- El joven artillero luce como un veterano
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MIGUEL CABRERA ES LA PRINCIPAL FIGURA DE LOS MARLINS
Miami/ Afp
Muchos han sido los venezolanos que han destacado en las Grandes Ligas, pero el nombre de Miguel Cabrera, el “Tigre de Maracay” parece destinado a establecerse en los libros de récords del mejor beisbol del mundo.
Omar Vizquel (10 Guantes de Oro), Luis Aparicio, único venezolano en el Salón de la Fama, el también aspirante al templo de los inmortales y ya retirado Andrés Galarraga y el lanzador Johan Santana, único pitcher llanero con un Cy Young (Liga Americana-2004), son algunos de los nombres inscritos en la nómina de inolvidables.
Siguiendo la rica tradición beisbolera venezolana, el bisoño Cabrera se ha convertido a sus 23 años, y en su tercera campaña completa con los Marlins de la Florida, en el “veterano” más joven en un equipo de las Mayores.
Los “peces”, campeones de las Series Mundiales de 1997 y 2003, desmantelaron su equipo a finales de la campaña anterior por ajustes económicos. De la nómina titular sólo quedaron Cabrera y el pitcher Dontrelle Willis.
En medio de la mediocridad de la novena en la actual temporada, el desempeño de Cabrera es notable.
Con un promedio de .337 (35 hits en 104 turnos al bate), marcha séptimo entre los bateadores de la Liga Nacional, y según los cronistas locales “se ha convertido en el mejor jugador en el peor equipo” de la “Gran Carpa”.
“Todo ha cambiado mucho, soy como una especie de veterano en el equipo”, señaló Cabrera, quien hasta el año pasado estuvo acostumbrado a estar rodeado de jugadores experimentados.
Cabrera, quien viste también la franela de los Tigres de Aragua en el campeonato venezolano, no tiene este año el respaldo en la alineación de un toletero como el boricua Carlos Delgado (trasladado a los Mets), por lo que ningún lanzador le regala peritas en dulce.
Obligado por las circunstancias, el “Tigre” ha aprendido a nadar bien entre “peces”. La zafra pasada quedó quinto en la votación para el MVP (Jugador Más Valioso) del ‘Viejo Circuito’ al terminar con 33 jonrones y 116 impulsadas.
Elogios a montones recibe a diario el venezolano, un tercera base poco hablador y líder natural por sus acciones en el terreno.
Es por ello que su manager, Joe Girardi, dice que “no me interesa que él (Cabrera) sea un líder vocal, sino que con sólo su presencia y actitud sirva de inspiración al resto del equipo”.
Pero la inserción de Cabrera en los Marlins no fue fácil. En el camino hacia el liderazgo del equipo ha debido bregar con algunos rasgos de indisciplina. El pasado año fue dejado en la banca en dos ocasiones por llegar tarde a los entrenamientos.
Su actitud hizo que un reportero local le aconsejara tener “una plática de corazón a corazón con un veterano”, pero Cabrera reaccionó respondiendo: “Olvídense de los veteranos. Ellos no me han dicho nada y mejor que no vengan a decirme algo”.
Empero, el chico de Maracay demostró la calidad de sus sentimientos cuando en el Clásico Mundial de Beisbol se vio envuelto en una extraña polémica con su compatriota Melvin Mora por la titularidad de la antesala en el trabuco de Venezuela.
Mora, un tercera base natural, no quiso moverse al jardín central —posición que hace mucho no ocupaba— para cederle espacio a Cabrera, lo que creó cierto malestar en el equipo.
“Con él (Mora) no tengo ningún problema. Yo lo entiendo, lleva mucho tiempo sin jugar esa posición (los jardines) y por otro lado querían aprovechar mi bateo”, señaló el pelotero a la AFP.
Su don de persona justa lo expone al señalar que Mora “está en su último año de contrato con su equipo (Orioles) y entiendo que quiera garantizar su futuro y el de su familia”.
Cabrera quería concentrarse en el evento mundialista por las posibilidades que tenía Venezuela de llegar a la final, pero el equipo fue eliminado en cuartos de final tras caer 2×1 contra Dominicana.
“Fue una decepción muy grande. Se había hecho un equipo para ganar, pero así es el beisbol”, recordó Cabrera. “Para ese tipo de torneo (Clásico) hay que empezar el entrenamiento mucho antes, no en la fecha que normalmente se hace”.
Olvidado el incidente con Mora, Cabrera ahora es dueño absoluto de la esquina caliente en la novena floridana, y con muy buenos resultados.
“Miguel está por encima del promedio de los antesalistas. Tiene excelentes reflejos y un brazo muy fuerte. Él nació para jugar en esa posición”, subrayó Girardi.