- El mar no sólo es metáfora para poetas, también los equipos de empresas pueden extraer grandes lecciones al estar en contacto con él
El ejecutivo más fuerte de una empresa puede llegar a ser el más débil dentro de un barco a vela. ¿Será el mar traicionero? No necesariamente. Las adversidades y crisis que se pueden vivir en una compañía también pueden ser experimentadas a bordo por el equipo de altos ejecutivos. Y cuando eso ocurre no hay cómo esconder la situación. Así fue la experiencia de conducir un yate para la alta gerencia de Procter & Gamble. María Paz Ugarte, gerente de programas de Recursos Humanos de la multinacional en Chile en el 2000, apostó por subir el equipo a un barco para mejorar la comunicación tras la llegada de tres ejecutivos. “Los aprendizajes se dan cuando se somete al personal a algo vivencial”, dice Ugarte.
Y así fue. Tras 40 minutos en el mar, empezó a soplar mucho viento. El gerente de finanzas, a cargo de la vela mayor, y el de ventas empezaron a marearse. Pero Ugarte recuerda que tener en el suelo a los líderes de la empresa fue positivo, porque debieron delegar el liderazgo. “Aunque el gerente general ofreció la idea de abandonar el barco, todos prefirieron seguir a bordo”, dice Jaime Lama, creador de la capacitación con barco a vela y gerente general de Korn/Ferry Internacional en Chile.
Según Ugarte, la experiencia fue inolvidable para Procter&Gamble. “Por supuesto que los temas estructurales de la empresa no cambiaron, pero logramos una mayor comunicación entre los gerentes”. Luego, el equipo revisó la experiencia. Juan Carlos Obrador, director de Recursos Humanos de Merck Sharp & Dohme para Chile y Perú, vivió la experiencia cuando se desempeñaba en una minera multinacional en Chile y quiere aplicarla este año en su firma actual en Santiago. Dice que hay que unir lo que se vive en el barco y lo que pasa en la vida real de la empresa. “Sin eso la actividad se reduce a un mero paseo”, dice Obrador.
Antes de la regata se hace una evaluación de las necesidades organizacionales y las competencias específicas a través de un diagnóstico del equipo. En la mañana del primer día —que puede ser de uno a tres— se enseñan al grupo las reglas de seguridad, la nomenclatura náutica, se establecen los roles, cómo comandar el timón, la vela o ser el navegante con mapa y GPS en mano. Ya a bordo del yate se repasan los objetivos del día y se rotan los roles. “El mar representa el mercado; el barco, la organización; los tripulantes, el equipo de trabajo; el viento, un recurso o energía a maximizar”, dice Lama, quien es capitán deportivo de alta mar y tuvo la idea de llevar su pasión al ambiente corporativo a partir de un viaje por el mundo en 1997.
Publimetro —el periódico de distribución gratuita— en Chile adoptó la capacitación para fidelizar clientes embarcando su equipo de ventas y clientes en dos barcos a vela en la playa de Algarrobo, en Santiago y en el Club de Yates El Recreo, en Valparaíso. “No podemos cuantificar cuánto aumentaron nuestras ventas, pero sí mejoró la relación con nuestros clientes”, dice Pablo Mazzei, gerente general de Publimetro en Santiago.
Mar. Negocios. Seres humanos. Una trilogía que tiene historia, puesto que ya Cristóbal Colón emprendió su gran empresa de conquistar América a bordo de tres embarcaciones.