- Verdaderas obras de arte se aprecian en la Iglesia Santiago de Boaco, óleos de los maestros Antonio Sarria y Pedro Ortiz, terminadas a inicios del siglo XX
La Vía Sacra de la iglesia Santiago Apóstol, de Boaco, conformada por cuadros de catorce estaciones y acompañados de sus respectivas cruces de madera, son una espléndida expresión escénica del arte sacro tardío nicaragüense que ilustra catequísticamente la pasión y victoria de la cristiandad en el mundo: la crucifixión de Jesús.
Según el poeta Armando Incer, estas obras de arte sacro terminadas de pintar en 1919 en forma de cuadros históricos por el maestro Pedro Ortiz, fueron encargadas por el fundador de la parroquia Santiago Apóstol, el sacerdote Paulino José Nieborowsky.
Años después, cinco de estas obras perecieron en un incendio pero fueron vueltas a pintar o ¿restauradas? por el maestro Antonio Sarria, el cual también pintó la Vía Sacra en la Catedral de León. Para identificarlas, explica Incer, las pinturas de Sarria tienen unos cielos azules, en tanto en las nueve restantes de Ortiz, sus tonos son de atardeceres.
Por su parte, el párroco actual Edgar Santamaría Estrada, recapitula que hubo un incendio parcial hace unos 90 años que destruyó parte de las obras y techo de la iglesia, por lo que estima que las obras pueden tener más años.
Sobre la situación de las pinturas hace un llamado al Estado o entidades privadas para que apoyen la restauración total de las catorce estaciones, ya que sólo cuentan con fondos para la reparación del templo.
Valiosa colección
Hay que resaltar que esta versión gráfica conjunta viene a ser una valiosa colección del arte manierista tardío y alegórico de La Pasión de Cristo, el cual ocupa todo el espacio de las paredes laterales del arca de este templo, casi desprovisto de otras imágenes de apóstoles, mártires o santos del culto católico romano.
Dicha realización inicial fue costeada, recuerda Incer y el padre Estrada, por familias católicas boaqueñas como los Espinoza, Mora, Incer, Tijerino, Rocha, entre otras, convirtiéndose en un santuario para miles de feligreses y peregrinos que admiran o veneran con rezos estas catorce estaciones evangelizadoras.
Las catorce estaciones
Siete estaciones del Vía Crucis tratan de aproximarse a la descripción que hacen los cuatro evangelistas del nuevo testamento sobre los sucesos dramáticos acontecidos en Jerusalén, al igual que las restantes siete tradicionales, vienen a ser la ruta dolorosa de la crucifixión de Jesús en el Gólgota hace más de dos mil años.
Las estaciones aquí pintadas representan a: I) Jesús es Condenado a Muerte (Mt. 27,15-26; Mc. 15,6-15; Lc. 23,17-25; Jn. 18,38-40, 19,4-16); (II) Jesús Toma la Cruz a Cuestas (Jn. 19,17); (III) Jesús Cae por Primera Vez; (IV) Encuentro con su Santísima Madre; (V) Jesús es Ayudado por el Cirineo.
Pero los Evangelios sitúan los hechos de la Pasión al principio de la vía dolorosa; Mt. 27,32; Mc. 15,21; Lc. 23,26); (VI) La Verona Enjuga el Rostro de Jesús; (VII) Jesús Cae por Segunda Vez; (VIII) Jesús Consuela a los Hijos de Jerusalén (Lc. 23,27-31); (IX) Jesús Cae por Tercera Vez: (X) Jesús es Despojado de sus Vestiduras (Mt. 27,28); (XI) Jesús Muere Crucificado (Mt. 27,45-56; Mc. 15,33-41; Lc. 23,44-49; Jn. 19,30); (XIII) María Recibe el Cuerpo Difunto de Jesús; (XIV) Jesús es Sepultado (Mt. 27,57-61; Mc. 15,42-47; Lc. 23,50-56; Jn. 19,38-42).
La crucifixión fue una modalidad de pena de muerte, la cruz donde las víctimas criminales y esclavos de guerra primeramente eran azotados, luego amarrados o clavados en el poste. Esta dura y violenta práctica militar inició en el siglo VI antes de Cristo, sobre todo, entre los cartagineses, romanos, egipcios, y persas y fue abolida por Constantino I en el año 337 de nuestra era, cuando el cristianismo como religión profesante del Estado alcanzó un mayor peso en la historia cristocéntrica. Esto permitió que siglos después, en el medioevo principalmente, floreciera el arte sacro cristiano y romano de donde procede el estilo y forma de la Vía Sacra de Boaco.