La Conferencia Episcopal de Nicaragua, fiel a los mandamientos del amor, la verdad y la vida:
Reitera la posición firme de defender la vida de todos los seres humanos, hijo, hija y madre, sin distinción alguna, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Recalca y declara su rechazo al mal llamado aborto “terapéutico”, pretexto legal que permitió la grave injusticia de la muerte de miles de niños no nacidos nicaragüenses.
Agradecemos nuevamente a los honorables diputados de la Asamblea Legislativa que, con gran valentía y patriotismo, eliminaron el anacrónico artículo que legitimizaba la matanza de los inocentes, protegiéndolos así, de una cruel muerte, y, juntamente, resguardando a sus madres de los daños físicos, psicológicos y morales que produce el aborto intencional.
Hacemos un llamado al Gobierno electo de cumplir con el noble compromiso de mantener el respeto a la vida de los más vulnerables, pobres e indefensos, promesa hecha a los más de 290,000 nicaragüenses, católicos y evangélicos, que con sus firmas solicitaron la eliminación del disfraz legal del “aborto terapéutico”.
Nos oponemos a la intervención de poderosos países y organismos internacionales que en un claro menosprecio hacia nuestra soberanía, nuestra identidad cultural y valores intentan revertir la ley que eliminó el desastroso artículo presionando al Gobierno con la amenaza del retiro de la ayuda financiera.
Exhortamos a los nicaragüenses a continuar defendiendo la vida y exaltamos su capacidad de discernimiento ante la campaña de mentiras de algunos médicos y organizaciones, que con argumentos acientíficos y desprovistos de valores éticos, tratan de confundirlos para revertir la noble acción por ustedes emprendida.
Dado en Managua, el 7 de febrero del dos mil siete,
Damos fe,
Arzobispo de Managua
Presidente
Obispo de Estelí
Presidente de la Comisión de Vida y Familia
Obispo de Juigalpa
Secretario General