sonará la campana del gran suspenso
Desde LAS VEGAS
¿Cómo cuantificar con precisión, o establecer a base de calificaciones, las diferencias entre un boxeador y otro, en un deporte en el cual, un golpe de nocaut, tan veloz e imprevisto como un rayo en seco, lo cambia todo, y lo termina?
Más allá de entrar en una serie de consideraciones inevitables, sustentadas por la matemática pura, hay un gran suspenso alrededor de lo que puede ofrecer el combate entre Oscar De la Hoya y Ricardo Mayorga esta noche en el MGM Grand.
El ¿qué puede pasar? te introduce en un laberinto más complicado que el construido por Dédalo.
El mejor jab: De la Hoya por supuesto. Él ha educado ese disparo de importancia tan trascendental en el boxeo, desde Jack Johnson hasta nuestros días, pasando por Alexis Argüello. Ese trazo luminoso como un rayo láser, no pertenece al repertorio de Mayorga.
Más poder: El pinolero, tanto para asimilar como para golpear. Mayorga visto desde cualquier butaca, es una fuerza de la naturaleza. Sus arremetidas mueven montañas.
Más flexible: Aún habiendo visto pasar su mejor época, De la Hoya tiene movimientos más rápidos y oportunos, y por supuesto puede fabricar variantes. Agreguen que las piernas de De la Hoya todavía pueden reconocer los cuatro puntos cardinales del ring.
Dureza mental: Ventaja para Mayorga. Tanto frente a Sturm como retando a Hopkins, vimos disminuido a De la Hoya, en cambio Mayorga, siendo bombardeado por Trinidad, permaneció tenaz presentando pelea desde el fondo del abismo.
Combinación de golpes: En esta tarea, De la Hoya ha sido de los mejores. Naturalmente, no es el mismo, pero su ventaja en este terreno es obvia.
Más estamina: Mayorga. Su grado de excitación, esa creencia en sus posibilidades, y la condición física que le permite sostener un ritmo enloquecedor, tienen un gran valor entre las cuerdas.
Más recursos: De la Hoya por amplio margen. En su carrera ha resuelto a grandes peleadores de diferentes estilos encontrado el antídoto.
Quijada más fuerte: Mayorga, aunque todo depende de la precisión y velocidad del golpe. Si es un gancho con toda la carga, como el de Frazier contra Clay en 1971, no queda mucho por discutir. De la Hoya es fuerte en esa zona, pero es más propenso a ser derribado.
Más efectivo cerrando: Esta es una asignatura en la que De la Hoya fue sobresaliente hasta antes de Trinidad, y tenemos dudas que después de casi 20 meses sin pelear pueda tener tanto fondo.
Por decisión: Ventaja para De la Hoya
Por nocaut: El favorito es Mayorga