Un desafío nuevo para los empresarios

La entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos, en El Salvador, Nicaragua y Honduras, ha puesto eufóricos a muchos empresarios. No es para menos. Estados Unidos es un mercado de ensueño para cualquier hombre de negocios. Todos lo reconocen, excepto los desilusionados oponentes: el DR-Cafta representa […]

La entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos, en El Salvador, Nicaragua y Honduras, ha puesto eufóricos a muchos empresarios.

No es para menos. Estados Unidos es un mercado de ensueño para cualquier hombre de negocios.

Todos lo reconocen, excepto los desilusionados oponentes: el DR-Cafta representa inmensas oportunidades, gigantescos desafíos y, también, serios peligros para algunos sectores como la pequeña y mediana agricultura.

Los empresarios auguran aumento de sus exportaciones, más ganancias, nuevos clientes, nichos, nuevos puestos de trabajo, etc. La modernización de los métodos de gestión administrativa, la eficiencia y la productividad están entre los numerosos retos. La competencia será formidable.

Al hablar de desafíos, vale la pena llamar la atención a uno del que poco se habla pero que es muy importante en los ambientes de negocios modernos en Estados Unidos, Asia y Europa. Se trata de impulsar la Responsabilidad Social Empresarial o RSE.

El concepto ya surgió en los años 70 en EE.UU., lo cual no extraña, por existir allí los métodos de gestión empresarial más desarrollados.

Se trata de que las empresas no solamente estén preocupadas por vender productos o proveer servicios con ganancias y eficiencia.

Ha surgido y se ha desarrollado una nueva filosofía social de la empresa moderna que concierne sus metas y su política en una sociedad en transformación.

Nicaragua y otros países son hoy sociedades democráticas, abiertas, donde hay sectores cada vez más conscientes de sus derechos. No somos ya las de los años 60, 70 u 80, gobernadas por dictaduras.

Las compañías deben tomar conciencia real del impacto social de su actividad, en el medio ambiente, en la calidad de vida y en el bien público.

En Nicaragua existe ya la Unión Nicaragüense para la Responsabilidad Social Empresarial, Unirse, a la que ya se han integrado unas 30 empresas, entre ellas, el Grupo Pellas.

“Hay cinco áreas de acción de la RSE”, explicó a LA PRENSA en una entrevista, Matthias Dietrich, director ejecutivo de Unirse y ejecutivo de la Corporación Roberto Terán.

La ética en los negocios es la primera. La calidad de la vida laboral es la segunda. “¿Cómo están mis trabajadores? ¿un mejor clima en la empresa les ayudará?”, son preguntas que debe hacerse un empresario, ilustra Dietrich.

La tercera es la relación de la empresa y la comunidad donde funciona la primera. El cuarto aspecto es la ejecución de un marketing responsable. El quinto es una relación respetuosa con el medio ambiente.

“Como un corolario, diría, está el cumplimiento de las leyes”, agrega este ejecutivo de origen alemán, quien admite que todo esto huele a idealismo. “Pero hay que comenzar ahora, no dentro de cien años”.

En un país empobrecido, con tasas astronómicas de desempleo, con agudas faltas de oportunidades, con trabajo infantil y deserción escolar masiva, donde muchas empresas apuestan a salarios bajos y a obviar los derechos de los empleados, y sin hablar de los daños al medio ambiente, todo esto suena poco realista.

La semana entrante traerá un aporte cualitativo al desarrollo de la RSE en el país.

El jueves y el viernes próximos, se celebrará por primera vez en Nicaragua una Conferencia Centroamericana, de Panamá y del Caribe, de la RSE. Será la cuarta de este tipo en la región. Participarán como oradores, se prevé, entre otros, un alto representante de un gran holding holandés, TPG; don Carlos Pellas, el empresario más poderoso del país, y el presidente Enrique Bolaños.

La consolidación y el crecimiento de una fuerte clase media es una condición indispensable para el funcionamiento de una democracia moderna, estable y saludable.

Reducir la pobreza y la desigualdad de la distribución de la riqueza es una de las tareas pendientes de América Latina. Empresas con una filosofía de RSE pueden aportar a esa causa.

Y visto desde el punto de vista meramente del lucro, ¿no es mejor tener consumidores contentos y con un buen poder adquisitivo?

Internacionales

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