Paz y guerra “La guerra es una invención de la mente humana; y la mente humana también puede inventar la paz”. (Winston Churchill, Político británico, 1874-1965).

Paz y guerra “La guerra es una invención de la mente humana; y la mente humana también puede inventar la paz”. Sam-7 ¡Qué lección le hubiera dado el presidente Daniel Ortega a la Comunidad Internacional de haber reducido aunque fuera una docena de los misiles Sam-7! Perdió un momento importante en el escenario político porque […]

Paz y guerra

“La guerra es una invención de la mente humana; y la mente humana también puede inventar la paz”.

Sam-7

¡Qué lección le hubiera dado el presidente Daniel Ortega a la Comunidad Internacional de haber reducido aunque fuera una docena de los misiles Sam-7!

Perdió un momento importante en el escenario político porque hubiera demostrado que la carrera armamentista quedó en el pasado y que los gastos en esta materia son más dañinos para Nicaragua que un sobresueldo para un ministro.

El hecho que Honduras o cualquier otro país tenga aviones o ejércitos más poderosos que los de Nicaragua no implica de ninguna manera mantener una posición bélica.

Tan equivocada es la decisión de mantenerlos como la decisión del cardenal Obando de meterse en asuntos que son estrictamente políticos.

Mientras en el país miles de personas se mueren por no tener una palabra de aliento, una palabra de vida que los saque del subdesarrollo espiritual, el Cardenal tira la sotana para hacer política.

Los días que el pueblo de Israel sufrió más durante su peregrinación en el desierto, no fueron aquellos donde no tenían algo que comer, era porque les faltó conocimiento de una verdad que les transformara su vida interior.

Esta es una buena oportunidad para el Cardenal —aunque lo haga en rebeldía a la Palabra—, para que le hable al oído al Presidente y le haga ver que hoy por hoy el pueblo está demandando fuentes de empleo y salud y no gastos superfluos que conducen a crear tensión entre vecinos, ante un país armado de mortales cohetes.

Pedro Rafael Gutiérrez Doña

Brincos

El nuevo gobierno del comandante Or-

tega ha iniciado dando brincos de un desacierto a otro en su acelerado afán de concentrar más poder y garantizar la permanencia del régimen de izquierda por mucho tiempo.

Los primeros perjudicados fueron la gente más pobre y humilde, los vendedores y las vivanderas que no tienen otra forma de sobrevivir porque carecen de oportunidades, ya que fueron echados de las calles, de hospitales y de los colegios e instituciones públicas por orden de las autoridades.

El nuevo Ministro de Educación llegó como policía a imponer y ordenar en lugar de dialogar con los maestros y padres de familia. También los nombramientos de los nuevos directores de colegio los está haciendo el FSLN en su estrategia de adoctrinar con la ideología sandinista a la educación del país. Los maestros han sido humillados, señalados de corruptos y amenazados.

Enacal nos receta racionamientos de agua en las mismas condiciones y alegatos que en los años ochenta. Han despedido a cientos de sus puestos de trabajo.

El Escudo Nacional fue convertido en caricatura con el más bajo desprecio por los símbolos nacionales. Se habla de defender la soberanía sólo ante Estados Unidos y el FMI, pero la misma se mancilla y se entrega de forma degradante ante Hugo Chávez y el bloque de izquierda de América del Sur.

Existe un silencio total en las políticas de información del gobierno como una manera de evitar el escrutinio del pueblo y no percibir las injusticias que se cometan y lo peor es que ahora quieren reprimir la libertad de expresión y de pensamiento mediante artimañas legales para dar una justificación jurídica a su insaciable ambición.

En menos de un mes estos errores no son una ingenua equivocación; son parte de un plan para dominar y reprimir al país con el paso del tiempo y controlarlo a como sucedió en el pasado hasta llegar a una dictadura plena. Todo esto mientras los diputados demócratas se pelean entre sí y no actúan a la velocidad de los hechos. El pueblo es el único que puede y debe frenar las ansias de tiranía del FSLN y Ortega.

Marlon José Navarrete Espinoza

“Cambio profundo”

Desde la campaña electoral el máximo líder del Frente, Ortega, repetía incansablemente que él haría un cambio “profundo” en Nicaragua.

Ahora, cuando doña Rosario ha mencionado el “reordenamiento” de las pautas publicitarias o del gasto público, también lo ha calificado de “profundo”.

También leí que el canciller Samuel Santos, al justificar por qué no había enviado a la AN los convenios que el Presidente firmó (y nos comprometió a todos) con Venezuela e Irán, expresó que no deberíamos tener tanta prisa de conocerlos porque había que hacer un estudio “profundo” de ellos (táctica dilatoria). ¿Prisa para hacer los “cambios profundos” y tortuguismo para dar a conocer al “pueblo presidente” lo que se hizo a sus espaldas? ¡Realmente coherente!

Mary Cruz

Convenio Chávez-Ortega

Durante su estadía en Managua, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ofreció mucha ayuda a Nicaragua: energía, viviendas, petróleo a precio preferencial y crédito, etc.

El 11 de enero firmaron el supuesto convenio de cooperación Chávez-Ortega y digo supuesto porque hasta la fecha no es del conocimiento del pueblo de Nicaragua, pues el presidente sandinista Daniel Ortega no lo ha enviado a la Asamblea Nacional, primer poder de la República, ni a los medios de comunicación para su divulgación.

¿Por qué el presidente Chávez no ha hecho estos ofrecimientos a los demás países de América? ¿Por qué sólo a Daniel Ortega? Será porque éste le celebra los ataques e insultos al ex presidente de México, Vicente Fox, al presidente norteamericano George W. Bush, al secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza. ¿Será que en su delirio de poder y en sus aspiraciones mesiánicas, pretende tener colonias, un liderazgo latinoamericano y hasta se quiere comparar con el libertador Simón Bolívar?

Chávez por su comportamiento da la impresión que no tuvo acceso a la educación, mucho menos a la cultura, condición mínima indispensable que debe tener un presidente de la república.

Fue tanta la euforia del presidente Ortega, ante la presencia de Chávez, que no le dio la importancia que se merecían e incurrió en un desaire a los presidentes de las hermanas repúblicas de Centroamérica; al Presidente de México, Felipe Calderón, y a su alteza real española el príncipe Felipe, error que tendrá un costo político.

Después apareció en Nicaragua, sorpresivamente, el Presidente de Irán, con quien también el presidente Ortega firmó acuerdo de cooperación, pero sólo ellos saben lo que firmaron. Es costumbre del presidente Ortega decir que su Gobierno es del pueblo y a la hora de tomar decisiones y firmar compromisos no toma en cuenta al pueblo, pues no informa a los medios de comunicación.

Luis Solórzano

Vestidura nueva

Para nosotros los seres humanos a veces es difícil cambiar sin la ayuda de Dios, y no podemos hacerlo hasta tener una verdadera experiencia y relación con Cristo en nuestras vidas.

En el caso de algunos personajes de la vida política que dicen son conversos, sólo ellos saben si nos engañan, pero a Dios no pueden mentirle, ya que la conversión se demuestra con hechos de caridad y verdadera entrega al prójimo, tal es el caso del joven rico a quien Cristo le mandó a vender sus bienes para poder seguirlo, y así hay muchos llamados a la verdadera conversión en la Biblia, a desprendernos de nuestro faraón que cada uno llevamos dentro, en el caso de algunos políticos sus faraones se llama: el poder.

No es necesario rasgarse las vestiduras ante la comunidad, para que vea que la ropa exterior es nueva. La vestidura nueva se lleva en el alma, en el corazón y en la conciencia.

El que quiere evangelizar de su conversión no lo debe hacer ante los periodistas, sino ante Cristo con los más pobres entre los pobres. Deben de seguir el ejemplo de Madre Teresa de Calcuta, hoy objeto de burla de muchas personas que frasean: “No soy Madre Teresa de Calcuta”.

Visitan al obispo o al pastor con una batería de periodistas, para que les llamen conversos, pero se equivocan, son tristes hombres que aún se encuentran atados a la muerte no han conocido la luz de Cristo.

Cuando hacen una obra sus faraones son los de la adulación, del aplauso de los hombres borrando las cuentas en el cielo. Son hombres pobres de fe y corazón, ignorantes de las enseñanzas de Cristo, que se han dejado llevar por la sed y la arrogancia del poder.

Ay de aquellos que conociendo las enseñanzas de Cristo y siendo jefes del Sanedrín se convierten en Caifás ante Pilato, pues condenan al vía crucis a todo un pueblo para que sea crucificado en la cruz y piden que liberen a Barrabás. Pero no deben faltar los políticos que hacen el papel de Judas Iscariote que se venden para entregar a los nicaragüenses a sus opresores.

Como en el Viejo Testamento los nicaragüenses seguiremos caminando sin Moisés otros cuarenta años en el desierto porque hemos hecho de los políticos nuestros becerros; y como en el Nuevo Testamento seguiremos siendo traicionados por los Judas Iscariote y crucificados todos los días por los Pilatos que se lavan las manos con la sangre de los inocentes, por los Caifás que nos acusan de ser hijos de Dios y por los soldados que nos clavan y traspasan nuestros cuerpos. ¡Dios salve a su pueblo nicaragüense de lo que le ha de venir!

Carlos Ramiro Paredes Vílchez

Cartas al Director

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