El uso de la canción de John Lennon, Give Peace a Chance, en la propaganda electoral de Daniel Ortega es una incongruencia que llama la atención y vale la pena analizar brevemente.
Lennon grabó dicha canción en 1969, mientras permanecía en una cama del Hotel Queen Elizabeth, en Montreal, Canadá, protestando contra la guerra de Vietnam. En el 2003, Yoko Ono compuso una versión modificada de Give Peace a Chance con motivo de los ataques terroristas del 11 de septiembre en EE.UU. y también cantó otra versión poco antes de la Guerra del Golfo, en un esfuerzo para evitar la invasión de Estados Unidos en esa parte del mundo. En resumen, la canción es una protesta contra la guerra y la violencia en general. Por eso cabe preguntarse en qué sentido y con qué propósito la usa el FSLN en su campaña electoral, pues Nicaragua no está en guerra con ningún otro país y ninguno de los candidatos demócratas es un guerrerista.
Pero cuando se recuerda lo que pasó en Nicaragua durante el gobierno sandinista de los años ochenta, representado en la persona de Daniel Ortega, vienen a la mente las imágenes de un ejército de 400 mil hombres y mujeres y otros centenares de miles de personas armadas en las milicias sandinistas y jovencitos en el Servicio Militar Obligatorio; cientos de camiones IFA, tanques rusos T-33, plataformas con misiles del tipo Katiushkas cuyos prototipos fueron fabricados en la época de Stalin (1941), bases militares en todas las carreteras del país, refugios antiaéreos en las ciudades, cierre de fronteras, tensión de relaciones con los países vecinos (Honduras y Costa Rica), zozobra entre la ciudadanía, discursos bélicos de iracundos comandantes en televisión, capturas nocturnas de ciudadanos acusados de contrarrevolucionarios por la Seguridad del Estado, Comités de Defensa Sandinista (CDS), “ojos y oídos de la revolución”, represión contra los mismos nicaragüenses no sandinistas y su libertad de expresión, miedo e inseguridad.
Actualmente todo eso ha sido superado y ha quedado en el pasado. En 1990, la mayoría de los nicaragüenses votó contra quienes habían hecho del país un campo de concentración. Desde entonces hay paz en Nicaragua y —con todas sus imperfecciones y limitaciones— hay democracia y progreso. El país goza de excelentes relaciones con todo el mundo precisamente porque los sandinistas fueron expulsados del poder. Entonces, hay que preguntarse de nuevo: ¿en qué sentido usa el partido sandinista la canción de Lennon, Give Peace a Chance, cuando los comandantes del FSLN fueron los mayores apologistas y exportadores de la guerra en Centroamérica? Y además cabe interrogarse: si Daniel Ortega ganara la Presidencia, ¿tendría la paz que ya gozamos menos o más oportunidades? ¿Aumentarían o disminuirían las posibilidades de un conflicto con Estados Unidos y otros países del área? ¿Se alinearía Ortega con los gobiernos de Cuba y Venezuela en una campaña antiestadounidense de consecuencias impredecibles en toda la región?
Pero tal vez los danielistas pretenden aplicar el mensaje de la canción de Lennon a la campaña de supuesta reconciliación que promueven entre nicaragüenses de distintas tendencias. En tal caso, sin embargo, habría que afirmar que la reconciliación no es resultado de un eslogan de campaña electoral, sobre todo, cuando lo que se ve es infiltración de sandinistas en otros partidos. Cuando la intención de reconciliación es verdadera, se hace en otro tono y en otro contexto. De otra forma, lo que se ve es una manipulación para ganar votos. En efecto, no hay que olvidar que Daniel Ortega ha hecho un pacto de alternancia en el poder con Arnoldo Alemán. Si Daniel Ortega gana, el proyecto de amnistía para Alemán será aprobado. Luego, en el siguiente período electoral, Arnoldo Alemán se postularía como candidato, y así sucesivamente.
Ahora bien, si Daniel Ortega pierde la elección del cinco de noviembre , ¿continuará promoviendo la reconciliación entre nicaragüenses? ¿Renunciará al uso de la violencia para presionar al gobierno de turno o seguirá revolviendo el río y sacando ganancias para él y el resto de sus partidarios? En realidad los que realmente creen en la democracia y buscan con sinceridad la paz como requisito para el progreso y el desarrollo de toda la sociedad, son los llamados a decirle a Daniel Ortega y su camarilla: por favor, señores, denle a la paz una oportunidad.