- El 1 de mayo se harán sentir nuevamente en Estados Unidos
A una semana del boicot económico Un Día Sin Inmigrantes, los grupos hispanos de Estados Unidos están divididos entre aquellos que convocan a un paro total de las actividades económicas, y otros que apoyan marchas después de trabajar y asistir a la escuela.
Las convocatorias de los grupos hispanos para el próximo 1 de mayo se dividen entre no ir al trabajo, faltar a la escuela y dejar de comprar en las cadenas cuyos empleados son hispanos, u organizar marchas una vez se haya cumplido con las jornadas laborales y estudiantiles porque “venimos a este país a trabajar”.
“Tenemos que seguir el ejemplo de Francia de hace unas semanas, y pararnos drásticamente para que sientan nuestra protesta, para que se den cuenta que no pueden seguir irrespetándonos con las propuestas de reforma migratoria que nos criminaliza”, propone Nativo López, presidente de la influyente Mexican American Political Association (MAPA).
Pero para la Coalición Para los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA) con el apoyo de la Iglesia Católica en voz del cardenal de Los Ángeles, Roger Mahony, —muy influyente en la comunidad latina en Estados Unidos—, han afirmado públicamente que aunque están a favor de la causa migratoria no creen que la “táctica” del boicot sea la mejor.
De su lado, una líder histórica como Dolores Huerta, 76 años, y fuerte activista de las causas de la comunidad hispana en el país, quien participó en el boicot contra la uva al lado del legendario César Chávez —líder chicano del campesinado en Estados Unidos— afirma que el paro total debe estar dirigido sólo contra las compañías que apoyan los movimientos antiinmigrantes.
“Nada de esto significa una fractura de los grupos inmigrantes. Difieren en las estrategias, es una comunidad muy grande y variada, pero coinciden en que tiene que hacer algo”, dijo a la AFP Andrés Jiménez, director general del Centro de Investigación de Políticas Públicas de la Universidad de California.
“Paren todos o protesten algunos luego de trabajar, no importa, todos coinciden en que hay que volver a enviar un mensaje fuerte a Washington”, indicó Jiménez.
Se trata de la primera minoría en Estados Unidos con 40 millones de personas, “por lo tanto pueden ser muchas las formas de protesta, el punto es que nadie se quiere quedar sin pronunciarse”, explicó a la AFP Angel Luévano, portavoz de la organización League of United Latin American.
Luévano, al igual que portavoces de otros grupos de la comunidad, con sedes en varios estados del país, cuentan con una línea telefónica donde han recibido llamadas de gente que “la despidieron por haber participado en otras marchas o haber anunciado que respetarán el boicot del 1 de mayo”, pero no dio cifras.
En Estados Unidos no se festeja el 1 de mayo como en otros países del mundo porque el Día del Trabajador es en septiembre, por lo tanto es un día laboral como cualquier otro.
“Respetamos todos los puntos de vista, igual aquí hay un movimiento espontáneo que está originando marchas que se convocan entre líderes comunales en distintos sectores del país. Pero el 1 de mayo hay que dar un mensaje contundente y parar la economía del país”, recalcó Javier Rodríguez, de la influyente Coalición 25 de Marzo, en California.
El presidente George W. Bush instó el lunes al Congreso a aprobar una reforma migratoria “racional” que mejore la seguridad fronteriza, otorgue permisos de trabajo temporarios a extranjeros y defina la suerte de los indocumentados.
“Pero nosotros queremos una legalización de todos los trabajadores indocumentados, no tienen que probar nada más, la propuesta de Bush es una trampa”, sostiene Rodríguez.
Varios líderes hispanos creen que los arrestos masivos de indocumentados divulgados la semana pasada y los anuncios desde Washington que se tomarán medidas más drásticas contra los inmigrantes ilegales —unos 12 millones en el país— es una estrategia intimidatoria como antesala al boicot.
“Por eso yo no voy a venir a trabajar”, es la postura expresada por José, un guatemalteco que estaciona autos en un restaurante de lujo y de Freddy, un mexicano que es maestro de una escuela pública en el centro de Los Angeles