Las tiendas Gome Electrical Appliance Holdings han colocado a su dueño como el más poderoso de China. (LA PRENSA/BLOMBERG)

Multimillonarios chinos afrontan males comunistas

[doap_box title=»Era de magnates» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Conforme China se lanza a la prosperidad capitalista, está engendrando una clase de empresarios e inversores extranjeros que esperan grandes rendimientos. “Esta es como la era de los magnates inescrupulosos de fines del siglo XIX en Estados Unidos, todo está a disposición de cualquiera”', dice Chang Sun, de 49 […]

[doap_box title=»Era de magnates» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Conforme China se lanza a la prosperidad capitalista, está engendrando una clase de empresarios e inversores extranjeros que esperan grandes rendimientos.

“Esta es como la era de los magnates inescrupulosos de fines del siglo XIX en Estados Unidos, todo está a disposición de cualquiera”', dice Chang Sun, de 49 años, que supervisa 700 millones de dólares de inversiones chinas para la firma neoyorquina de capital privado Warburg Pincus LLC. “Hay una mentalidad de fiebre del oro aquí”.

Una diferencia importante es que China está cambiando a velocidad vertiginosa.

“Uno está atrapado en una revolución industrial que se desarrolla a 10 veces la velocidad con que sucedió en Occidente”, dice Steve Vickers, de 50 años, máximo responsable de International Risk Ltd., una firma consultora con sede en Hong Kong.

[/doap_box]

Bloomberg

No es fácil ser rico en un país comunista.

Chen Tianqiao ganó sus primeros mil millones de dólares a los 30 años, cuando su empresa Shanda Interactive Entertainment Ltd. empezó a cotizarse en el Nasdaq Stock Market y sus acciones se cuadruplicaron en siete meses. Un año más tarde, 1,000 millones de su patrimonio se evaporó al derrumbarse la acción por el aumento de la competencia en los juegos de Internet.

No obstante, Chen, quien dice querer que Shanda sea la versión china de Walt Disney Co., es uno de los más afortunados de los ricos del país. Otros chinos acaudalados terminaron en quiebra, en la cárcel o muertos. “Algunos desaparecen”, dice Chen, cuya fortuna asciende a cerca de 500 millones de dólares sobre la base del precio de cierre de la acción de Shanda el 22 de mayo.

Un cuarto de siglo después de que Deng Xiaoping rompiera con la ortodoxia comunista al decirles a sus compatriotas: “Hacerse rico es glorioso”, China tiene una floreciente clase de magnates. El país ha producido siete multimillonarios —entre ellos, dos ex agricultores, un herrero y un ingeniero— y 400 empresarios con fortunas de 60 millones de dólares o más, dice Rupert Hoogewerf, de 34 años, un contador británico establecido en Shanghai, que compila el Hurun Report, una lista de la gente más rica de China.

China tiene también 300,000 millonarios, según el World Wealth Report compilado por Merrill Lynch & Co. y Capgemini, S.A. Trescientos millones de personas fueron sacadas de la pobreza desde 1978, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas, publicado en septiembre, y millones más inician negocios con la esperanza de sumarse a la plutocracia china en rápida expansión.

AVANCES PARA LOS POBRES

“En China hoy, hasta los pobres son más ricos que la gente más rica de cuando yo era niño”, dice el empresario Huang Guangyu, de 37 años, el hijo de un campesino que fundó al minorista Gome Electrical Appliance Holdings Ltd. en 1987. Huang, con una fortuna de 1,700 millones de dólares, es ahora el hombre más rico de China.

El impulsor de esta nueva riqueza es el pujante crecimiento económico chino. El país se expandió un promedio de 10.1 por ciento anual en los pasados 15 años, superando al Reino Unido y convirtiéndose en la cuarta economía del mundo. China es el mayor consumidor del globo de todo tipo de productos, desde el hierro al cemento, el trigo y los teléfonos celulares. Con sus 1,300 millones de habitantes ocupa el segundo lugar mundial en cuanto a usuarios de Internet; sólo Estados Unidos la supera en ese aspecto.

Innumerables grúas salpican el horizonte de sus populosas ciudades. Sólo en Pekín se están construyendo 92.9 millones de metros cuadrados de espacio residencial y de oficinas, el equivalente de tres Manhattans, dice Jack Rodman, socio de la firma consultora Ernst & Young establecido en Pekín.

PRÉSTAMOS INCOBRABLES

El rápido surgimiento de China podría ser peligroso. Los bancos chinos, obligados durante decenios a apuntalar a empresas estatales deficitarias, están lastrados por préstamos incobrables por valor de 164,000 millones, según los reguladores bancarios del país.

Una creciente diferencia de ingresos entre los nuevos ricos y los más pobres entre los campesinos chinos ha creado intranquilidad. Unos 200 millones de chinos viven con menos de un dólar por día, según estimaciones del Banco Mundial para 2004.

Al mismo tiempo, China se califica tercera en el mundo en cuanto a ventas de bienes de lujo, dice Jing Ulrich, presidente de valores chinos en JPMorgan Chase & Co., tercer banco de Estados Unidos por tamaño. “Hay un contraste muy marcado, y no espero que la brecha se cierre”', agrega. “Los inversores extranjeros deben tomar en cuenta este riesgo cuando invierten en China”.

El año pasado hubo 87,000 protestas en las que participaron más de 100 personas, un aumento de ocho veces desde 1994, según el Ministerio de Seguridad Pública chino. Muchas fueron provocadas por la incautación de tierras de agricultores por parte de funcionarios corruptos para vendérselas a urbanizadores.

HOMICIDIOS Y SUICIDIOS

Tal disparidad puede generar envidia, o algo peor. En marzo, Yuan Baojing, de 42 años, ex agente de bolsa que adquirió 60 compañías y que según Hoogewerf puede haber tenido una fortuna de 6,000 millones de dólares, fue ejecutado mediante una inyección letal por el homicidio de un hombre que intentó chantajearlo, perpetrado en 2003. En los tres últimos años, dos millonarios fueron asesinados, y al menos otros dos se suicidaron.

A pesar de la exhortación de Deng, la riqueza y la gloria no van necesariamente de la mano en China. Yang Bin, de 43 años, que en 2001 era el segundo hombre más rico de China, con una fortuna de 940 millones de dólares, fue enviado a la cárcel en 2003 por 18 años por defraudar a los accionistas inflando los beneficios de su compañía cotizada en Hong Kong, el productor de orquídeas Euro-Asia Agricultural (Holdings) Co. Sub, siguientemente la compañía fue liquidada.

Shanghai Land Holdings Ltd. fue retirada de la lista oficial de la Bolsa de Hong Kong el año pasado, cuando su fundador Zhou Zengyi fue encarcelado por fraude. “La lista de los ricos se convierte en lista de buscados porque tantas fortunas se hicieron ilegalmente”, dice Laurence Brahm, de 45 años, un abogado estadounidense con bufete en Pekín, consultor y autor de libros sobre cómo hacer negocios en China.

Economía

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí