- Técnica es aprendida por jóvenes en Rivas
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CORRESPONSAL/RIVAS
Nunca antes el agua de lluvia había sido tan deseada como ahora. En estos últimos días Fátima Ramírez Zúniga, una joven de 26 años y originaria de la comunidad El Panamá, de Tola, ha esperado con ansias “un buen chaparrón”. El motivo: llenar una cisterna desde donde se abastecerá de este recurso.
“Tenía que ir al pozo público y, aunque no quedaba tan lejos de mi casa, significaba cargar entre 10 y 15 baldes de agua sobre la cabeza. Hace poco me torcí el cuello y desde hace dos meses no nos abastecíamos del pozo porque estaba malo, pero ésta es una oportunidad que han traído y estamos agradecidos porque han tomado en cuenta a la comunidad”, indicó Ramírez.
En la casa de Ramírez se ha construido una cisterna (una especie de pozo) en donde se recolectará el agua de lluvia que luego será utilizada para el consumo de su hogar, donde viven siete personas, entre ellas una niña.
“Esperamos con ansias que llegue el momento de lluvia para llenar la cisterna en donde caben unos siete mil litros de agua aproximadamente. En el verano tendríamos que economizar para el consumo y lavaríamos en el río. Otra opción es que se vaya al pozo público en donde se han instalado dos bombas hechas en este proyecto, bombearíamos y el agua llegaría a la casa a través de tuberías que ahí se han instalado”.
Esto es parte de una práctica que a través del proyecto EMAS (Escuela Móvil Aguas y Saneamiento) se realiza en algunas comunidades del municipio de Tola.
EMAS fue creada por el extranjero Wolfgang Eloy Buchner y es un proyecto que incluye un concepto sostenible de aguas potables y de saneamiento. Mediante el mismo varios jóvenes aprenden una gama de simples tecnologías como la perforación manual de pozos profundos, bombas manuales hechas por ellos mismos, pequeñas captaciones de vertientes, tanques de ferrocemento e instalaciones sanitarias, entre otros.
EMAS comienza con la capacitación de jóvenes de todo Rivas por espacio de un mes, luego se espera que éstos multipliquen la experiencia y la pongan en práctica desde su propia empresa. “El inicio de este proceso es la capacitación, sin microempresarios capacitados no funciona este concepto”, indicó Buchner.
Lo interesante de este proyecto es que enseña a los jóvenes la forma de cómo crear todos los componentes (que tienen bajos precios) que posibilitarán el flujo de agua, desde tubos para crear una bomba manual que succionará agua, cisternas pluviales, hasta recipientes de cemento donde se puede almacenar el líquido.
Las opciones para seleccionar las tecnologías apropiadas para obtener agua pueden ser a través de una fuente existente, captando una nueva fuente, perforando un pozo con el sistema EMAS, construyendo una captación pluvial con cisternas, entre otros.
El creador de EMAS comentó que de momento se han capacitado a unos 20 jóvenes y la idea es que en un futuro realicen proyectos, a través de su organización, para combatir la pobreza y apoyar el desarrollo.
Desarrollo Rural Local (Decosur) en Rivas, es la organización que económicamente apoya esta transferencia tecnológica, tomando en cuenta las experiencias exitosas de países como Panamá, Honduras, África, Bolivia, entre otros.
Bajos costos
Las experiencias que se han construido en Tola durante el desarrollo de estas capacitaciones han sido muchas, todas a bajos costos. Por ejemplo, se colocó una bomba manual (hecha por los propios alumnos) en un pozo cuya bomba para succionar agua no servía. El costo de construcción de este aparato fue de 20 dólares.