- Embraer enfrenta complicaciones en el mercado internacional
São José dos Campos
Los ronquidos de los motores son parte de la banda sonora de la plácida localidad de São José dos Campos, a 120 km de São Paulo. Del lado opuesto de la Vía Dutra, que une a la capital paulista con Río de Janeiro, están el Centro Tecnológico de Aeronáutica (CTA), el Instituto Tecnológico da Aeronáutica (ITA) y la fábrica de Embraer, el tercer mayor fabricante de aviones comerciales del planeta.
En la sede de la empresa y en los hangares hay trabajo y tecnología en alta intensidad. Pero en las oficinas de la administración, en medio de los preparativos finales de la reestructuración accionaria hay una cierta contrariedad. El balance del 2005 registró dos realidades diferentes: el resultado en dólares está en pleno vuelo de crucero, mientras el resultado en reales, la moneda brasileña que se apreció 14.15 por ciento en relación al dólar en 2005, fue un verdadero vuelo rasante.
El director presidente de la firma Mauricio Botelho no tenía medias palabras para clasificar el resultado. “Es horroroso lo que está sucediendo con nuestra capacidad de exportación”, dijo en la presentación del balance, en São Paulo. “Es muy triste ver esfuerzos frustrados por la incapacidad económica de un país en sustentar las exportaciones”, continuó Botelho. “Es una amenaza para el país”.
Con 39.34 por ciento del capital en la Bolsa de Nueva York, 7.5 por ciento en Europa, 11.66 por ciento en la Bolsa de São Paulo y el restante en manos del bloque controlador —del Banco Bozano Simonsen, los fondos de pensión Previ y Sistel, el estatal BNDESpar y la golden share de 0.32 por ciento del Gobierno Federal—, Embraer es una compañía de actuación global, con clientes en 69 países. Sin embargo, fue la porción brasileña la que afectó los resultados en 2005. La utilidad fue de 4,286 millones, 10.7 por ciento menor que el año anterior, mientras las ganancias cayeron 44.6 por ciento, a 332 millones de dólares, el año pasado.
Para los inversionistas globales la visión de Embraer es mucho mejor. La renta líquida en 2005 alcanzó 3,829 millones, 11.3 por ciento más que en 2004, mientras la ganancia saltó de 380 millones a 446 millones de dólares, un alza de 17.3 por ciento. Para completar un cielo sin nubes, aumentó su capitalización a valor del mercado hasta 7,000 millones de dólares; 1,000 millones más que en el año anterior. Embraer entregó 141 aeronaves en 2004 y destina una cartera de pedidos de 10,400 millones de dólares en encargos firmes y 13,600 millones de dólares en opciones. A fin de cuentas no fue tan grave.
La cuestión es que no hay un cielo tan claro en el horizonte de la cabina de comando de Embraer. El dólar en Brasil no da señales de alza y continuará afectando los costos de la empresa en moneda local, principalmente en la mano de obra calificada necesaria en una industria de tecnología de punta. “Lo mismo con gran parte de los costos en dólares, la parte en real acaba sufriendo”, dice Oswaldo Alcântara Telles Filho, analista de mercado de BankBoston Asset Management, en São Paulo.
El problema práctico del año del despegue del real es una contingencia del ciclo de producción de la industria aeronáutica. Embraer recibe un encargo de un cliente y compra piezas con el dólar en un valor para entregar la aeronave meses después con el dólar más bajo. La caída en el margen llega a nueve por ciento. “Es una pérdida contable que necesita ser registrada”, dice Anna Cecilia Bettencourt, gerente de mercado de capitales de Embraer.
Si el antagonismo de los resultados causó esa turbulencia, la compañía celebró el éxito de la reorganización societaria, aprobada en la asamblea de accionistas a fines de marzo. Las acciones ordinarias y preferenciales fueron unificadas en un solo papel, con 10 por ciento de premio en la tasa de intercambio para los controladores. “La reestructuración se hizo para garantizar el mayor valor de las acciones de los controladores”, dice Telles Filho, de BankBoston.
Según Botelho, Embraer hizo la reestructuración ahora “justamente porque la empresa no la necesitaba” y porque estaba bloqueada, sin poder emitir acciones. Cerró 2005 con deudas de 1,689 millones de dólares (516 millones que vencerán en 2006) y 395 millones de dólares caja líquida. ¿Dinero suficiente para una temporada de adquisiciones? “No tenemos ningún blanco”, dice Botelho. “Es muy complejo absorber a un competidor, quitaríamos valor de nuestra marca para absorber otra”. Embraer pretende usar ese dinero para crear una línea de aeronaves en investigación y desarrollo de las líneas 170 y 190 de aviones regionales.
SOMBRAS CHINAS
En 2005 la firma invirtió 253 millones de dólares en I&D, menos que los 294 millones de dólares en 2004. En 2006 y 2007 la meta es invertir 390 millones y 285 millones de dólares, respectivamente. El objetivo, en palabras de Botelho, es la “lubricación” de la máquina productiva. “Estamos perfeccionando nuestra curva de aprendizaje”, dice.
Pero la alta tecnología no basta para realizar ventas en el mercado de la aviación. Fue apostando en el decisivo componente geopolítico cuando Embraer montó una fábrica en China en 2004. Sin embargo, el mercado chino crece a un ritmo más lento que el esperado y las ventas de Embraer están lejos de las expectativas, según Botelho. “Nuestra estrategia está acertada. No vamos a cerrar nuestra fábrica”, dice. La evaluación de Embraer es que China tiene potencial para 250 aviones en los próximos 10 años, pero la empresa vendió apenas 16 desde que llegó al país.
A principios de este año Embraer sufrió un revés internacional con el cambio de planes del Ejército de Estados Unidos para un avión de reconocimiento militar (ACS), que la brasileña iba a construir sobre la base de la aeronave ERJ 145, en una nueva fábrica en Jacksonville (Florida), asociada a la estadounidense Lockheed Martin. “Es triste, porque fue una decisión militar. La verdad, no entiendo lo que el Ejército quiere”, dice Aboulafia.
Pero no todo es nube negra para Embraer, desde el punto de vista del consultor. “Es una compañía de clase mundial y está en mejor posición que Bombardier”, dice Aboulafia.