en un escenario donde no parecen caber otros presidentes, otros países.
“Le está apostando todo al petróleo”, dice el diputado Víctor Hugo Tinoco, quien por diez años fue vicecanciller del gobierno sandinista, en aquellos años ochenta donde el gobierno sandinista estableció relaciones con países enemigos a Estados Unidos y prestó el territorio como base de entrenamiento y descanso para grupos armados de extrema izquierda.
etanol vs. petróleo
Tinoco no es el único ex miembro del cuerpo diplomático nicaragüense, a más alto nivel, que ve con preocupación cómo el Presidente de Nicaragua va cometiendo cada vez más seguido “errores” diplomáticos con sus vecinos del istmo y de la región.
Otros, como el ex canciller Emilio Álvarez Montalván, tratan de buscar una explicación al comportamiento aparentemente “inexplicable” del comandante Ortega para con sus vecinos de Centroamérica y del Norte y Sur de América Latina.
A juicio del analista político, todo empezó cuando Estados Unidos empezó a preocuparse porque Chávez estaba en un movimiento de expansión de una liga antinorteamericana.
“Al principio sólo era un pleito con Chávez, pero después los estadounidenses se dieron cuenta que Chávez venía arrasando: que conquistó a Nicaragua, que ya tenía a Cuba, que alineó a Bolivia y que estaba entrando a Ecuador”, señala Álvarez.
“Fue entonces cuando el presidente Bush se moviliza y viene a América Latina y hace una jugada magistral: arreglarse con Brasil, México, Colombia y reducir a su mínima expresión al bloque de Chávez con Cuba, Bolivia y Nicaragua. ¿Qué pasó? El etanol cambió el panorama y ahora el petróleo ya no es un señuelo que seduce tanto como hasta hace poco, ahora el etanol está marcando agenda y atrayendo prioridades”, dice el ex Canciller de Nicaragua, en el período entre 1997 y 1998.
Según su análisis, en ese contexto, los Estados Unidos reclutaron a Colombia y la metieron a Campeche (en la reunión del Plan Puebla Panamá) para que no quedase duda de que Colombia está alineada y que tiene un nuevo liderazgo regional a la par de los otros grandes como México y Brasil.
Esa jugada de Estados Unidos movió a Chávez a usar a Ortega para tratar de boicotear el Plan Puebla Panamá (PPP) y el Presidente de Nicaragua lo hizo mediante un reclamo histórico a Colombia, que se discute en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, Holanda.
mala imagen de país
En ese contexto, a criterio de Álvarez, la postura de Nicaragua ante Colombia y Estados Unidos “es una política equivocada”.
“El gobierno sandinista en vez de mejorar lo que dejó incompleto el gobierno anterior y agregarle la parte social que ellos dicen que es prioridad de su gobierno, se ponen a retar a Estados Unidos y a generar comentarios internacionales que en absolutamente nada favorecen al país, sino que afectan su imagen y lo catalogan como un país confrontativo, cosa que aunque no estoy seguro, podría afectar en algún momento la inversión extranjera”, advierte el ex Canciller.
¿Por qué Nicaragua se une a Irán y se opone a la sanción que las Naciones Unidas le aplican a este país por enriquecer uranio? “Porque Daniel Ortega al aceptar el apoyo de Venezuela, adquiere compromisos políticos con Chávez y éste, que es enemigo político y adversario ideológico de Estados Unidos, arrastra a Nicaragua al conflicto internacional”, dice el analista político.
“En política no hay nada regalado, y Ortega está pagando el apoyo de Chávez asumiendo el papel de aliado político”, dice Álvarez.
¿cuál estrategia?
¿Pelearse o criticar a Costa Rica, Honduras, Estados Unidos, Colombia y México, es parte de una estrategia de relaciones internacionales?
Víctor Hugo Tinoco, quien fue vicecanciller durante los violentos 10 años de Guerra Fría de Nicaragua, no cree que el comportamiento de Ortega para con sus vecinos sea parte de una estrategia, sino que más bien obedece a “etapas emocionales sin control”.
“Yo siento y veo que igual que en la esfera económica no hay una estrategia clara de dónde van a estar los énfasis para resolver los problemas sociales del país. Del mismo modo, en política exterior no hay una visión clara de dónde quiere el actual Gobierno que Nicaragua esté ante los ojos del mundo”, señala el diputado del Movimiento Renovador Sandinista (MRS).
pensando en caracas
A su criterio, la actual administración está actuando de manera muy inusual para cualquier país en busca de desarrollo, que depende de la cooperación externa para poder sobrevivir.
“Ortega actúa influenciado por una concepción excluyente de la relación Nicaragua-Venezuela; yo siento que el Gobierno considera que la relación con Caracas es la determinante y que marca todo el resto del comportamiento internacional y una buena parte del nacional”, opina el ex diplomático.
Que allá Chávez dice cuatro cosas, y aquí Ortega las repite; que allá Chávez hace locuras y aquí Daniel las quiere repetir. Si a Chávez le molesta Colombia, entonces a Nicaragua también; que Chávez se burla de Bush, Ortega también.
“Ese enfoque de relaciones bilaterales es equivocado, porque no se puede hacer una copia al carbón de las experiencias venezolanas en política nacional, o internacional, en Nicaragua. Somos realidades muy distintas y no sólo en términos de disponibilidad de recursos económicos, sino también en realidades culturales, geográficas y políticas distintas”, advierte Tinoco.
Y reitera su tesis: “Da la impresión que en política exterior se está actuando al ritmo de los intereses de Caracas, más que en Managua”.
¿Qué consecuencias puede traer al país el que Ortega se aleje de sus vecinos en pos de un acuerdo político-comercial con Venezuela?
“En relaciones internacionales los errores se pagan caro y tarde o temprano. Errores como el de Ortega al oponerse a la producción del etanol, en vez de promover una búsqueda de opciones energéticas acordes a su condición de país no productor de petróleo, no afectarán a Venezuela, sino a Nicaragua”, calcula el ex vicecanciller sandinista.
¿qué ganamos con irán?
Igual opina el ex canciller Eduardo Montealegre, quien preocupado se pregunta: ¿Qué gana Nicaragua aliándose con un país lejano como Irán, con quien Ortega firmó acuerdos comerciales?
A su juicio, alianzas políticas como éstas sólo dejan una mala imagen al país, por cuanto lo ponen en abierto desafío al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, instancia que ha sancionado a Irán por sostener un programa de enriquecimiento de uranio con supuestos fines de producir energía nuclear.
Tanto el futuro embajador de Nicaragua ante la ONU, Aldo Díaz Lacayo, como el Canciller de Nicaragua Samuel Santos defendieron el derecho de este país de Medio Oriente a “buscar fuentes de energía nuclear con fines pacíficos”.