- El jugador francés sueña marcharse levantando la Copa del Mundo
[/doap_box]
ZIDANE SE DESPEDIRÁ LUEGO DEL MUNDIAL
Paría /Afp
Zinedine Zidane sueña con un final de carrera memorable, alejándose del futbol en la cima, con la Copa del Mundo en sus manos y el planeta a sus pies, en el último torneo del capitán de la selección francesa, que dirá adiós al término del Mundial-2006 de Alemania.
Tras una tercera temporada sin títulos en el Real Madrid, “Zizou” espera dejar definitivamente los campos de juego con el trofeo más lindo para un futbolista, ese que ya le hizo ganar a Francia por primera vez hace ocho años, al marcar dos tantos decisivos contra Brasil en la final de la Copa del Mundo-1998, en París (3-0).
Francia siempre veneró a sus armadores estrellas, sus “diez” de antología: Michel Platini, que ganó la Eurocopa-1984 con una actuación magnífica (nueve tantos en cinco partidos) y, mucho más atrás en el tiempo, Raymond Kopa, máximo referente de un equipo fantástico de los Bleus que solamente pudo detener en semifinal del Mundial-1958 el Brasil de Pelé (2-5).
Pero esa relación de amor con estos románticos del buen juego es mucho más intensa cuando se trata de Zidane.
Balón de Oro-1998, mejor jugador de la FIFA en 1998, 2000 y 2003, Zizou ganó más que Platini al conseguir un doblete Mundial-Eurocopa (1998 y 2000).
Su regreso mesiánico en pleno verano (boreal) de 2005, un año después de colgar la casaca del gallito, revolucionó a Francia, enamorada de su jugador preferido y probablemente mucho más que a ningún otro deportista de la historia gala.
El ex volante de la Juventus de Tirían volvió de su “jubilación” internacional para salvar a un equipo que había perdido el rumbo hacia Alemania.
“Tuve como una revelación: de repente tuve ganas de retornar a las fuentes”, declaró Zidane en ese entonces.
La importancia de Zidane en la selección francesa es fundamental.
En el Mundial asiático de 2002, Francia pareció quedar colgada de los centímetros del desgarro en un muslo de su armador. Zizou disputó el último partido de la primera fase, contra Dinamarca (0-2), sin poder evitar el peor fiasco de un defensor del título: eliminación en la zona y sin marcar siquiera un gol.
En la Eurocopa-1996, los Bleus, semifinalistas contra República Checa, igual la habían pasado mal por el mediocre torneo de Zidane.
Con mucho peso en sus espaldas al tomar la posta de viejas glorias como Cantona y Ginola, pasó sin hacerse oír por la Eurocopa inglesa. Estaba disminuido por haber sufrido un accidente automovilístico poco antes de aquel certamen y dejó pendientes muchas cosas.