- Dice que deportación de 12 millones de indocumentados no es solución “realista”
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Washington/EFE
El presidente George W. Bush aseguró que EE.UU. puede ser “una nación de leyes y una nación compasiva a la vez”, al defender un programa de trabajadores temporales como el mejor antídoto contra la inmigración ilegal en el país.
Durante un discurso ayer en Irvine (California), cerca de la frontera con México, Bush dijo que la deportación masiva de los cerca de doce millones de inmigrantes indocumentados en EE.UU. no es una solución “realista” y que, con un programa de visados temporales, los extranjeros ya no tendrían que arriesgar su vida en cruces ilegales.
Inmigrantes robustecen unión
Estados Unidos tampoco debe olvidar que los inmigrantes, además de robustecer al país, “son seres humanos decentes que merecen ser tratados con respeto”, dijo el mandatario, en vísperas de que el Comité Judicial del Senado reanude el debate sobre el tema.
Bush escogió California, el Estado con mayor población inmigrante de EE.UU., para remachar su posición sobre cómo atajar la inmigración ilegal en este país.
“Pienso que la mejor forma de fortalecer la vigilancia en nuestras fronteras… es lograr un plan razonable que reconozca que la gente viene a trabajar y permitir que lo haga de forma temporal”, insistió el mandatario en el Condado de Orange.
Bush indicó que es el Congreso el que deberá definir ese período “temporal”.
truena contra “coyotes”
Según Bush, un programa que extienda a los extranjeros una tarjeta temporal a prueba de fraude no sólo les ayudaría a responder a las demandas del mercado laboral sino que también facilitaría las tareas de vigilancia de los agentes federales.
Esa tarjeta funcionaría porque “sabríamos quiénes la reciben y que son a prueba de fraude”, explicó Bush, convencido de que ese sistema acabaría con el negocio de los “coyotes” o contrabandistas de personas.
Tal como ya ha hecho en otras ocasiones desde el mes pasado, Bush arremetió contra los “coyotes” y aseguró que su Gobierno desmantelará su lucrativo negocio “mediante una política razonable”.
Seis millones detenidos
También destacó que, desde que llegó a la Presidencia en el 2001, los agentes de la Patrulla Fronteriza han detenido y deportado a seis millones de inmigrantes clandestinos y que su Gobierno cuenta con una estrategia para fortalecer la seguridad en la frontera sur.
Además, reiteró su apoyo para hacer cumplir las leyes que prohíben la contratación de los inmigrantes “sin papeles” y dijo que su Gobierno ha incrementado el personal para investigar esas violaciones migratorias.
No obstante, reconoció que a los empresarios les resulta difícil verificar el estatus de sus empleados.
La mayoría de los pequeños empresarios, que dependen en gran medida de la mano de obra barata, apoyan una reforma de las leyes de inmigración.
La Cámara de Comercio de EE.UU., por ejemplo, se sumó a las iglesias, sindicatos y grupos cívicos para presionar al Congreso a que apruebe un plan de legalización de los inmigrantes clandestinos.
Sin embargo, los legisladores, que tienen la vista puesta en su reelección en noviembre próximo, siguen enfrascados en una pugna partidista sobre cómo lograr una reforma migratoria que satisfaga a todas las partes involucradas en el debate.