- Gobierno de Bachelet le pide a la Corte Suprema que prohíba al ex presidente peruano hablar sobre la política de su país
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El ex presidente peruano Alberto Fujimori se convirtió en un huésped incómodo para el gobierno de Michelle Bachelet y los tribunales de justicia de Chile, que no tienen un recurso definido para frenar sus declaraciones, que podrían afectar las relaciones con Perú.
El gobierno pidió a la Corte Suprema que aplique las medidas que “estime necesarias” para “evitar que actuaciones del señor Fujimori” afecten “las relaciones ente Chile y Perú”, dijo Bachelet en un encuentro con periodistas.
Bachelet invocó la Ley de Extranjería, en función de cuyas normas el ex mandatario debe abstenerse de pronunciamientos políticos para no correr el riesgo de volver a la prisión —de la que fue liberado provisionalmente hace cinco días— o ser expulsado del país.
Fujimori acató una notificación del Ministerio del Interior y este martes se comprometió a no formular nuevas declaraciones, informó su abogado defensor Gabriel Zaliasnik. “En los próximos días él se abstendrá de hacer declaraciones y de dar entrevistas”, aseguró.
Mientras, el presidente de la Corte Suprema, Enrique Tapia, afirmó: “Habiendo un proceso de extradición pendiente, creo que no se le puede expulsar”. Desde que fue detenido en Santiago el 7 de noviembre tras su sorpresivo viaje desde Japón, Fujimori enfrenta un pedido de extradición de Perú, por denuncias de violaciones a los derechos humanos y corrupción.
La Corte Suprema no examinó la nota del gobierno como una petición, sino como un documento informativo sobre la conducta de Fujimori, contra quien no había adoptado hasta la tarde del martes ninguna resolución.
Jueces no tienen claro procedimiento
El juez Orlando Álvarez, que tiene en sus manos el juicio de extradición, fue consultado sobre cuál será el camino para atender la preocupación del gobierno por las declaraciones de Fujimori, pero admitió que aún no tiene claro el tema. “La Ley de Extranjería es problema del gobierno, no mío”, agregó.
Bachelet explicó que los juicios políticos emitidos en los últimos días por Fujimori pueden afectar la situación interna de Perú y las relaciones bilaterales entre los dos países.
No es “aceptable que desde Chile se use nuestro país como plataforma para hacer política en estas condiciones”, dijo.
“Respetamos la decisión de los tribunales de justicia, pero nos interesa poder seguir desarrollándonos como país, con muy buenos intereses y relaciones con nuestros vecinos”, puntualizó.
Fujimori recuperó el jueves su libertad bajo fianza tras más de seis meses de detención.
La libertad provisional de la que goza no le impide conversar con la prensa, pero la Ley de Extranjería a la que está sometido lo obliga a abstenerse de realizar “actos contrarios a los intereses de Chile”.