- Erna Knutsen es reconocida en el mundo del café por promover el comercio del café especial de alta calidad. De hecho, a ella se le atribuye este término y eso le merece el título de “La Dama del Café”. Knutsen visitó Nicaragua la semana pasada para participar en el jurado internacional de la quinta edición del certamen Taza de la Excelencia. La experta asegura que en el mercado mundial está creciendo la demanda del café especial de Nicaragua, por su alta calidad y buen sabor
[/doap_box]
Erna Knutsen, Presidenta de la importadora estadounidense de cafés especiales
CORRESPONSAL / GRANADA
En los mejores restaurantes del mundo, una buena comida tiene un cierre perfecto. Una copa con vino, un postre exquisito o una humeante taza con café son tres de las mejores opciones.
Desafortunadamente, en muchos lugares aunque puede contarse con un buen vino o un buen postre, no siempre se ofrece un café de calidad y la comida puede perder su toque de buen gusto.
Quienes sí pueden disfrutar de un taza con café de alta calidad, un café “gourmet”, deben saber que mucho de ese placer lo deben a Erna Knutsen, una joven noruega que cerca de 1960 se trasladó con su familia a los Estados Unidos y años después en California descubrió una pasión por el café especial.
La joven Knutsen decidió un día contra todo pronóstico comercializar deliciosas muestras del grano hasta fundar en 1985 su propia compañía de café especial: Knutsen Coffees, Ltd.
Actualmente, esta compañía comercializa unos 40 tipos de café de alta calidad, originarios de varios países del mundo. Uno de ellos es el café especial de Nicaragua, que compran a diferentes productores.
Knutsen asegura que cada seis meses está comprando un contenedor del café especial nacional, unas 37,500 libras que se le agotan con facilidad “porque el café de Nicaragua es exquisito y mis clientes demandan más cada vez”, afirma.
A usted se le atribuye la promoción del café especial y su término, ¿cómo define usted este café?
El café especial tiene en primer lugar un sabor encantador. Es algo que tú tomas porque te encanta, no porque allí está. Además tiene un buen cuerpo y una acidez que resulta agradable, no es amargo. El café especial lo haces un domingo que estás en casa y te quedas tomándolo taza tras taza porque te gusta.
Es un café con sabor único y características peculiares que preservan la identidad de un grano cultivado en determinada geografía de microclimas y procesado con un gran cuidado para no echar a perder ese sabor.
¿Cómo descubrió esta pasión por el café especial?
Bueno, alrededor de los años setenta la gente no hacía la diferencia entre un buen café y un café de mala calidad. Para entonces, en los Estados Unidos lo que más se comercializaba era un café enlatado de mala calidad y que en verdad iba empeorando cada año. Incluso, en un momento se importó café Robusta de Indonesia, un café de muy mala calidad.
Pero por algunos viajes yo sabía que existía un café de mejor calidad en el mundo y siempre estuve interesada. Casualmente, para entonces yo trabajaba en California en una empresa que distribuía este tipo de café enlatado y otras especies.
Un día, entró a mi oficina de secretaria el hijo del dueño y yo le pregunté en broma:
“¡Hey! ¿Qué hay de nuevo en el mundo del café?”
“ Pues mira hay algo nuevo”, me dijo.
Y él me enseñó una muestra de café de Sumatra, que en ese entonces era lo mejor en el mercado del café y era muy cotizado en Europa. Todavía lo es.
¿Entonces la compañía para la que usted trabajaba comenzó a distribuir este café de mejor calidad?
No. El muchacho me regaló un poco del café y yo le agradecí y me ofrecí a prepararlo, pero en las salas de la compañía sólo podían entrar hombres y él me dijo:
“Quédate aquí en tu escritorio, iré yo a prepararlo y te traeré una tacita hasta aquí”.
Luego él regresó con la taza y yo al probar el café quedé fascinada y me fui directamente a la oficina de mi jefe y le dije que quería comprar ese café para venderlo y él no tomó en serio mi propuesta.
Yo debí insistirle y entonces el me contestó:
“ Este café es muy caro. Nadie te lo comprará, pero si quieres te reto a vender un contenedor de este café, pero no puedes usar las facilidades de la empresa ni entrar en la sala de catación, esa es un área para hombres”.
¿Y logró vender el contenedor? ¿Cómo lo hizo?
Recuerdo que era 1972. Yo tomé el café y comencé a enviar algunas muestras a personas que me parecieron interesadas en adquirir un café de alta calidad y ¿sabes qué? En una semana yo logré vender todo el contenedor y mi jefe y su hijo se sorprendieron.
¿A cuánto vendió el café?
Para aquellos años, vendí cada libra del contenedor de ese café de Sumatra a 1.89 dólares. En ese tiempo el café promedio ordinario o de mala calidad se cotizaba en 0.89 dólares la misma cantidad. Realmente el café de Sumatra era un café muy caro por su buena calidad. Todavía hoy este café cuesta 2.89 dólares la libra, porque sigue entre los mejores.
¿Cómo valora usted la calidad del café especial de Nicaragua?
(Suspira entusiasmada y sonríe) La calidad del café especial de Nicaragua cada año es mejor. A mí me encanta. Hace seis años compré una primera muestra y desde hace tres años compro contenedores con regularidad. Primero fue a un año, luego a los ocho meses y ahora cada seis meses. Mis clientes también están fascinados y de repente me quedo desabastecida porque la demanda crece cada año debido a que su sabor siempre es mejor.
¿Qué dicen sus clientes del café especial de Nicaragua?
Ellos prueban el café y me dicen que es un café delicioso y preguntan de dónde es. En realidad muy pocos conocen algún aspecto o característica del país, pero el café los interesa. Ellos me han dicho: “Erna, nunca te quedes sin este café porque es delicioso”.
¿Cuáles son las características de esa calidad que usted identifica en el café especial nicaragüense?
(Se exalta) El café de Nicaragua es muy suave, no es como algunos de los cafés de Brasil, que son muy fuertes y esa es su característica. El café de Nicaragua tiene una acidez agradable, no es tan fuerte, pero tiene muy buen cuerpo. Su acidez es refinada, es un café gentil con el paladar, no es ofensivo y por eso es que agrada a cualquiera.
Este año en la Taza de la Excelencia participaron muy buenos café que además tienen sabores característicos de este país. El café especial de Nicaragua tiene un gusto a chocolate y a frutas frescas y su aroma es un deleite. Es dulce y fresco.
Hace unos quince años creo que Nicaragua no se había percatado de la calidad de este café y ahora que lo descubrió ha logrado mejorarlo cada año y eso le abre muchas puertas en el mercado internacional. Creo que con la creciente mejora de su calidad, su demanda aumentará en este mercado.
Según usted, ¿a qué debe Nicaragua ese buen sabor de su café especial?
Eso es importante. Además de un buen clima para cultivarlo, un café especial debe ser procesado con mucho cuidado. La calidad del café de Nicaragua también se ve en la limpieza de su taza. Cuando yo pruebo las muestras de algunos cafés de este país quedo con la sensación de que cada granito de café ha sido cuidadosamente tratado.
La preparación de un buen café, como el de Nicaragua, siempre debe ser muy cuidadosa. Debe existir un compromiso con el proceso de beneficiado y tostado. Eso es muy importante y Nicaragua parece que lo ha comprendido.
¿Cómo ve el futuro del café especial de Nicaragua en el mercado internacional del café de calidad?
El café especial de Nicaragua tiene una acidez agradable y eso gusta mucho. Su calidad ya es conocida en muchas partes del mundo y ahí ya está bien posicionado.
Sin embargo, en otras partes está subapreciado quizá porque falta conocer su sabor y debe trabajarse en eso. Para mí es muy emocionante presentarle a alguien un café de calidad y esa gratificación ya la he experimentado con el café especial de este país.
(Con la colaboración de Julie Peters, de TechnoServe, que apoyó como intérprete en esta entrevista).