- Trabajadores no quieren perder empleo, inversionistas no quieren proyecto frente a hoteles
CORRESPONSAL/ RIVAS
Una serie de contradicciones se está produciendo en la localidad de San Ramón, ubicada en Altagracia, isla de Ometepe. Mientras algunos dueños de hoteles exigen que el espacio del lago ubicado frente a sus construcciones esté “limpio”, un grupo de pobladores reclaman derecho al trabajo, y una empresa dedicada al cultivo y crianza de tilapias está a punto de cerrar operaciones.
Desde su instalación, el proyecto de tilapias en jaulas flotantes en el Lago Cocibolca (concedido a la empresa Nicanor) ha tenido las más diversas criticas, pero también ha gozado del apoyo de algunos pobladores que han encontrado una fuente segura de trabajo.
Una concesión que el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) dio a Nicanor, daba el permiso para ampliar a 26 las jaulas flotantes de tilapias en el lago, ubicación que incluía la zona vecina a las inversiones turísticas de esa zona.
Pero un recurso de amparo introducido en contra de esa concesión, provocó que las operaciones de Nicanor prácticamente se redujeran y que se parara el intento de la empresa por expandirse hacia a la zona hotelera (en el lago).
Alexei Gutiérrez, gerente de producción de Nicanor, comentó que la no ampliación del proyecto les ha generado pérdidas considerables, que podrían andar por los 80 mil dólares mensuales.
Dijo que si este recurso de amparo procede, la empresa tendría que salir de la zona puesto que es imposible que se desarrolle (la empresa) en un espacio limitado.
Preocupados por la posibilidad del cierre de esta empresa, el sábado varios trabajadores del proyecto de tilapias, quisieron dialogar con el señor César Rigueros (quien introdujo el amparo), pero éste aparentemente no se encontraba en su casa .
Luego llegaron a donde René Molina, a quien sí encontraron. “No queremos quedar sin trabajo, tenemos muchas familias que mantener, estamos preocupados porque es el único proyecto que nos da empleo, usted no nos daría trabajo”, indicó María Marina Corea López.
“En ningún momento estoy en contra del desarrollo socio económico del lugar, esa empresa está haciendo un desarrollo y una función social que se necesita no sólo aquí, sino en toda Nicaragua; sin embargo todo tiene que ser en su debido lugar, para no interferir con otras inversiones o negocios que ya están funcionando”, dijo Molina.
“Una cosa es turismo, otra es industria; si se colocan jaulas no se puede nadar, no hay navegación, hay mal olor, la contaminación ahuyentaría al turismo, y lo bonito es la vista”, destacó Molina.