El río Malacatoya tiene unos 150 metros de largo y seis metros de profundidad. Para cruzarlo, los habitantes y productores de la zona dependen de una barcaza. La construcción de un puente es otra vieja promesa. ((LA PRENSA / A. CERDA))

Granada-Malacatoya, una vía mil veces prometida

Durante años la construcción de este tramo de 28 kilómetros ha sido una promesa constante de diferentes políticos; y aunque es una arteria principal para la zona de Malacatoya, que produce el 30 por ciento del arroz nacional, su construcción sigue siendo sólo una vieja promesa [doap_box title=»La última promesa» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El 8 de […]

  • Durante años la construcción de este tramo de 28 kilómetros ha sido una promesa constante de diferentes políticos; y aunque es una arteria principal para la zona de Malacatoya, que produce el 30 por ciento del arroz nacional, su construcción sigue siendo sólo una vieja promesa
[doap_box title=»La última promesa» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El 8 de diciembre de 2004, durante las celebraciones del 480 aniversario de la fundación de Granada, el Presidente de la República, Enrique Bolaños Geyer, anunció en el Centro Cultural Antiguo Convento San Francisco, de esta ciudad, que el año siguiente (2005) se adoquinaría el camino a Malacatoya.

La promesa fue celebrada con aplausos, pero a mediados del 2006 aún no se ha ejecutado.. Por el contrario, el camino luce en peores condiciones desde el invierno anterior y las próximas lluvias podrían dañarlo por completo.

En los Planes de Inversión Pública (PIA) del 2005 y 2006 sólo ha figurado un presupuesto de dos millones 304 mil 348 córdobas para la construcción de los estribos de un puente que estaría ubicado en El Paso de Panaloya, donde actualmente funciona una barcaza.

A finales de marzo, el alcalde sandinista Álvaro Chamorro Mora pidió al Concejo la aprobación de una solicitud de traslado de estos fondos para un mantenimiento regular de emergencia que consistiría en el relleno y compactación de hoyos con material selecto.

Chamorro aseguró durante un reciente cabildo extraordinario en Malacatoya que el mantenimiento del camino iniciará esta semana.

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    CORRESPONSAL / GRANADA

    Diputados divididos

    Los tres diputados por Granada aseguran que el Gobierno Central no está interesado en la construcción de la carretera a Malacatoya porque nunca han recibido un propuesta o anteproyecto de ésta y se declaran “impotentes” por obstáculos recíprocos.
    María Lidia Mejía, diputada sandinista
    “Lo mejor es construir una carretera asfaltada con una buena compresión. En la bancada elaboramos una propuesta y Malacatoya costaría unos 54 millones de córdobas, con un puente de ocho millones más (unos 3.5 millones de dólares en total), pero ésta y otras propuestas no han pasado por culpa de un dictamen de minoría de la bancada liberal”.

    Eduardo Mena, diputado liberal
    “Yo pienso que lo ideal es construir un adoquinado con una compactación que garantice un camino de todo tiempo. Cada kilómetro así cuesta 150 mil dólares, el total del camino de Granada a Malacatoya serían unos cuatro millones 200 mil dólares, más el puente en El Paso. El MTI debe trabajar en eso, ya se los he planteado”.

    Noe Campos, diputado liberal
    “Nunca he recibido en la Asamblea una propuesta del Gobierno Central para la construcción de esta carretera. Necesitamos unir esfuerzos para presionar por su construcción. Al Gobierno Central le ha faltado beligerancia en cuestión de desarrollo de carreteras”.

    “Cuidado con el hoyo” es una advertencia vana cuando uno viaja por el camino que conduce de la ciudad de Granada hacia la comarca Malacatoya, porque ahí ningún “cuidado” resulta oportuno y esquivar un hueco sólo conduce al siguiente.

    El trayecto dista de la belleza colonial de la llamada Gran Sultana, pero invita a disfrutar del paisaje de la costa noreste del Lago Cocibolca, la sierra chontaleña, los pantanos de arroz y los campos de eucalipto.

    Sin embargo, el pésimo estado en que se encuentra este camino de más de 28 kilómetros de extensión obliga a viajar pendiente de un solo cuadro: los copiosos y amplios hoyos que se extienden por toda la vía.

    Durante años los habitantes de Malacatoya han demandado la construcción de una carretera y están cansados de que se las prometan. Su gente está marcada por el abandono.

    El profesor Alfonso Carrillo, director del centro escolar Rafaela Herrera y líder de esta comarca, asegura que “el mal estado de la carretera a Granada es un problema histórico y sin respuesta, que siempre ha afectado a la población de Malacatoya”.

    Carrillo considera que “Malacatoya no es una prioridad para ningún gobierno, a pesar que es una zona productiva y con un importante número de habitantes”.

    POTENCIAL sin aprovechar

    Según estadísticas oficiales, esta comarca ubicada al norte de Granada, cuenta con una extensión de 260.5 kilómetros cuadrados y una población de diez mil personas, dividida en 16 comunidades. El municipio de Diriá, que pertenece también a este departamento, posee una población similar y es ocho veces más pequeño que Malacatoya.

    Esta comarca produce el 30 por ciento del arroz nacional, equivalente a unos 873 mil 153 quintales que deben ser transportados a diferentes tríos de la región por el camino a Granada, misma vía que sirve de comunicación entre los departamentos de Boaco, Chontales, Managua y Rivas.

    “Estamos en un área céntrica, pero estamos abandonados, no es justo que no tengamos una carretera digna”, reclama Wilfredo Guadamuz, habitante de Malacatoya y quien lidera hace varios años a un grupo de agricultores que ha tocado puertas a los gobiernos central y local para exponer la urgencia de esta carretera.

    Guadamuz recuerda que desde 1999, luego de los daños causados por el huracán Mitch, él y sus compañeros han escuchado que “ya viene la carretera, que ya la van a hacer, que también va el puente, que el próximo año no falla, que el siguiente mes comienzan, pero nada se cumple y la zona sigue a la deriva”.

    “En Malacatoya llevamos más de siete años viviendo de promesas”, lamenta Luis Pérez González, otro poblador para quien la travesía a Granada es un fastidio. Él considera que si la carretera existiese se podría potenciar el desarrollo costero y agropecuario de esta comarca y otras comunidades .

    Pero mientras tanto, esa expectativa de desarrollo parece sólo un sueño porque sus habitantes reclaman más que palabras para poder rellenar algún hueco.

    Para el profesor Carrillo, el mal estado de la carretera no sólo dificulta la comercialización de los productos agrícolas de la zona sino que “también impide que profesores de Granada brinden clases en los centros de esta comarca, que tengamos buen acceso a la salud y a otros programas de desarrollo”.

    VIDA ESTACIONARIA

    En Malacatoya los camiones de carga y las motos son los vehículos más comunes, el tramo da poco chance a otra variedad. Ahí, a pesar del tráfico y las distancias, no existen las populares “caponeras” o moto-taxis que abundan en otros municipios más pequeños que esta comarca.

    De sus diez mil habitantes, al menos el 40 por ciento carece de agua potable. La mayoría dispone de pozos o consume agua del río.

    Sólo la mitad de ellos cuenta con luz eléctrica y visitar algunas comunidades es como un viaje en el tiempo: la mayoría funciona según la luz solar y nada más una compañía celular cuenta con cobertura.

    Los habitantes de Malacatoya dependen de la agricultura, pero luego de las inundaciones causadas por el desborde del río, en septiembre y octubre del año pasado, la mayoría quedó sin empleo.

    Este año muchos se atienen a la cosecha de arroz y los medianos productores que ya han sembrado melones y tomates han tenido problemas para comercializar sus productos por culpa del mal camino.

    Cuando el camino a Granada resulta intransitable, varios productores optan por viajar a través de Tipitapa, unos 80 kilómetros de distancia que duplican el costo de su producción y es un presupuesto con el que no cuentan .

    “En invierno se dañan los caminos y las cosechas, pero también en verano cuando la producción está lista no podemos sacarla o no vienen a comprarla porque la carretera siempre está mala”, lamenta Genaro Artola, un agricultor que aseguró perder unos 15 mil córdobas porque los melones que sembró esta temporada se le pudrieron en el campo.

    Según los habitantes de Malacatoya, si el camino a Granada no recibe un mantenimiento regular de emergencia, en un par de meses su nombre estará en los titulares de los medios: “Malacatoya incomunicada”. “Diez mil personas a la deriva”. “Todos los cultivos perdidos”. Y, ¿se hará algo entonces? Ellos temen que una promesa más sólo prolongue su abandono.

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