- Es la única que funciona en Bluefields y atiende a 75 niños y adolescentes
CORRESPONSAL / BLUEFIELDS
Un grupo de 75 niños y adolescentes del centro escolar de niños sordos Aarón Hodgson de la ciudad de Bluefields, temen volver a recibir clases en la calle porque atraviesan “serios problemas” económicos y de falta de un local propio.
“Ya pronto iremos a dar clases al parque. Ya lo hemos hecho en el pasado por falta de aulas”, lamentó la profesora de la escuela de niños y jóvenes con problemas de audición, Zoila García, al dar a conocer a LA PRENSA la situación precaria de este centro que cuenta con 75 alumnos sordos.
En 1995 iniciaron por primera vez las clases para los niños sordos en esta ciudad. Los infantes recibían sus clases en el patio de una casa particular, posteriormente lo hicieron en una Casa Comunal, luego en el parque Reyes y hoy lo hacen en el Centro Popular para la Autonomía (CPA), donde alquilan.
“Aquí no hay condiciones, hay un servicio higiénico pero no hay agua, los vecinos a veces no nos quieren dar porque estamos en verano. Cuando los niños quieren hacer sus necesidades los llevamos a la casa de Zoila García, eso es injusto”, lamentó Sara Carter Ramírez, directora interina del centro escolar Aarón Hodgson.
“No tenemos presupuesto para funcionar, el MECD (Ministerio de Educación, Cultura y Deportes) sólo nos paga a los 10 maestros, mantenemos la escuela pidiendo a los centros comerciales de Bluefields. Ellos nos dan todo”, reveló la educadora.
Demandan entrega de terreno
García, fundadora de la escuela, pidió a las autoridades de Bluefields que apoyen al centro escolar Aarón Hodgson, el único en su tipo que existe en esta ciudad y en toda la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).
La Alcaldía de Bluefields les donó un terreno hace ya algún tiempo para que pudieran levantar un local propio, pero la entrega del local físico aún no se ha hecho una realidad.
García dijo que el terreno vendría a solucionar todos sus problemas. “La embajada de Japón en Nicaragua, nos asegura que financiarán la construcción de la escuela, pero la Alcaldía nos atrasa, no nos han resuelto si nos darán el terreno o no”, indicó García.
Mecd está consciente
Gerenarda Cholett, técnica del MECD para la escuela Aarón Hodgson, confirmó y lamentó las condiciones infrahumanas por las que atraviesan los alumnos sordos de Bluefields.
Por ahora, la escuela recibe el apoyo de tres profesoras cooperantes y con problemas de audición. Ellas se encargan de enseñarles a sus alumnos el lenguaje de señas.
Igualmente lo hacen con las educadoras del MECD, quienes en su mayoría van aprendiendo a comunicarse con los niños sordos por medio de este lenguaje.
“Al comienzo los maestros estaban un poco tímidos, les parecía que se iban a reír de ellos, les daba vergüenza. Eso está cambiando”, celebró la directora del centro.
Carter Ramírez aseguró que lo único que diferencia a los alumnos sordos del resto de la sociedad, es el lenguaje.