[/doap_box]
Enviado Especial / Westborough
El ruso Dimitri Kirilov no aparece en escena como alguien que pueda meter en aprietos al nicaragüense Luis Pérez, mañana en su tercera defensa de la corona súper mosca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
Al menos, eso es lo que se piensa al ver a Kirilov: un peleador más pequeño que Pérez, con menos alcance y peleas sin trascendencia en el boxeo rentado.
Kirilov está del mismo tamaño de Rosendo Álvarez, y como todo peleador europeo, un rival frontal que invita siempre al fajo. Es muy pequeño para la división de las 115 libras, y esa ventaja tratará de aprovechar Pérez, quien ayer cerró su preparación con una fuerte de sesión de entrenamientos en el gimnasio del hotel Doubletree de Westborough, ubicado en una zona industrial, de muy poco entretenimiento, en Massachussets.
“Voy marcar sin problemas las 115 libras, y hasta podría bajar a 114”, dijo Pérez, quien ayer sudó copiosamente envuelto de pies a cabeza en un traje plástico.
Pérez quiere marcar sin problemas la categoría. Por eso, anoche después de entrenar, se encerró en su cuarto para descansar, sin cenar y llegar bien al pesaje de esta tarde (4:00) en el restaurante de este hotel.
“Luis se está sacrificando con la cena para estar mañana (hoy) más abajo de la categoría. Creo que hasta podría llegar abajo de las 115 libras”, dijo Rosendo Álvarez, quien ayer mascoteó al campeón de la FIB.
“Cuando Luis está en esta etapa, es la señal que el peso lo está controlando”, añadió.
Pérez trabajó poco más de una hora en el gimnasio del hotel. Al ritmo de música disco de los años setenta, comenzó con diez minutos de calentamiento, hizo cinco asaltos de mascoteo con Rosendo y saltó la cuerda por otro buen rato.
Todo el tiempo sudó copiosamente, tanto así que tuvo que exprimir un cintillo que usa en la cabeza. Luego, se marchó al cuarto con su pequeña hija Ka- therine, quien ha sido una fiel acompañante desde que arribó aquí la tarde del miércoles.