- Emotivo viaje es un homenaje a su ilustre predecesor
VARSOVIA/AFP
La muy católica Polonia se prepara para recibir afectuosamente a Benedicto XVI, considerado como un heredero del venerado Juan Pablo II, aunque para la mayoría de fieles nunca podrá igualar al Papa polaco.
En este país, uno de los últimos bastiones del catolicismo en Europa, unos tres millones de fieles asistirán a las misas y oraciones que celebrará Benedicto XVI durante su viaje de cuatro días, del jueves al domingo, según un sondeo del instituto GfK Polonia.
Alrededor de un millón de personas son esperadas el viernes por la mañana en una gran misa en Varsovia, en el mismo lugar donde Juan Pablo II desafió a las autoridades comunistas durante su primer viaje papal a Polonia en 1979.
En una voluntad de homenaje a su predecesor, Benedicto XVI optó por seguir metódicamente los pasos de Juan Pablo II, aunque conoce todos estos lugares por haberlos visitado cuando era sólo el influyente cardenal Joseph Ratzinger.
La peregrinación lo llevará a la casa natal de Karol Wojtyla, a su Arzobispado de Cracovia y a todos sus santuarios favoritos, empezando por el santuario de Jasna Góra, donde reina el icono milagroso de la Virgen Negra.
Y como Juan Pablo II en su primer viaje, irá al campo de concentración nazi de Auschwitz, con el objetivo de consolidar el trabajo de reconciliación entre los judíos y una Iglesia Católica que durante mucho tiempo fue antisemita.
Pero la oración de Benedicto XVI en Auschwitz-Birkenau, al final de su estancia en Polonia, tendrá una resonancia particular porque será pronunciada en alemán, la lengua de los nazis que mataron a más de un millón de judíos y centenares de miles de no judíos.
El 80 por ciento de los polacos afirma que la nacionalidad alemana de Benedicto XVI no cuenta para ellos. Durante su adolescencia, Joseph Ratzinger estuvo en las Juventudes hitleriana, pero no combatió.