- La compañía chilena mira la tecnología IP
La empresa chilena de tecnología Sixbell siempre ha preguntado a sus clientes qué necesitan para luego desarrollar la solución adecuada. Pero ahora quiere cambiar su modelo, apostando por preparar un producto y luego salir a venderlo. La experiencia ya está en marcha y la realiza junto a la Universidad de Chile e Intel: una plataforma que pueda manejar cualquier tipo de comunicación, ya sea fija, de larga distancia o móvil, pero todo bajo tecnología IP.
Pablo Caram, socio fundador y director de negocios internacionales de Sixbell, explica que se trata de una necesidad lógica para el momento que atraviesa su empresa. “Antes, no podíamos tener este modelo porque éramos demasiado pequeños”, asegura. Hoy, con una compañía que suma cerca de 300 empleados, una amplia base de clientes y un 2005 en que facturó unos 26 millones de dólares, parecen preparados para asumir el importante desafío.
Con 17 años en el mercado, Sixbell dio un paso gigante hacia la internacionalización, cuando a mediados de los noventa arrendó a la chilena CTC Startel (hoy Movistar) la primera plataforma de prepago móvil que existía en Sudamérica. Tras este logro, el nombre de la compañía ganó jerarquía y prestigio en la región, por lo que no extrañó que países como Brasil, México y otros mercados de América Latina abrieran sus fronteras a esta creciente empresa.
Hoy, Sixbell puede decir con autoridad que desarrolla herramientas patentadas de software e integra las soluciones estándares de la industria de voz y data, servicios de redes convergentes y tecnología para contact centers, cubriendo desde los carriers de larga distancia, los operadores de la telefonía móvil y fija hasta las empresas y organizaciones que requieren mejorar sus comunicaciones.
Por estos días, la preocupación de Sixbell no es sólo trabajar en nuevas tecnologías y servicios. Tras llegar a los mercados de Bolivia, Brasil, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Venezuela, la compañía apunta a consolidarse en Estados Unidos, lugar donde tienen una pequeña representación. Aunque para ello primero deben enfrentar un problema legal con su marca, ya que el término “Bell” es considerado un derecho inalienable que pertenece a todas las corporaciones del sector en el país.
Por este motivo, no se extrañe si en un futuro cercano la compañía abandona su nombre y opta por algo más práctico.
Sin embargo, el mayor reto que enfrenta la compañía en la actualidad es saldar una cuenta pendiente con México, lugar donde tuvieron una magra experiencia en 2001 cuando, tras terminar unos trabajos junto a Telefónica, debieron cerrar sus oficinas en el país porque no encontraron nuevos clientes.
Para cumplir este objetivo, al cierre de esta edición la compañía anunciaba la adquisición de Nekotec, una empresa totalmente mexicana con unos 100 empleados y que en el 2005 alcanzó una facturación cercana a los 12 millones de dólares. Para Caram, el negocio significa una sinergia perfecta y su elección es fácil de explicar. “Es una complementariedad de servicios, clientes y —principalmente— mercados. Ellos están donde no estamos y viceversa”, señala.
Así, la compañía fundada por cuatro ex compañeros de secundaria suma un nuevo participante a su sociedad, con la clara misión de buscar nuevos mercados y mejores soluciones, aunque ahora bajo los servicios que permita la tecnología IP.