- Latinos “brillarán por su ausencia” el día de hoy
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AFP
Los grupos hispanos, con el tímido apoyo de las comunidades asiáticas y negras, se preparan para una nueva jornada de protestas hoy Primero de Mayo en Estados Unidos, cuando esperan que el país despierte “sin inmigrantes” y se sienta su “presencia con la ausencia”.
Buscando presionar nuevamente al Congreso estadounidense para que normalice la situación de unos 12 millones de indocumentados, una influyente red de organizaciones hispanas esperan superar en número la convocatoria del pasado 10 de abril, cuando cientos de miles de personas marcharon en todo el país pidiendo una “reforma migratoria justa que no los criminalice”.
Este lunes “tenemos que hacer sentir nuestra presencia con nuestra ausencia”, anunciaron las voces más radicales de los grupos hispanos en California (oeste) invitando al “Gran Boicot 2006”.
Aunque el Primero de Mayo, Día de los Trabajadores a nivel internacional, es un día laboral en Estados Unidos, algunas ciudades como Los Ángeles, Washington y Nueva York, podrían vivirlo como en la mayor parte del mundo: en un ambiente de feriado y marchas, convocadas en este caso por gremios y defensores de los derechos de los inmigrantes.
Una inmensa red de organizaciones que representan a la primera minoría del país (40 millones de personas) pidió unión entre todas las comunidades inmigrantes para que ese día no asistan a sus trabajos, escuelas y dejen de comprar para hacer sentir el peso de los extranjeros en la actividad económica del país.
No obstante, incluso dentro de los gremios y grupos comunitarios que apoyan la consigna “Un día sin inmigrantes” existen diferencias sobre las formas que podría tomar la protesta.
Iglesia apoya causa, pero no faltar al trabajo
De esta manera la Iglesia Católica, que tiene una enorme influencia en las colonias latinoamericanas radicadas en Estados Unidos, apoya la causa migratoria pero no está de acuerdo en que los estudiantes falten a la escuela o se abandonen los trabajos, por temor a que las personas puedan perder sus empleos.
De hecho, los principales sindicatos del país —como la influyente AFL-CIO, que representa a más de nueve millones de trabajadores, y la Unión de Campesinos (UFW)—, aunque respaldan las marchas y la causa, no han emitido ninguna declaración para que sus afiliados respeten el boicot ni prometiendo la defensa de todos aquellos que puedan ser sancionados por sumarse a la protesta.
Inclusive un locutor hispano de Los Ángeles que contribuyó a difundir la participación de centenares de miles en las manifestaciones en recientes semanas, ha bajado el tono.
“Tenemos que demostrar que hemos venido aquí a mejorar”, dijo Eduardo Sotelo, cuyo programa matutino Piolín por la Mañana, se transmite a nivel nacional.
La Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley en 2005 que convierte a los indocumentados en criminales y prevé construir un muro de más de mil kilómetros en la frontera con México.