Hablar de espantos, chanchas brujas, aparecidos, duendes, micas brujas, ceguas, mocuanas y lloronas que vagan en las noches frías de luna llena es tan común en los pueblos de Nicaragua. Cada historia tiene sus propias características y situaciones especiales, cada espanto tiene una leyenda y una vida pasada llena de misterios, que la hacen interesante, cómica y oculta.
Lo trascendente de estas historias conocidos mitos y leyendas de Nicaragua es la facilidad con la que son transformadas de un pueblo a otro pueblo; por eso, la versión de La Mocuana va cambiando en Estelí, La Trinidad. La Mocuana se interna en una cueva que lleva su mismo nombre. En León La Mocuana ronda las calles de la catedral, historias que tienen su origen en la tradición oral y en la memoria colectiva y que cambian según la imaginación del que las relata.
Leyendas que traen consigo el pánico que impusieron los españoles a su llegada, producto de su esclavitud a los indios. El historiador Silvio Ortega, asegura que los espantos o ahuizotes no son una cosa determinada, es algo que pasa por delante de una persona, una sombra, un quejido. Se siente pero no se ve. Son espectros sin consistencia. Son espantos que desde tiempos inmemoriales interrumpen el sueño del pueblo.
Por ello, Ortega agrega que algunos como la leyenda de la Carreta Náhuatl o Carreta Nagua, La Llorona, La Mocuana, El Padre sin Cabeza tienen su validez histórica que revela la dura verdad de un escalofriante pasado. Debajo de cada leyenda está arropada una historia tenebrosa, de terror ancestral, que nace cuando por primera vez embistieron en nuestras tierras los españoles quienes se impusieron a espada, cruz y fuego, exterminando casi totalmente a nuestra población indígena.
Estos espantos o ahuizotes representados por La Muerte Quirina, La Vieja del Monte, La Mocuana, por citar algunos, para el pueblo indio son representaciones de una vida más allá de la muerte que tiene permanente comunicación con el mundo de los vivos.
Estas historias, muchas de carácter sexual, inquisidor, colonialista, esclavista e incestuoso tienen una fuente común: el mito, la leyenda detrás de la que se esconde el sabio poder de una cultura frente a la otra y como única vía de salvación está la leyenda para espantar, para defenderse del que tiene la espada y el poder.
Si quiere conocer un poco más de los mitos y leyendas nicaragüenses, visite el Museo Tradiciones y Leyendas del Coronel Joaquín de Arechavala, en la ciudad de León.