Según se ha informado, el próximo martes 8 de agosto se dará a conocer el informe de la comisión parlamentaria que ha “investigado” el caso de los Certificados Negociables de Inversión (Ceni). En realidad, se trata de un montaje político contra el candidato presidencial de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Eduardo Montealegre, para eliminarlo de la contienda electoral o al menos para desprestigiarlo y reducirle al máximo la posibilidad de obtener la victoria en las elecciones del 5 de noviembre próximo.
Sin duda que el caso de los Ceni debe ser investigado y también aclarado y resuelto, igual que todos los actos de corrupción y abusos de poder que han ocurrido en los últimos años, quien quiera que sea el que los haya cometido. Pero las investigaciones, para tener validez deben ser independientes, honestas, confiables y creíbles, no farsas montadas para impulsar y justificar el linchamiento político de enemigos o adversarios, mientras se encubre a los propios correligionarios o compinches partidistas.
En efecto, ¿qué credibilidad puede tener esa comisión “investigadora” de la Asamblea Nacional, que está compuesta por cinco miembros del PLC todos ellos declarados enemigos políticos de Montealegre, así como por dos representantes del Frente Sandinista y ninguno independiente y mucho menos de la bancada que apoya al candidato que está siendo investigado y acusado. Aún así, el diputado sandinista Agustín Jarquín, quien pertenece a la mencionada comisión, calificó como una ligereza (LA PRENSA, 19 de julio, 2006) la acusación de “enriquecimiento sin causa” al amparo de la negociación de los Ceni, que se hace contra el candidato presidencial de la ALN en el informe de la mencionada comisión parlamentaria.
Al respecto cabe señalar que, al menos a simple vista, al FSLN no le conviene ayudar al PLC a cumplir su propósito de eliminar la candidatura de Eduardo Montealegre. Por el contrario, la división del electorado liberal es un elemento de primera importancia, incluso determinante, para fortalecer la posibilidad de que Daniel Ortega gane la elección presidencial del próximo 5 de noviembre.
Si se tratara de escoger como adversario electoral entre Eduardo Montealegre y José Rizo, para Ortega sería más conveniente enfrentarse al candidato del PLC, que en las encuestas tiene apenas la mitad de la intención de voto que el candidato de la ALN. Pero si Montealegre fuese sacado de la competencia electoral, lo más probable es que alrededor de la candidatura de Rizo se uniría la gran mayoría de la enorme cantidad de ciudadanos que por ningún motivo quieren que Daniel Ortega vuelva a ser Presidente de Nicaragua. Y además, aparte de tener que enfrentar a un solo adversario liberal, en vez de dos, Ortega tendría que vencer también el obstáculo que representa el candidato de izquierda moderada, Edmundo Jarquín, quien a juzgar por las encuestas puede quitarle muchos votos sandinistas y prosandinistas.
De modo que no parece factible que como consecuencia del informe de la comisión parlamentaria en el caso de los Ceni, Eduardo Montealegre sea procesado penalmente y, por lo tanto, sacado de la contienda electoral. Además, no se debe perder de vista que la comunidad internacional tiene mucho interés en que las elecciones de noviembre sean efectivamente limpias, libres e inclusivas. Y por lo tanto no será fácil para el PLC inhibir a Eduardo Montealegre, mucho menos sin contar con el apoyo del FSLN y Daniel Ortega.
Seguramente que al PLC no le importaría pagar el precio que fuese —hasta facilitar el triunfo a Daniel Ortega— con tal de eliminar del juego electoral a Eduardo Montealegre. La animadversión contra el candidato disidente del PLC llega a tal extremo, que diputados de ese partido han asegurado ante periodistas que “la próxima semana Eduardo Montealegre estará en la cárcel”.
Pero eso es más un deseo que una posibilidad real. Lo que sí pueden hacer es deteriorar al máximo la imagen de Montealegre, para tratar de obligarlo a que renuncie a la candidatura presidencial si baja significativamente en las próximas encuestas. Y en último caso, para que el 5 de noviembre Montealegre no tenga ya ninguna posibilidad de alcanzar la victoria electoral, ni siquiera para pasar a una segunda vuelta si nadie obtiene la victoria en las votaciones del cinco de noviembre.