- El Premio Alfaguara de Novela habló acerca de su literatura, su thriller sangriento, crímenes y torturados que aparecen en las historias de Abril Rojo, la novela que presentó en Managua
En un viaje relámpago, Santiago Roncagliolo (Perú, 1975) visitó Managua para presentar su libro Abril Rojo, en una intensa agenda de promoción que realiza por Centroamérica. Ha vivido en México, Perú y España, es considerado el escritor más joven del Premio Alfaguara de Novela y está en vías de traducción a más de diez idiomas.
Su novela Pudor ha sido llevada al cine. Además, ha publicado El Príncipe de los Caimanes y los cuentos de Crecer es un Oficio Triste. También ha escrito guiones de cine y televisión, traducciones literarias y en sus inicios debutó con libros para niños. En la actualidad, reside en Barcelona y en una breve conversación habla de su thriller, su novela policial sangrienta con asesinos en serie y crímenes monstruosos, como él dice encontré los elementos necesarios en la historia de mi país: una zona de guerra, una celebración de la muerte como la Semana Santa, una ciudad poblada de fantasmas ¿se puede pedir más?
Antes del Premio Alfaguara de Novela inició escribiendo libros para niños. ¿Cómo llegó a esto?
Sí. Cuando empecé a escribir para niños pensé que nunca podría ser un escritor para adultos porque la literatura latinoamericana en esos años exigía escribir grandes experimentos formales con el lenguaje. A mí lo que siempre me gustó fue narrar y empecé a escribir para los niños porque ellos se acercan con más inocencia a las historias, con más imaginación que los adultos. Luego empecé a publicar para los adultos, lo que hice en realidad fue lo mismo que hacía para niños, crear historias en las que un adulto se pueda transportar en un mundo de personajes, asustarse, reír o llorar con ellos y a partir de eso, regresar a su vida mejor equipados para vivirla, con una reflexión sobre los seres humanos.
¿Cómo le sirvió esta literatura infantil?
Descubrí cómo desarrollarla en la literatura para adultos, aprovechar la imaginación y la sensibilidad de los más grandes.
Los temas para niños son menospreciados. ¿Se sintió alguna vez así?
Trato con historias que también un adulto pueda disfrutar. He hecho muchas cosas que son menospreciadas como el periodismo, los guiones de novela, discursos políticos, toda mi escuela está hecha de las cosas que los escritores desprecian tradicionalmente. Esta ha sido mi mejor escuela.
¿Qué le enseñó la literatura para niños y el escribir discursos políticos?
En mi país, los discursos políticos son un género de ficción muy desarrollado. Escribía para rectores de universidades y funcionarios de derechos humanos. Fue todo un ejercicio.
Historias teñidas en sangre
Su novela Abril Rojo está teñida de sangre, ¿cómo llegó a armar estas historias de thriller?
Crecí en una ciudad acosada por la violencia terrorista entre bombas y apagones. Trabajé en derechos humanos, fui consciente de la violencia que el Estado había hecho para defendernos de Sendero Luminoso. Crecí en una sociedad de asesinos en serie, así que usé estas historias y la mejor manera de hablar de esa sociedad es usar el género de los asesinos en serie, que es el thriller de la novela.
¿Le gusta enfocar la violencia?
Quería hablar de la violencia y no encontraba la manera de hacerlo: mutilaciones, torturas, genocidios y la única manera era usar toda esa sangre para escribirlo. Inventé a este personaje, el fiscal Chacaltana, muy apegado a la norma y que se refugia en ella y mientras se mantenga apegado al código civil va a ser una buena persona y eso hace que no se sienta del lado del bien y del mal.
Siempre la muerte ronda sus novelas. En Pudor, por ejemplo, le gusta mucho este tema, ¿lo persigue?
La muerte es tema muy atractivo para todas las personas; si de algo estamos seguros es que nos vamos a morir y también tenemos la certeza de que no sabremos cómo es y eso la hace un tema universal; a mí no me interesa sólo hablar de peruanos sino de seres humanos y a todos les preocupa la muerte.
En el cine
Pudor fue llevada al cine, ¿qué te pareció la película?
Sí. Fue presentada en el festival de Málaga y en abril será su estreno. Me ha gustado pero tiene menos humor ¿Cuánto dura? Una hora y cincuenta. El original fue escrito con mucho humor negro y es más contundente emocionalmente, eso me parece mucho más intenso porque es como el director lee esa historia y es bonito ver cómo tus personajes cobran vida en los actores y es como lo que vos procreaste alguna vez.
La familia
Trata en Pudor el tema de la familia. ¿Cómo es la suya?
Ha sido disfuncional. Tengo una familia que tiene más reestructuraciones que la deuda externa y mis padres se han casado y vuelto a divorciar; según lo que consideres, un hermano puedo tener entre uno y ocho, y me gusta, hay gente que cree que esa es una familia triste y terrible pero creo que tengo una gente a la que puedo querer.
¿Casado con hijos?
Me acabo de casar hace un mes. Esta sortija es nueva. Espero tener hijos. Cuando mandé mi novela al Premio Alfaguara, le dije a mi novia que si ganaba tendríamos un hijo pero porque pensé que no iba a ganar. Sí, pero me gustaría tener un hijo.
¿Cómo te llega la fama cuando eres joven? ¿Cómo ha sido en tu caso ganando premios y viajando con tus novelas?
Hay mucha más gente que escribe entre los jóvenes que entre los mayores. Es muy halagador y es un privilegio. También he sido un fracaso durante años, cuando nadie me ha querido publicar y precisamente sé que aún estoy a tiempo de poder ser un fracaso. Lo que pase con mi carrera depende de mi trabajo y de seguir trabajando.
Mi primera novela batió el récord de rechazos, por 14 editoriales de cuatro países y está inédita con posibles títulos y no apareció; la segunda, rechazada con menos énfasis; la tercera, publicada y pasó inadvertida; después publiqué un libro de cuentos que fue un poco mejor. Soy un escritor de oficio que es un inútil pero ha ido aprendiendo a fuerza de estar escribiendo.
¿Antes de la novela su afición era el cuento?
Ahora ya no me acuerdo cómo se escribe un cuento, ya no sé, estoy escribiendo un cuento pero me gustan más las novelas, crear universos. Me gustan las novelas porque son los entramados de muchas historias y cuentos que se suman.
Comparado con Vargas Llosa
Algunos críticos literarios lo comparan como Mario Vargas Llosa, joven. ¿Qué opina?
Es un honor que te comparen con un escritor que admiras. Los argentinos tienen a muchos escritores como Jorge Luis Borges y Julio Cortázar. Y entre los peruanos, Vargas Llosa es como un tótem, siempre ha sido él. Lo admiro mucho pero pienso que debería de apartarse de su tradición literaria para hacer algo nuevo.
¿Tiene algunos libros de cabecera?
Cambian para cada novela. Alan Moore, Kabuki, John M. Coetzee.
Nuevos proyectos
¿De que será su próximo libro?
Periodístico. Será un reportaje y también preparo un musical basado en Rebelión en la Granja, de George Orwell.
¿Cuál es su comida favorita?
Todas las que son picantes en general.
¿Cómo se lleva con los deportes?
Los deportes y yo tenemos un trato, yo no me meto con ellos y ellos me dejan en paz. Tengo mala suerte, estaba jugando futbol y me rompí una pierna, volvía a jugar cuando estuve mejor y me volé una uña, empecé a nadar y por exceso de aviones tuve un problema auditivo y lo dejé. Juego futbol con los amigos que me tienen paciencia.
La política
Roncagliolo dice que sus primeras noticias de Nicaragua fueron por sus padres, exiliados en México. Recuerdo que cuando era chiquito iba al colegio con una camiseta que tenía el nombre de Frente Sandinista de Liberación Nacional, tenía cinco años y todos mis amigos me preguntaban qué era eso y me decían que debía ser divertido porque tenía escopetas. Fue en México y crecí entre exiliados de todas partes, así que siempre tuve mucha curiosidad por saber cómo era Nicaragua. Es que mi papá era un militante socialista.
Y viniendo de esa historia ¿se consideras de izquierda?
Sí. Tanto en España como en Perú donde voto, lo hago por las opciones de izquierda.
¿De una izquierda moderada o radical?
Me parece que izquierda y derecha dentro de una democracia se necesitan. La ventaja de la democracia es que los cambios sociales se pueden hacer y elegir a la izquierda en elecciones que no necesariamente tiene que ser por las armas.
¿Cuál es su opinión sobre Hugo Chávez como figura sobresaliente de la izquierda latinoamericana?
Chávez hace cosas que no hizo la clase política anterior, como redistribuir la riqueza y creo que sigue haciendo cosas que también hizo la clase política anterior como no crear una economía que pueda sobrevivir a él, ni crear una institucionalidad que le pueda sobrevivir.
Y la relación Hugo Chávez, Evo, Fidel y Daniel Ortega, que forman un bloque de izquierda ¿cómo visualiza estas alianzas?
Hay un mercado que puede hacer que la gente viva mejor y es interesante. Bush, por ejemplo, es el que le compra el petróleo a Chávez, si fuese un peligro para el sistema no se le compraría petróleo, a veces desconfío más de las grandes palabras y pesan más los hechos concretos, me gustaría saber más qué sería un mercado entre estos países y qué se pueden ofrecer mutuamente y a América Latina.
¿Cómo ve la relación de Hugo Chávez y Daniel Ortega?
Desde fuera Ortega es bastante ambiguo y es una persona que está tratando de llevarse bien con Chávez y con Bush y creo que eso es lo que hay que hacer, no vivimos en un mundo dividido en dos bloques, tenemos que estar negociando constantemente y creo que uno no debe hacer sus alianzas políticas en los mercados que ellos pueden abrir.
Los términos izquierda y derecha están más en la mente de los lectores, en la práctica real lo que hay es reuniones de negocios. Evo, por ejemplo, no ha roto con el capital internacional sino que ha negociado y eso me parece un interesante.
Las tendencias políticas son reales. ¿Cree que una izquierda es necesaria para que la humanidad mejore sus condiciones de vida?
La izquierda es la que plantea cambios radicales y en contraste con los conservadores y, por lo tanto, se supone que es la que va a la vanguardia y es necesaria. Tengo muy claro lo que es la izquierda dentro de cada país, más allá de cada país no hay nada que tengan en común. Igual nuestro análisis debe ser bastante matizado, no me creo todos los clichés de izquierda y todos los de derecha y la gente que repite las consignas de un lado y otro, me parece un poco triste y tanto ingenua y que se ha comprado una visión de la realidad limitada.