[/doap_box]
A la diplomacia revolucionaria del petróleo y los médicos, que Venezuela y Cuba están desplegando en América Latina en oposición a Washington, puede sumarse el gas de Bolivia, según se desprende de acuerdos y pronunciamientos de una cumbre este fin de semana en La Habana.
Los presidentes Fidel Castro (Cuba), Hugo Chávez (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia) firmaron el sábado pasado una serie de acuerdos políticos, económicos y comerciales en el marco de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) impulsada para oponerse al ALCA auspiciado por Washington.
“Si este recurso natural (los hidrocarburos) está en manos de los pueblos es un instrumento de liberación. Si está en manos de las empresas petroleras transnacionales, de sometimiento y chantaje. No tenemos otra alternativa que nacionalizar”, dijo Morales.
“Bolivia contribuirá a la seguridad energética de nuestros países con su producción hidrocarburífera excedentaria”, dictan los acuerdos.
En ese sentido, Chávez expuso que “el petróleo es un instrumento de liberación y cooperación”, que debe potenciar la integración en el marco del ALBA.
Primeros pasos
Además de su cooperación petrolera con Cuba, a la cual entrega 90,000 barriles diarios, Venezuela se comprometió a “promover una amplia colaboración en el sector energético y minero con Bolivia”, mientras ha extendido su cooperación en el marco del ALBA con Uruguay.
La cooperación petrolera venezolana se extendió ya en acuerdos con alcaldías u ONG de Nicaragua, El Salvador y Guatemala.
Venezuela, único miembro americano del cártel petrolero OPEP, tiene una cuota de producción de 3,2 millones de barriles diarios; y Bolivia posee la segunda reserva gasífera de América del Sur con 48,7 trillones de pies cúbicos (1,55 billones de m3).
Cuba, por su parte, ofrece capital humano. Más de 23,000 médicos cubanos trabajan en Venezuela, 600 en Bolivia, y otros miles en otros países del Tercer Mundo.