Fred Whitbred, de Fredrick, Maryland, vigila desde su autocaravana la frontera con México. (la prensa/ efe)

“Minutemen” a la caza de inmigrantes

Se consideran organización civil pero portan armas y munición bajo una estética paramilitar. Decidieron arrogarse la tarea de la vigilancia fronteriza para impedir el paso de indocumentados a Estados Unidos. ¿Patriotas o peligrosos racistas? [doap_box title=»Ombusdman mexicano pide el cese de la milicia» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] José Luis Soberanes, ombudsman mexicano, insiste para que se gestione […]

  • Se consideran organización civil pero portan armas y munición bajo una estética paramilitar. Decidieron arrogarse la tarea de la vigilancia fronteriza para impedir el paso de indocumentados a Estados Unidos. ¿Patriotas o peligrosos racistas?
[doap_box title=»Ombusdman mexicano pide el cese de la milicia» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

José Luis Soberanes, ombudsman mexicano, insiste para que se gestione «con urgencia» ante las autoridades estadounidenses, el cese del llamado Proyecto Minuteman, de los «cazainmigrantes».

«Antes de lamentar una agresión e incluso la muerte de un mexicano a manos de este grupo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos considera inaplazable la intervención del gobierno mexicano por la vía diplomática para gestionar ante las autoridades federales de EE.UU., la suspensión de actividades de Minuteman», afirmó.

Incluso, con indicios suficientes de riesgo como los acaecidos en la frontera entre México y California, se tomarán medidas de precaución ante incidentes con armas de fuego. La coalición Gente Unida, que cuenta con sus propias «brigadas» de observadores, advirtió en septiembre pasado que desde que los Minuteman llegaron a la frontera en julio se han registrado al menos cuatro heridos de bala sin que se haya detenido a los responsables.

Soberanes, por su parte, explicó que el Proyecto Minuteman y otras organizaciones civiles con objetivos similares contravienen los principios del Estado de Derecho. «Y sus integrantes, al exaltar sus derechos como particulares, encubren, en el fondo, una serie de prácticas xenófobas y racistas con las que pretenden justificar la vulneración de los derechos de los demás», dijo.

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EFE REPORTAJES

Se consideran organización civil, pero portan armas y munición bajo una estética paramilitar. Los integrantes del proyecto denominado Minuteman, decidieron arrogarse la tarea de la vigilancia fronteriza para impedir el paso de inmigrantes indocumentados a Estados Unidos.

Su labor se ha extendido a diversos estados del país norteamericano, en lo que suponen es un trabajo patriótico. Las reacciones que han generado desde su aparición son controvertidas.

Por mucho que hayan decidido expresar su conocimiento acerca de los derechos que asisten a los inmigrantes indocumentados que cruzan las líneas fronterizas de Estados Unidos —tanto desde México como Canadá—, activistas y defensores aseguran que el surgimiento de este grupo de vigilancia refleja la urgencia de lograr una pronta reforma migratoria.

No es de extrañar, pues, que haya opiniones como la de la abogada y directora de la Coalición de los Derechos Humanos de Arizona, Isabel García: “No importa el nombre que utilicen, todos son unos racistas”.

Porque según las ideas de esta colegiada y de muchos otros que también defienden las libertades civiles, ninguna persona tiene el derecho de detener a otra persona utilizando un arma de fuego y menos sin proceder de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado .

“Es increíble que el gobierno estatal y federal no haya podido poner un fin a esta práctica”, dijo García, una de las encargadas de reportar cualquier tipo de violación de los derechos humanos o abusos que lleven a cabo estos grupos paramilitares en la frontera de Arizona. No obstante, el consejo de la ciudad de Bellingham (Seattle) definió a los “Minutemen” como una “milicia autodesignada” con actitudes racistas.

COMO UN “WESTERN”

Como en la más vieja y televisiva tradición del “western”, los milicianos del “Minuteman” han dejado de parecer un grupo de rancheros armados que tomaba la ley por su mano en el desierto de Arizona, y se han convertido en una fuerza nacional que obtiene el respaldo de aquellos que profesan un sentimiento anti-inmigrante en Estados Unidos.

El imparable flujo migratorio de indocumentados ha generado una reacción contraria a su integración y la sombra de la sospecha siempre se pone en el lado del anfitrión.

“Es cuestión de proteger nuestra frontera, no es justo que millones de personas esperen pacientemente la oportunidad de venir a vivir a este gran país, mientras que otros lo hacen por la puerta de atrás y de manera indocumentada”, dijo Mercer, inmigrante alemana y vicepresidenta del “Proyecto Minuteman” en Arizona.

Para la autoridad competente, la Patrulla Fronteriza, se calcula que anualmente se arrestan más de 500,000 inmigrantes indocumentados en esa área. Además, la milicia civil exige que soldados de la Guardia Nacional vigilen las lindes con México, algo que el presidente George W. Bush ha dispuesto: enviarán a 6 mil guardias nacionales a las zonas fronterizas con México.

De hecho, el origen del proyecto fue el arrestar a los ilegales que encontraran mientras patrullaban armados la frontera con México. No obstante, rápidamente se alzaron los grupos defensores de los inmigrantes para estudiar la “cacería” de indocumentados.

El nacimiento

“Minuteman”, nombre que proviene de una milicia rural fundada para proteger las colonias durante la Guerra de Independencia en 1776, se ha nutrido de miles de voluntarios tras la creación del movimiento por parte de Jim Gilchrist, un contador jubilado de Orange County (California) que se dedicó a reclutar adeptos por medio de una página en Internet.

No exentos de una estética sospechosamente bélica, los “Minuteman” se sirven de conceptos polémicos para definir su preocupación. La “nueva invasión” cabe dentro de esa idea. Por ello y en el marco de las protestas de esta milicia civil en las inmediaciones del Capitolio (Washington) el pasado febrero, se pudo ver a seguidores del Movimiento Nacional Socialista (NSM), el partido nazi estadounidense, apoyando a la organización. Una paradoja en un país que lideró al mundo para derrotar a la Alemania nazi de Adolfo Hitler.

MENSAJE “PEGA” EN TODOS LADOS

Rápidamente, el mensaje de los “Minuteman” comenzó a encontrar apoyo en todo el país, especialmente en California, Nuevo México, Texas y, por supuesto, en Arizona.

La página oficial en Internet de los “Cuerpos Minuteman de Defensa Civil” pide voluntarios para registrarse en operaciones de vigilancia en Nuevo México, Texas, California, Michigan, Vermont, Minnesota. Pero hubo informes de prensa sobre actividades en pueblos de ocho estados norteños del país. En Virginia, un Estado que carece de frontera internacional, los “Minutemen” procuran organizarse para erradicar a los extranjeros indocumentados.

George Taplin, un retirado de la Armada estadounidense, aseguraba que “estamos intentado que los ilegales se vayan a otro lado, idealmente a sus patrias de origen”, proseguía, “están quebrantando la ley al estar aquí y al no pagar impuestos por los ingresos que tienen de los trabajos que consiguen. Y por supuesto la gente que los contrata también quebranta la ley”.

Sin embargo, la última apuesta de este grupo no se ciñe a las fronteras sino que se presenta cerca de los puestos de trabajo para abroncar a los posibles indocumentados.

“¿Cómo saben ellos si somos indocumentados o no?”, cuestionaba el mexicano Jesús López —de 34 años, jornalero en uno de estos centros y quien aseguró tener su documentación migratoria en regla.

De hecho, los líderes del grupo gritan mensajes del tipo: “Váyanse de aquí porque vamos a llamar a la Patrulla Fronteriza” y “¿Por qué no buscan trabajo en su país?”, con lo que asumen que muchos de los jornaleros son indocumentados, sin pararse a pensar en el equívoco.

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