Fuerte y flexible
Con una generación de fondos y una posición competitiva tan fuertes como el acero, los principales ejecutivos de la siderúrgica argentina Siderar no dejaron pasar la oportunidad. En agosto del año pasado, cuando los precios internacionales del acero tocaban el cielo, Siderar destinó fondos propios por 238 millones millones de dólares —el 29 por ciento del pago total— para que su controlador, el Grupo Techint, se quedara con la mexicana Hylsamex.
La compra dio otra vuelta de tuerca en el destino de Siderar, con Martín Berardi como director general. Con Hylsamex en el bolsillo, Techint creó al gigante acerero Ternium, con el que consolidó las operaciones de las siderúrgicas mexicana y argentina, además de la venezolana Sidor.
Algunos meses después quedó claro que integrar el conglomerado siderúrgico de mayor integración vertical de la región es un viento que empuja a Siderar. Por ejemplo, contar con acceso a minas propias de mineral de hierro cuando el alza de ese insumo está empujando el costo de las siderúrgicas es una ventaja. Como también lo son las sinergias alcanzadas mediante la producción especializada de sus empresas, la mayor eficiencia en las compras y la integración de sus sistemas de información.
Ventajas que Siderar suma a las que ya tenía. “El excelente nivel de su management es una herramienta de competitividad”, dice Rafael Ber, analista de la consultora Argentine Research, en Buenos Aires. De hecho, cuando Techint incorporó a Sidor, trasladó a Venezuela a un centenar de ejecutivos formados en Siderar. Lo mismo sucede ahora con la mexicana Hylsamex.
Esa reconocida rapidez de reflejos de sus timoneles le permitió a Siderar cambiar de rumbo a tiempo en la inestable Argentina. Luego de sacar brillo a la eficiencia de sus operaciones y su buen nivel de competitividad para ganar mercados en el exterior durante la depresión argentina de 2001 y 2002, ahora la empresa está mostrando flexibilidad para volver sobre sus pasos.
Mientras en el cuarto trimestre de 2004 las exportaciones eran el 37 por ciento de los despachos de Siderar, la proporción bajó a 17 por ciento en el mismo período de 2005. ¿Qué pasó? El crecimiento de las industrias automotriz y de la construcción en Argentina hizo más rentable el mercado interno. Eso motivó en mayo la compra —junto a su filial SIAT— de tres plantas de la siderúrgica argentina Acindar —de la brasileña Belgo Mineira— en 83.2 millones de dólares. Y empujó un plan de inversiones de 680 millones de dólares para 2005-2008.
Siderar tiene varias cartas fuertes por jugar. Gracias a las espaldas anchas de Ternium, puede agregar nuevos aliados y sinergias. Por lo pronto, Ternium podría interesarse por la mexicana Imsa, si se confirma la salida a la venta de su unidad de acero. Y los analistas creen que la búsqueda también podría orientarse a nuevas oportunidades en Brasil y Estados Unidos. Tan fuerte como flexible, el acero de Siderar tiene con qué seguir ganando mercado de punta a punta del continente.