- Alberto Arrollo, líder de un movimiento mexicano crítico al libre comercio, habló con LA PRENSA sobre sus percepciones de un potencial acuerdo comercial con la Unión Europea, experiencia que enfrentaron hace ocho años. Este tema es punto de agenda en la Cumbre de Viena que inicia mañana
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Alberto Arrollo: Mesa de coordinación Remalc
Esta semana la Unión Europea (UE) y Centroamérica podrían anunciar en Viena, Austria, el inicio de negociaciones para alcanzar un acuerdo de asociación que incluirá temas políticos, de cooperación y comercio.
En abril de 1998, México y la UE también firmaron un acuerdo similar el cual llevó dos años de negociaciones. Se denomina Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación México y la Unión Europea.
Este acuerdo se enfocó principalmente en el aspecto comercial, la verdadera intención de la UE, afirma Alberto Arrollo, miembro de la Coordinación de la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio (RMALC).
Además considera que en un contexto complicado a nivel internacional no sería recomendable para la región iniciar este proceso ya que todavía hace falta definir muchos aspectos en el ámbito bilateral de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
¿Qué lecciones sacan ustedes de las negociaciones de México con la Unión Europea a propósito del próximo anuncio que Centroamérica va a iniciarlas pronto?
La experiencia de México no fue distinta que con los estadounidenses, nosotros esperábamos que fuera distinto con la Unión Europea (UE) pero en la práctica no lo fue, el contexto sociopolítico ha cambiado, la correlación de fuerzas también. Yo no tengo muchas esperanzas que sea distinta, menos cuando la postura de la UE en la Organización Mundial de Comercio (OMC) ha sido completamente dura. Todos sabemos que buena parte del problema del sector agrícola no son los aranceles, sino los subsidios, y eso la UE no parece estar muy dispuesta a bajarlos. El acuerdo de los subsidios logrado en la OMC no aterriza y más bien está dispuesta a congelarlos.
En el caso de Nicaragua, en particular, la UE es uno de los que más aportan en cooperación ya que resulta contradictorio que sea cerrada en cuanto a comercio.
Hay un análisis que en general no se ha hecho, ni siquiera en México y que es sano hacer aquí. La UE tiene claramente un proyecto por país y hay que ver hasta qué punto están creando condiciones para los negocios de sus propias empresas. Por la pasividad en nuestros gobiernos y porque no presentan proyectos muy elaborados, quien está decidiendo qué se da, cuánto se da, y no puedo afirmarlo para le caso de Nicaragua, pero en general ha sido así, es la propia UE.
Se dice que ahora van a financiar el avance en la Unión Aduanera, pero son intereses para sus propias empresas, están creando condiciones para el negocio de sus propias empresas. Esto no es caridad, por lo menos es una pregunta que hay que hacerse.
En la UE hay posiciones encontradas en torno a todo esto ya que algunos sostienen que debe haber más equidad en las negociaciones comerciales y la cooperación. Algunos dicen que es un debate que refleja una doble moral…
Por su puesto que así es, el problema es que, en el caso de la UE, para muchos de los temas ya los países (miembros) cedieron soberanía y delegan la facultad para negociar y acordar en las instancias propiamente comunitarias. Son muy pocos los temas que siguen siendo de soberanía nacional. Tendría que pasarse a la discusión interna de los países.
Son las fisuras que como país tienes, para tratar de encontrar aliados y abrir mayores espacios, pero al mismo tiempo hay que conocer los límites de ello.
¿Qué esperar de esta reunión de Viena, qué opciones tienen los países?
Las cumbres son bastante de protocolo, las cosas de fondo se cocinan mucho antes y en otros espacios. Tienen gran relevancia por ser un acto público y van a hacer grandes declaraciones y entre las que se espera el anuncio formal de que se iniciarán negociaciones con Centroamérica. Eso sí será el anuncio espectacular para esto, pero no los términos o las cosas más operativas del acuerdo y que no se van a definir en la cumbre.
¿Qué lecciones debe tomar Centroamérica a partir de la lección mexicana?
Lo primero es que no hay que irse con la imagen de lo que hizo la Unión Europea hacia adentro. Los principios con los que se da su integración, que uno puede valorar, por ejemplo, con las políticas norteamericanas y con otros procesos de integración, no son con los que se mueve hacia fuera. La experiencia mexicana y la experiencia chilena, que son los únicos que han firmado con la UE, es que hacia fuera se comporta como imperio, tal cual es, no se comporta de una forma distinta.
El 2013 es la fecha mágica para eliminar subsidios en la OMC, esto es también un período muy corto para un tema tan delicado. ¿Es posible que el escenario cambie?
El asunto es que el acuerdo actual de la OMC es un acuerdo excesivamente genérico. En principio ya aceptaron que esté en la agenda de negociación y aceptaron la fecha mágica para llegar a un acuerdo de discusión pero no para quitar los subsidios, no va a ser el momento cuando se quiten los subsidios, sino que se va a dar el espacio para negociar si entra en la agenda de negociaciones y lo metemos en la agenda de negociación para el 2013.
A qué acuerdo van a llegar no lo sabemos, a mí me parece, y es una postura personal, que es un error político entrar a negociar en este momento. Cuando hay un cambio en la correlación de fuerzas con temas importantes que podrían variar el paradigma en torno al cual se está negociando, es decir la filosofía tras la que se negocia.
Estás negociando a espaldas de ese proceso que avanza en esa dirección, en lugar de sumarte al G-20 o G-33, y pelear esos espacios y en la medida que llegues a mejores condiciones entonces ese es el piso con el que negocias con la UE.
Me parece que esa es la lógica de los mismos Estados Unidos y la Unión Europea. La lógica es que “lo que queremos no lo estamos logrando a nivel multilateral”, porque hay una correlación de fuerzas adversas, por lo menos no tan favorable como hace algunos años, no logramos avanzar. Entonces “nos vamos con que se deje al máximo”. Es un absurdo pensar que vas a lograr solito como región, extremadamente pequeña comparada con la UE, frente a ellos México y Brasil, lograr mejores condiciones cuando te aislas de alianzas como China, Sudáfrica, Brasil, India, polos del G-20 y crees que sólo vas a lograr mejores condiciones. Me parece un suicidio político, es más me parece que esa es la política de EE.UU. y de Europa también.
¿Qué papel van a jugar las ex colonias europeas fuertemente protegidas en este acuerdo? ¿Qué tanto ruido pueden meter en esto? Se me ocurre el tema del banano…
Sí hay un trato privilegiado a sus ex colonias. No puede ser una postura de negociar. Mi postura va hacia atrás ¿es el mejor momento, el mejor contexto para lograr un buen acuerdo? Yo contesto que no. Si vas a entrar a negociar entonces tienes que darles un trato igual al de las ex colonias basado en el principio de país subdesarrollado de trato especial y diferenciado. Que lo logres es otra cosa.
Creo que no es el mejor momento para entrar a negociar, el contexto para negociar es adverso, difícil, y los países están en condiciones de debilidad, sobre todo cuando están en juego definiciones a nivel multilateral.