- En Jinotega
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El mal estado de la carretera Matagalpa-Jinotega y el estancamiento de la construcción de la vía El Guayacán-Jinotega, ha originado pérdidas económicas en los sectores turísticos, productivo y del transporte del departamento de Jinotega.
Aunque aquí no se cuenta con un registro de cuántos visitantes llegan a esta ciudad mensualmente, algunos hoteleros y representantes del sector turísticos manifestaron que los turistas no están llegando.
En el kilómetro 155, sobre la panorámica carretera Matagalpa-Jinotega está el restaurante La Perrera. Su dueña, Amanda Torres, expresa que este problema está afectando a los inversionistas turísticos.
“La afluencia de turistas se ha bajado porque tienen miedo de venir a destruir sus vehículos, porque si antes se demoraban dos horas en viajar desde Managua, ahora les toma hasta cuatro horas por venir capeando los baches”, dijo Torres.
Despidos
Esta inversionista ha planeado convertir su negocio en un Eco Albergue, pero ese proyecto se ha detenido ante el bajón de las ventas, lo que también ha derivado en la reducción del personal que antes laboraba en el negocio. “He tenido que dejar de prescindir de algunos empleados y sólo me he quedado con el mínimo porque tengo compromiso con el banco y si la carretera continúa así entonces nos llevará al fracaso”, dijo.
Otro sector que está siendo afectado es el productor cafetalero, a quienes este año se les elevaron los costos de producción por el deterioro que sufrieron sus vehículos pesados, utilizados para trasladar el café de sus fincas a los beneficios de Chagüitillo, entre Matagalpa y Sébaco, cuyo tramo también está totalmente destruido.
Por su parte, Eduardo Rizo López, presidente de la Asociación de Cafetalero de Jinotega (Asocafeji) dijo que el mal estado no sólo de la principal vía interdepartamental sino que las de acceso a las fincas les dejaron un sabor amargo en la recién cosecha cafetalera ante el incremento de los costos de producción.
Por poner un ejemplo Rizo citó lo que a él le tocó invertir esta vez para reparar los vehículos que utiliza en su finca, cuya inversión fue de aproximadamente 600 mil córdobas, equivalente entre un 30 y 40 por ciento más que otros años por del deterioro que sufren los vehículos por el mal estado de los caminos y carreteras, elevándoles los costos de producción.