Sin el ánimo de hacer una apología de la Alternativa Bolivariana para la Américas (ALBA), pero con el interés de debatir sobre esta estrategia de la izquierda emergente en el sur de nuestra América, porque seguramente en los próximos meses estaremos escuchando a la izquierda nicaragüense promoviendo las bondades de su implementación.
El acuerdo fue firmado el 14 de diciembre de 2004 por el presidente Hugo Chávez, por parte de Venezuela y por Fidel Castro en nombre de Cuba. El 29 de abril de 2006 se sumó al acuerdo Bolivia de Evo Morales; por otro lado, el candidato a la presidencia de Nicaragua por la Izquierda, Daniel Ortega, afirmó por esos días que de ganar las próximas elecciones nuestro país también se sumaría al ALBA.
En primer término lo que el ALBA pretende alcanzar, es la integración de los Pueblos del Caribe y América Latina, se trata entonces un esquema de integración basado en principios de cooperación, solidaridad y complementariedad, que surge como una alternativa al modelo neoliberal, que ha causado la inequidad en la región central y sur de este continente, ALBA es un proyecto de colaboración y complementación política, social y económica entre países de América Latina y el Caribe, promovida inicialmente por Cuba y Venezuela como contrapartida del Área de Libre Comercio (ALCA), impulsada por Estados Unidos y unos 27 países aliados.
Lo polémico del asunto es que los estrategas de campaña de la izquierda nacional se le ha olvidado por completo de lo aberrante que fue implementar un modelo en los ochenta, el cual fue un rotundo fracaso visto desde las grandes aspiraciones que se pretendían alcanzar y que defraudo a miles de compatriotas, me da la percepción que un eventual triunfo de ellos nos colocaría otras vez contra la corriente, es decir alejarnos de las oportunidades que se pueden abrir con los socios comerciales de los Estados Unidos.
El sumarnos al ALBA es una propuesta nada seria, hasta carente de iniciativa y capacidad para formular un verdadero Plan de Nación en el próximo decenio, teniendo grandes problemas por resolver en este país, como lo son la pobreza, desnutrición, acceso a oportunidades de desarrollo humano. Es lamentable que la segunda fuerza política de nuestro país no tenga más que enfrentarnos a lo que ellos llaman el «imperio», con quienes incluso han legislado a favor del DR-Cafta con su bancada legislativa.
Es fácil caer en el populismo y señalar que los grandes temas pendientes del país se resolverán con esta o aquella propuesta, los electores necesitamos propuestas inteligentes, que todos formemos parte de un proyecto de nación y logremos cumplir los desafíos que Nicaragua necesita, nosotros decidiremos el alba o el ocaso.