El brusco empeoramiento de las condiciones meteorológicas es la causa más probable de la catástrofe del Airbus A-320 de Armavia, las Líneas Aéreas de Armenia, que costó la vida a sus 113 ocupantes, entre ellos seis niños.
El avión, procedente de Eriván, cayó al mar a menos de seis kilómetros de Adler, el aeropuerto del balneario ruso de Sochi, su punto de destino, cuando realizaba un segundo intento de aterrizaje debido al mal tiempo reinante en la zona.
Fuentes rusas adelantaron en un primer momento que el aparato podía haber tenido problemas técnicos que motivaron ese segundo intento de “aterrizaje de emergencia”.
“En el aparato había problemas técnicos, pues los pilotos repetían el intento de aterrizaje de emergencia cuando el avión se cayó al mar”, dijo a la agencia rusa Itar-Tass, un portavoz del Ministerio de Emergencias de Rusia, que se encarga de las labores de rescate en la zona de la catástrofe.
El avión se precipitó en el mar Negro con un ángulo de 60 grados y sus restos se encuentran a una profundidad de unos 300 metros, a unos cinco kilómetros de la costa, precisó.
Sin embargo, poco después esa versión fue desmentida por Armavia.
“El avión estaba en un estado técnico ideal y era pilotado por una tripulación experimentada”, dijo a la agencia rusa Itar-Tass, el subdirector de la compañía aérea, Andréi Agadzhán.
También el jefe del Servicio de Navegación Aérea de Rusia, Alexandr Neradko, declaró que “no hay datos” de que haya habido problemas técnicos o de otra índole a bordo.
“El avión realizaba la maniobra de aproximación cuando bruscamente cambiaron las condiciones meteorológicas, por lo que se tomó la decisión de un nuevo intento. Después la nave desapareció de los radares”, dijo Neradko a la agencia rusa Interfax.
Las autoridades descartaron asimismo la posibilidad de un atentado terrorista como causa del siniestro.
Una fuente policial citada por la agencia oficial rusa Itar-Tass indicó que nadie en la zona vio un estallido ni oyó una explosión en la zona del siniestro.
La gran mancha de aceite y combustible en la zona de la caída del aparato muestra que no se incendió, lo que también confirma que el avión cayó intacto, añadió.
Por otra parte, el jefe de los servicios rusos de rescate en la zona, general Serguéi Kudínov, dijo que al parecer a bordo del A-320 nadie esperaba la tragedia.
“Los cuerpos rescatados no llevaban chalecos salvavidas, lo que da pie para suponer que lo ocurrido fue totalmente inesperado”, indicó a la agencia Interfax.
A pesar de la fuerte lluvia, que limita la visibilidad a unos 120 metros, una veintena de buques rastrea el lugar del siniestro en medio de la enorme mancha de aceite y combustible, piezas de equipaje y salvavidas.
Desde Moscú un avión Iliushin Il-76 voló hacia Adler con equipos de rescate complementarios, incluidos siete buzos especializados en trabajos a grandes profundidades para la búsqueda de las “cajas negras” del aparato que registraron los pormenores del último vuelo del A-320.