- Jinoteganos suben una vez más hasta la cima del cerro La Cruz para cumplir con sus promesas
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CORRESPONSAL/JINOTEGA
Dicen que la fe mueve montañas, pero ayer, el cerro La Cruz, una imponente elevación de 800 metros se mantuvo incólume. Más bien fueron centenares de jinoteganos quienes se acercaron a esta montaña para cumplir con una peregrinación cuesta arriba hasta su cima y celebrar allí una misa en honor a la Santa Cruz.
De todas las edades, mujeres, hombres y niños acompañaron al padre Eliar Pineda, párroco de la Catedral San Juan de Jinotega, para subir hasta la cúspide del cerro, donde está la famosa Peña de la Cruz y recibir allí la eucaristía. Este sacerdote rescató esta tradición y ayer fue la octava ocasión en la que la peregrinación se realiza de forma consecutiva año con año.
En la Peña de la Cruz está incrustada desde 1705 este símbolo cristiano, el cual fue colocado por el fraile Agustín Morel de la Santa Cruz para que el cerro nunca cayera sobre la ciudad de Jinotega.
La promesa
Doña María Elba Duarte, de 67 años, llegó descalza desde la comunidad El Naranjo y se enrumbó hasta la cima para cumplir con una promesa que hizo a cambio de sanidad de una enfermedad por la que los médicos la habían desahuciado.
“Yo le pedí a la Sangre de Cristo que con tal que me quitara mi cáncer, yo iba a venir aquí todos los 3 de mayo. El milagro me lo concedió hace cuatro años y por eso estoy aquí”, explicó mientras se secaba con un pañuelo el sudor que le corría por el rostro debido al esfuerzo.
Cada 3 de mayo se celebran en esta ciudad las fiestas de la Santa Cruz, razón por la cual se realizan las caminatas hasta la Peña de la Cruz en este cerro.
Detrás de esta mujer, una gran fila de personas luchaba por alcanzar la meta y cumplir así con la promesa que hicieron por un “favor divino” recibido.
La caminata inicia todos los años a las 6:00 a.m. Esta vez la misa concluyó a eso de las 12 del mediodía, pero gran cantidad de gente prefirió quedarse un rato en el cerro para contemplar la ciudad desde arriba.