Los dodgeristas puros del pasado no me lo van a creer. Hoy vine al parque Minute Maid a ver el principio de la serie de tres partidos entre Dodgers y Astros y, al examinar la alineación del equipo azul, me quedé sorprendido y no lo podía creer.
En mis adentros dije, “estos Dodgers no son mis Dodgers”, y creo que tengo toda la razón. No digo esto porque laboro en las mayores desde 1958, más bien lo digo porque es lo que siento en mi corazón.
Usualmente cuando veo algo que no es propio de lo que una vez fue la mejor organización de beisbol en la historia de la pelota, no puedo callar.
El uniforme de los Dodgers es el mismo. El color de su bandera es la misma. La tradición que se quedó atrás, también es la misma. Pero la composición del equipo en los últimos años, deja mucho que desear. Y no solamente yo lo digo; también lo dicen cientos de otros ex Dodgers.
Los Bravos de Milwaukee y los Dodgers de Brooklyn de otrora, contaron con los mejores sistemas de ligas menores en la historia. Los Bravos de Atlanta y los Dodgers de los Ángeles, heredaron esa riqueza, que era la envidia de todos los equipos de ambas ligas.
En aquellos tiempos, producir sus propios peloteros, era además de una buena estrategia, un buen negocio y un gran honor apetecido por los demás. Y en esos mismos tiempos, cuando un pelotero cambiaba de franela, el sistema entero de la pelota estremecía.
Recuerdo cuando los Yankees compraron a Roger Maris a Kansas City. La transacción fue increíble. Causó más comentarios que la sorprendente derrota propinada por Harry Truman a Thomas E. Dewey; y más enojo que la acción policíaca de las Naciones Unidas en Corea.
Pues, examiné la alineación una y otra vez. No encontré a un solo Dodger que fuera producido por los Dodgers. Todos fueron comprados y cambiados. Y el único que salió de la triple A, fue el receptor Dioner Navarro. Y si usted quiere ahondar más en este asunto, encontrará que Navarro llegó vía negociación con los Yankees y fue directamente a la triple A de los Dodgers. ¡Qué pena!
Lo que me llamó la atención y me agradó sobremanera, fue que desde el palco de prensa, vi a figuras conocidas que en el pasado vistieron la franela angelina. Mariano Duncan, aparece como “coach” en primera; Eddy Murray, es el instructor de bateadores y Rick Honeycutt, es el nuevo instructor de ‘serpentineros’.
En la caseta de radio, acompañando al héroe, Rick Monday, está el caballero de la pelota, el ex lanzador, Jerry Reuss.
Esos Dodgers, no son mis Dodgers…