- Agentes policiales persiguen y cobran “impuestos”, además de violar
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TULTITLAN, México/AP
Mientras los inmigrantes mexicanos efectúan manifestaciones en Estados Unidos para reclamar mejor tratamiento para los extranjeros indocumentados, la población de ilegales que tiene México — cientos de miles de centroamericanos— sobrelleva robos, agresiones y extorsión.
“Los centroamericanos”, como los calificó el columnista Gustavo Arellano del Orange County Weekly, “son los mexicanos de México”, pero al contrario que los inmigrantes en Estados Unidos, padecen mayormente en silencio.
Sin embargo, el nivel de brutalidad que enfrentan en México se puso de manifiesto esta semana cuando en una operación policial contra inmigrantes indocumentados cerca de una estación ferroviaria en el Estado central de México murió a tiros un hombre local, aparentemente porque su piel cobriza y ropas de trabajo lo hacían parecer centroamericano.
Disparan a ilegales
Virginia Sánchez, un ama de casa que vive cerca de las vías ferroviarias que llevan a los centroamericanos hacia la frontera estadounidense al norte, dice que “no es raro oír disparos” como ocurrió en su pueblo de Tultitlán.
“Muchas veces por la noche se escuchan los balazos y es que son los judiciales (Policía estatal) que vienen detrás de los muchachos, los migrantes”, dijo la mujer. “No vale, ni aquí ni en Estados Unidos, matar gente; todos somos seres humanos”.
El inmigrante guatemalteco Carlos López, de 28 años, que se ocultaba en un campo cercano a la espera de que pasara un tren, dijo que la Policía rutinariamente roba a los inmigrantes y luego los deja ir.
“ Si traes dinero, te lo quitan, todos, los policías locales, los estatales, los federales”, dijo López.
En los 15 días en que estuvo atravesando México, López, un trabajador agrícola, recordó cómo lo vapulearon desde que puso el pie en el país.
“Cruzamos por el río (Suchiate) y cuando llegamos allí estaban los soldados, y nos dicen: ‘ no pueden pasar a menos que nos dejen algo’”, afirmó.
Junto a él José Ramos, salvadoreño de 18 años, dijo que la extorsión sigue interminable en cada parada en México hasta que los inmigrantes se quedan sin nada y tienen que mendigar para comer.
“Si vienes en una combi (camioneta) te bajan y te revisan bien los bolsillos, y si traes dinero lo sacan y se lo quedan… y dicen: ya vete”, dijo Ramos sobre la Policía en el Estado sureño de Chiapas.
MATAN A GOLPES
Otros cuentan que algunos inmigrantes mueren por golpes propinados por la Policía y que dejan sus cuerpos cerca de las vías para hacer parecer como que se cayeron de un tren.
Aunque los inmigrantes reconocen generalmente que los agentes del Instituto Nacional de Inmigración de México se cuentan entre los más honrados de las fuerzas de seguridad del país, los inmigrantes aquí son habitualmente detenidos por policías o soldados, quienes técnicamente no están autorizados a aplicar las leyes inmigratorias.
Predicar con el ejemplo, pide funcionario
José Luis Soberanes, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos —que difundió un informe en diciembre en el que documenta muchos de los abusos a los derechos de los inmigrantes— lo resumió así:
“Una de las más tristes insuficiencias nacionales ante este fenómeno migratorio”, dijo Soberanes, “está en la incongruencia de exigir en el norte respeto a los derechos de los emigrantes sin ser capaces nosotros de brindarlo en el sur”.