- Atrapado entre promesas a su base y la realidad
El doble discurso del presidente socialista Evo Morales, atrapado en el dilema por las promesas electorales hechas a los bolivianos y las realidades económicas, inquieta tanto a los inversionistas extranjeros como a sus amigos políticos de izquierda.
El primer presidente indígena en el país más pobre de Sudamérica se ve confrontado a grandes diferencias entre las promesas que hizo durante su campaña y el realismo de sus socios económicos y políticos de la izquierda socialdemócrata latinoamericana, en particular Brasil, estimaron analistas contactados por la AFP.
Morales aparece atrapado entre su amigo, el presidente venezolano Hugo Chávez, de quien se inspiró para nacionalizar los hidrocarburos, y los intereses de vecinos como Brasil y Argentina, orientados al centro-izquierda pero que son también grandes compradores del gas boliviano, estimó el experto Aldo Panfichi.
Dirigente cocalero, Morales fue elegido por un electorado campesino al que prometió recuperar la soberanía del suelo y el subsuelo, particularmente los inmensos yacimientos de gas, que habían sido privatizados en 1996.
Un total de 26 compañías extranjeras, entre ellas la española Repsol, la brasileña Petrobras, la estadounidense Exxon-Mobil, la francesa Total y la británica British Gaz operan en los principales campos de Bolivia que posee la segunda reserva de gas de Sudamérica.
“Hay un doble lenguaje, todo el tiempo y sobre todo tipo de temas”, criticó un economista experto en energía que requirió el anonimato, recordando que la nacionalización se hizo llevando al Ejército a los pozos y las refinerías siendo que debía haber “negociaciones consensuadas”. Morales está sometido “a una fuerte presión de su base”, opinó.
El presidente, que viene de garantizar en una carta al jefe de la diplomacia española, Miguel Ángel Moratinos, la “seguridad jurídica” de las compañías extranjeras se refiere a los nuevos contratos que deben ser firmados con las multinacionales en los próximos meses pero no reconoce los antiguos que no son considerados válidos por el gobierno puesto que no fueron ratificados por el Parlamento.
A nivel regional “se produjo un quiebre político puesto que la proximidad de Evo Morales con Venezuela cambió la alianza económica y política entre Brasil y Bolivia”, según Panfichi.
“Brasil siempre vio a Bolivia como un aliado estratégico o como el hermano menor que le suministraba el gas, y se sentía seguro de esta relación, hasta ahora”, agregó.
Algunos inversionistas han comenzado a congelar sus proyectos en Bolivia . “Él está avanzando a pasos decididos hacia medidas inaceptables para los inversionistas”, según un banquero en Lima que requirió no ser citado.
«Deja la impresión de ser incontrolable, no se sabe cuáles serán sus movimientos, tiene un doble discurso permanente indicando que quiere continuar (trabajando con nosotros) pero queriendo cambiar todas las reglas”, agregó.