No siempre es fácil tener la empresa más competitiva de América Latina. Que lo digan los accionistas de la petroquímica Copesul, que pasaron recientemente por una férrea disputa para ampliar su participación en la empresa.
La lucha era de gigantes. Hasta el 31 de marzo, Petroquisa, subsidiaria da Petrobras, tenía la opción de ampliar su participación de 10 por ciento en la mayor petroquímica de América Latina, Braskem, por hasta el 30 por ciento, por medio de un canje de activos. A cambio de una tajada mayor en Braskem, Petroquisa cedería sus participaciones en otras empresas, incluyendo Copesul. Pero los grupos no llegaron a un acuerdo y, en un tenso viernes, Petroquisa anunció que no ejercería la opción y mantendría las participaciones.
El desacuerdo no es sorprendente para un sector que vivió una fuerte expansión en los últimos tres años y una empresa que se ha valorizado mucho, como Copesul. “Desde que se recuperó de la crisis del dólar en 2002, Copesul viene mejorando su desempeño”, dice Lucas Brendler, analista del sector petroquímico de la corredora Generación Futuro, en Porto Alegre. En los últimos dos años, las acciones de Copesul tuvieron una valorización anual de más de 200 por ciento. “Fueron años muy buenos para Copesul y el sector petroquímico, gracias al alto precio del petróleo”, dice el analista.
Además, Copesul, presidida por Luiz Fernando Cirne, ocupa un segmento más competitivo que otros: la petroquímica de primera generación. Son las empresas que compran nafta y la transforman en insumo para las petroquímicas de segunda y tercera generación, que producen productos intermedios y finales. Por naturaleza, las fábricas de primera generación tienen que tener escala para ser competitivas al comprar combustible.
Pero la competitividad no es sólo un factor coyuntural, dice el director de Relaciones con Inversionistas de Copesul, Bruno Albuquerque Piovesan. “Se necesita construir”. Según él, lo que llevó a Copesul a ser la empresa más competitiva de América Latina es una suma de factores, incluyendo la confiabilidad de que va a entregar su producción de más de un millón de toneladas de eteno al año. “Copesul construyó las bases para, dada una condición de mercado favorable, ampliar el resultado que la situación propicia”, dice Piovesan.
En la opinión de sus ejecutivos, Copesul también tiene una diferencia administrativa con sus pares: el trabajo en equipo. “Esto permite que la compañía tenga una estructura de capital intensivo, aunque sea extremadamente ajustada”. Así, la empresa valoriza más el resultado del equipo que el individual. “Si hay un problema en un área, todas las otras van a trabajar para solucionarlo; serán solidarias con ella”, dice el ejecutivo. La ecoeficiencia es otro concepto aplicado por Copesul para aumentar su competitividad, porque permite la sustentabilidad. “Tengo que reducir mis pérdidas al mínimo”, dice Piovesan.
A pesar de todo su diferencial, de ahora en adelante la empresa será desafiada por el mercado. El ciclo de alza en el sector petroquímico está llegando a su fin, dice Brendler, de la corredora Generación Futuro. “Llega una hora en que las inversiones hechas en la fase de alza maduran y la oferta supera a la demanda. Eso ya está pasando”, dice el analista, que por eso no prevé nuevas valorizaciones en las acciones de Copesul este año.