(la prensa/c.cortez)

Carim, carimbura… Tita Ternura

Los tiempos de hada madrina son sólo parte de sus recuerdos. Lejos quedaron aquellos episodios en los que a Claudia Contreras se le escuchaba decir: “Carim, carimbura Ternura”, en la serie de los 90 [doap_box title=»SIEMPRE TEATRISTA» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Claudia Contreras fue miembro fundador del Grupo de Teatro Justo Rufino Garay. A pesar de haber […]

  • Los tiempos de hada madrina son sólo parte de sus recuerdos. Lejos quedaron aquellos episodios en los que a Claudia Contreras se le escuchaba decir: “Carim, carimbura Ternura”, en la serie de los 90
[doap_box title=»SIEMPRE TEATRISTA» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Claudia Contreras fue miembro fundador del Grupo de Teatro Justo Rufino Garay.

A pesar de haber compartido seis años con el elenco de Tita Ternura, ha perdido contacto con el resto de personajes de la serie.

En Alemania el teatro es poco expresivo, casi no se utiliza la gesticulación como en Nicaragua, cuenta Contreras, y ese ha sido una gran dificultad en el desarrollo de su carrera en aquél país.

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Tita Ternura, el hada madrina que caló en el corazón de niños, jóvenes y adultos en la década de los noventa, no luce como hace diez años. Ahora, simplemente como Claudia Contreras (su nombre verdadero), las canas pintadas con talco con las que aparecía en el programa, ahora son reales y su rostro evidencia las dificultades y vicisitudes de la vida.

Ha pasado una década desde que la serie se dejó de transmitir, pero la gente aún la recuerda. Fue un personaje que logró representar algunos de los problemas que enfrentaba la sociedad nicaragüense. El maltrato infantil, el embarazo y las drogas, fueron apenas algunos de los temas que se abordaron.

‘Tita’ recuerda con mucho cariño a Tita Ternura que, según ella, fue una serie que causó impacto en los nicaragüenses. Hace memoria de cada episodio, de cada frase, de cada detalle y con una sonrisa que pareciera le llenara el alma, cuenta una anécdota.

— Me parece que la conozco, le dijo un señor mientras hacía compras en el Mercado Roberto Huembes.

— Ja, ja, ja… (No supo qué decir, le avergonzaba admitir que era ‘Tita Ternura’).

De repente, el señor, quien hace un recorrido veloz por su memoria, le dice las palabras que ella no quiso pronunciar.

— ¡Ah! Usted es la ‘Tita’.

Sí, yo soy, le contestó con un gesto que demostraba su timidez.

— ¿Me permite un segundo?

— ¡Claro!

El hombre, de quien no recuerda el nombre, pero tiene su rostro muy presente, le dijo que gracias a uno de los episodios referidos al maltrato infantil, él recapacitó y pidió disculpas a su hijo, al que había golpeado exageradamente días antes. Esa historia llenó de alegría el corazón de ‘Tita’ y cada vez que lo recuerda hace el mismo efecto. “Con cuestiones como esa yo me siento más que pagada”, dice.

SE FUE POR AMOR

La serie hizo sus últimas transmisiones en 1996, el mismo año en que ‘Tita’ decidió viajar a Alemania. Desapareció de escena. Salió de los hogares de los nicaragüenses.

Con esa sonrisa que contagia y con una frase que pareciera sacada de una telenovela mexicana, expresa: “Me fui por amor”. Se enamoró de un alemán y para que su relación no terminara, decidió irse a vivir a Alemania. Sin embargo, ese viaje lo ha visto como algo temporal porque pretende continuar con el teatro y cerca de su familia. “Yo quiero que mis huesitos queden aquí”, expresa.

Vivir en Alemania es difícil, dice con certeza. “Primero, porque tuve que aprender el idioma, y segundo, porque las personas en Alemania son muy cerradas y conviven en círculos muy pequeños”, comenta.

SIGUE EN EL TEATRO

A pesar de las dificultades de ser inmigrante, ‘Tita’ ha salido adelante. Ha realizado varios monólogos para el público de habla hispana, además hizo un papel protagónico en una obra de género biográfico titulada Alemania: una puerta que se abre y se cierra, centrada en la historia de una inmigrante, igual que ella. Actualmente está preparando una obra del dramaturgo italiano Darío Fo. Además, publicó un libro llamado Años de Pasión, donde cuenta su vida y, según ella, “fue producto de la soledad”.

Asimismo, dice no tener en mente planes concretos, pero sí, dentro de sus metas está regresar a Nicaragua, hacer teatro y continuar experimentando en el arte de la literatura.

NOSTALGIA POR ‘TITA’

“Fue muy hermosa, es una experiencia irrepetible. Haber ido a los barrios y que la gente lo quisiera tanto a uno. Lo que a mí sí me gustaría es que se retransmitieran esos capítulos, porque Nicaragua aún vive esos problemas”, dice.

‘Tita’ siempre recuerda con nostalgia las palabras mágicas que usualmente decía para ayudar a los niños que se metían en problemas: “Carim, carimbura Ternura”, con la única diferencia que en esa época tenía 29 años, ahora tiene 43.

Espectáculo

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