Dipilto, Nueva Segovia
Cuando el cafetalero José Noel Talavera supo que se había llevado el primer lugar del certamen de la Taza de la Excelencia, se sorprendió a pesar de estar seguro que su grano es de calidad.
Talavera tiene una finca de cinco manzanas, llamada El Progreso, en el cerro El Volcán, municipio de Dipilto, más de 240 kilómetros al norte de Managua.
La zona es famosa por su clima fresco y por albergar a la Virgen de Piedra, a la que atribuyen muchos milagros en Nueva Segovia.
La imagen quedó intacta tras el huracán Mitch que azotó el departamento en 1998.
“La verdad, no esperaba ganar, ni siquiera lo imaginaba”, dice Talavera, de 40 años de edad y con cuatro hijos.
En el certamen, que concluyó en Granada el pasado 12 de mayo, el café de este productor obtuvo 91.60 puntos, la calificación más alta en los últimos cinco años.
El cafetalero explica que eso se debe al esfuerzo familiar y al apoyo que recibe de la Unión de Cooperativas Agropecuarias Cafetaleras de Dipilto (Ucafe).
“Mi esposa, Gladys de Jesús Espinales, es quien lava y orea pacientemente el café, ella también está pendiente del grano, mientras Ucafe procura darnos asistencia y nos mide la calidad”, detalla el caficultor.
La tarea implica varios procesos y una atención de al menos ocho horas diarias, en un sitio con 1,200 ó 1,600 metros sobre el nivel del mar, muy frío.
LOS SECRETOS
“Primero, antes de la cosecha, procuramos alimentar bien las plantaciones con fertilizantes, ya sea urea, completo, entre otros. Además, se garantiza que estén sin plagas y para eso nos levantamos desde horas tempranas (seis de la mañana)”, explica Gladys, la esposa del cafetalero ganador.
Ucafe le da seguimiento al tratamiento y “cuando el café está listo para el corte, indicamos que sólo se corte el rojito, nada de verde ni de pinto”, añade Talavera.
Lavan el grano 12 ó 24 horas después de haberlo cortado. “Cuando ya se lava, se lleva inmediatamente a orear y eso lo hacemos en un carpón que colocamos en el beneficio húmedo”, relata Espinales.
Caminan más de 500 metros guindo abajo, cargando el grano con mucho cuidado para que no se les caiga. “Allí (en la carpa) permanece hasta que está bien oreado, para colocarlo en sacos bien limpios y llevarlo al beneficio seco”, expone.
A veces esta etapa se retrasa por falta de transporte. “Entonces lo que hacemos es ponerlo a orear varias veces, para que el grano no se nos fermente en los sacos, y así hacemos hasta que ya lo podemos llevar al beneficio”, indica.
Los catadores de Ucafe, Ibis García y Raquel Figueroa, lo revisan y se llevan muestras de hasta una libra, las que analizan en el laboratorio en Ocotal.
Luego los expertos le informan a Talavera cómo va su café y le dan recomendaciones. “Allí acaba el secreto de mi grano, como verán todo se explica con trabajo”, recalca Talavera.
LA INVERSIóN
Sólo en el levantamiento de la cosecha Talavera invierte diez mil córdobas por manzana, a lo que suma el mantenimiento que requiere entre 15 y 16 mil córdobas más.
Los fondos los consigue del mismo café y del salario que recibe por su trabajo como responsable de servicios municipales, en la Alcaldía de Dipilto.
El productor cuenta a la fecha con tres manzanas y media cultivadas con café. “Allí se me va mucha plata”, reconoce, aunque tiene la esperanza de recuperar el gasto con la venta de su lote vencedor, de 25 quintales, la mayoría de la variedad caturra.
“Al menos espero que el quintal supere el precio del año pasado (que fue arriba de los 800 dólares), el reto, la verdad, es superar los mil dólares”, comenta.
El precio más alto que ha logrado este productor para su café, es de 120 dólares por quintal. “Y eso en buena racha, porque en mala ni 20 dólares alcanzamos”, aseguró.
El dinero que gane en la subasta electrónica que se realizará el 20 de junio en Managua lo piensa invertir en la infraestructura de la finca. “Por ejemplo, tengo pensado mejorar el beneficio húmedo y ampliar las áreas de café que tengo, con la meta siempre de potenciar la calidad”, dice Talavera.