- Agentes allanaron oficina de representante
El presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert, exigió el miércoles que la policía federal, el FBI, devuelva los documentos incautados y suspenda a los agentes participantes en el allanamiento efectuado a la oficina del congresista William Jefferson, en circunstancias que ambos partidos consideraron “anticonstitucionales”.
“Creemos que esos materiales deben ser devueltos”, dijo Hastert, y añadió que “los agentes involucrados deben ser apartados de ese (caso) en vista de sus aspectos constitucionales”.
El allanamiento de la oficina de Jefferson en el Congreso el sábado por la noche provocó un acercamiento entre demócratas y republicanos, insólito por tratarse de un año electoral, en que ambos partidos acusaron a la agencia policial federal de violar la doctrina constitucional de separación de poderes.
Jefferson es sospechoso de haber obtenido 400,000 dólares a cambio de su intervención para facilitar la instalación en Nigeria y Ghana, “y tal vez en otros países africanos”, de la sociedad estadounidense de telecomunicaciones iGate, según la declaración jurada del FBI para obtener la orden judicial que le permitiera registrar la oficina del legislador durante el fin de semana.
“Durante un registro en el domicilio del parlamentario Jefferson en Washington (…) se hallaron 90,000 dólares en efectivo en el congelador”, señala el documento.
Por su parte, los demócratas trataron de despojar a Jefferson de su banca en la comisión más prestigiosa de la cámara baja.
“Con el ánimo de mantener en alto los patrones éticos del bloque demócrata de la cámara, le escribo para pedir su inmediata renuncia a la Comisión de Medios y Arbitrios”, escribió la jefa de la bancada demócrata Nancy Pelosi a Jefferson.
Jefferson no hizo declaraciones, pero en la víspera había dicho que no renunciaría. No reconoce haber cometido delito alguno, a pesar de una declaración jurada del FBI según la cual los agentes hallaron 90,000 dólares en billetes ocultos en el refrigerador en su casa.
Por su parte, los republicanos protestaron por el allanamiento, pero sin defender a Jefferson, en una relación cada vez más tensa con la Casa Blanca por el uso de los poderes presidenciales.
En la víspera, Hastert habló personalmente con el presidente George W. Bush. Funcionarios de la cámara han pronosticado que el caso provocará un enfrentamiento constitucional de las tres ramas del gobierno en la Corte Suprema.
Hastert dijo que ésta era la primera vez que una cosa así sucedía en más de 200 años de historia política de EE.UU.