- Se cumplieron ayer 25 años del atentado en el Vaticano
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Más de 400,000 peregrinos congregados en el Santuario católico de Fátima, en el centro de Portugal, conmemoraron este sábado el aniversario de la primera aparición de la Virgen María a tres niños pastores en 1917.
El cardenal Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia y secretario privado de Juan Pablo II, recordó que las ceremonias de este año también coinciden con el 25 aniversario del atentado que estuvo a punto de costarle la vida al (difunto) Papa, en la Plaza de San Pedro, en 1981.
El Pontífice, que murió el pasado año, estaba convencido de que fue la mano de la Virgen María la que desvió la trayectoria de la bala que le disparó el turco Mehmet Ali Agca.
“Precisamente, hace 25 años, la intervención de María hizo el milagro. Gracias a su intervención, se salvó el Papa Juan Pablo II”, aseguró Dziwisz en su homilía que fue retransmitida por la televisión pública portuguesa RTP.
“El Papa Juan Pablo II estaba convencido de que una mano disparó, pero que otra mano guió la bala”, agregó.
Juan Pablo II visitó el Santuario de Fátima, construido en el mismo lugar donde los pastorcitos aseguran que vieron a la Virgen, un año después del atentado, en señal de agradecimiento. La bala que casi le quita la vida se encuentra en la corona que lleva la Virgen en el Santuario.
Más de 300,000 personas asistieron a la misa celebrada en la medianoche a la luz de las velas en el Santuario, situado a unos 130 km al norte de Lisboa.
La asistencia en las ceremonias de este año es superior a la del año pasado.
Llevan estatua hasta el Vaticano
Una estatua de la Virgen de Fátima traída desde Portugal, fue llevada el sábado en procesión al Vaticano, en un homenaje al fallecido Juan Pablo II con motivo del 25 aniversario del atentado que sufrió.
Ante cerca de 20,000 personas que acudieron a Roma en ocasión de la Jornada del Peregrino, que se celebró ayer, la Virgen de Fátima fue llevada en procesión desde el cercano Castel SantAngelo hasta la Basílica de San Pedro, donde se celebró una misa presidida por el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini.
La estatua de la Virgen de Fátima que se trasladó a la Basílica de San Pedro lleva en la corona una de las dos balas que alcanzaron a Juan Pablo II.
En un mensaje enviado al cardenal Ruini con motivo del aniversario del atentado, Benedicto XVI quiso unirse “a cuantos se han reunido hoy en la Plaza de San Pedro, en torno a la estatua de la Virgen de Fátima, para confiar a la intercesión de María las grandes intenciones de la Iglesia y del mundo”.
“Hace veinticinco años, en la misma Plaza de San Pedro, fue gravemente herido el siervo de Dios Juan Pablo II; una lápida en mármol blanco, puesta en el lugar exacto del atentado (…) recordará de aquí en adelante el dramático suceso”, subrayó el Pontífice.